Invasión inmigrante descontrolada y planificada. La conversión de Canarias en la “Lampedusa” española está plasmada en la vía de los hechos consumados por nuestro gobierno y también en siniestros pactos internacionales alcanzados. El gobierno socialcomunista y filoetarra de España posee una directriz radicada en asegurar que Canarias sea disuelta como azucarillo en el magma de la invasión africana.

Las autoridades españolas no han aplicado restricción de movilidad alguna en la región de Canarias por razones sanitarias. Es la única región de España liberada de este lastre. ¿Casualidad? No. La razón es la decidida voluntad de convertir las Islas Canarias en campo de asentamiento de ilegales al servicio de las oligarquías globalistas.

La instalación en suelo español de un “campo” de hacinamiento migratorio como lo es Lampedusa era una necesidad para los anhelos de destrucción laboral, de mestizaje y de desarrollo de la agenda multicultural, que pasan por asentar en el cuerpo de las naciones de Europa el germen de la quinta columna invasora. España se asimila a Francia en el irreversible proceso hacia el desmoronamiento de la identidad sociocultural autóctona.

La firma del “Pacto mundial de migración de Marrakech” en diciembre de 2018, auspiciado por la ONU, y consignado por el gobierno de Pedro Sánchez, conllevaba cláusulas para aceptar el proceso social de invasión inmigrante mediante la aplicación de la manipulación informativa ( los inmigrantes no serán tratados mediáticamente como “ilegales”, sino como “refugiados” de la guerra en situación “de pobreza” siempre). Del mismo modo, se establece la naturalización plena de los procesos de admisión y regularización de inmigrantes por la vía fáctica de su no expulsión y de su “legalización” en plazo próximo. La diferenciación entre legales e ilegales debe desaparecer.

El Pacto de Marrakech es parte motriz del corpus ideológico de la “Agenda 2030” de la ONU cuyo emblema ustedes conocen al ser ese cursi “pin” con forma concéntrica y multicolorida que acompaña la solapa de los trajes de toda nuestra élite política –salvo los dirigentes de Vox-. La Agenda 2030 de la ONU es el desarrollo infame de un Acuerdo entre lobbies y Estados, pero no validado por ningún pueblo soberano, que conlleva aceptar la dictadura ecologista, la ideología de género o las cesiones de soberanía nacional en favor de la invasión migratoria tercermundista de África y Asia.

Sería una temeridad pensar que el actual gobierno de España, globalista y socialcomunista, y pegado a las barbas de la monarquía marroquí, vaya a detener el problema invasivo sobre las Islas Canarias impulsado desde el reino de Marruecos, cuyas playas y cuyas mafias policiales y gubernamentales lanzan contra Canarias los barcos nodriza cargados de inmigrantes jóvenes en buena forma, varones y con dinero en efectivo.

El paripé de Pablo Iglesias jugando a molestar a Mohamed VI pidiendo un “referéndum” sobre el Sáhara en medio del conflicto que enfrenta a Marruecos con el Frente Polisario no es más que la excusa de ciertos sectores mediáticos españoles para desplazar el foco del problema de dónde verdaderamente reside:  el globalismo donde milita el gobierno español y en la debilidad secular del Estado español hacia un enemigo perenne y enardecido desde que nos arrebató el Sáhara y que es el corrupto y sanguinario reino de Marruecos.

La “Lampedusa” española, las islas Canarias, han sido objeto de las lágrimas de cocodrilo de la política regionalista Ana Oramas, que llora como cínica lo que criticó como buenista: los inmigrantes marroquíes son alojados en hoteles y su manutención diaria a razón de 50 euros por estancia es pagada por el contribuyente español. Oramas tildó de xenóbos y racistas a quiénes hace dos meses alertaban del inminente desastre social que se avecinaba en las Islas. Ahora que se evidencia la hecatombe, la política canaria quiere, con lagrimones, mantener votos y ganar otros.

Ninguna protesta lanzó Ana Oramas, ni Pablo Casado que recientemente mostraba “solidaridad” con los 19.000 inmigrantes llegados a Canarias (no con los españoles canarios que sufren delincuencia, escándalo público e inseguridad ciudadana), cuando Marruecos se apropió en diciembre de 2019 de las aguas territoriales de las Islas Canarias atribuyéndoselas como propias en un proyecto legal aprobado por el gobierno de Marruecos.

La mendacidad de la clase política española de los progres y globalistas de izquierdas y derechas, del PSOE, Podemos y el PP, o de las ladillas regionalistas y separatistas, desde Ana Oramas hasta Bildu, no puede ser más mezquina; todos ellos, de una u otra forma, blanquean y promueven la invasión migratoria.

Marruecos se beneficia anualmente de las decenas de millones de euros destinados a “cooperación” y soporte para “control fronterizo” con que es regado por el gobierno de España. Recientemente le fueron entregados más de 30 millones de euros. Y así mismo, la Casa real marroquí sostiene negocios sinuosos con la Unión europea controlando los flujos comerciales con el mercado común europeo que destrozan la agricultura española por culpa de infames Tratados de libre comercio aprobados por el Partido Popular y el Partido Socialista en las instituciones comunitarias y que premian la competencia desleal del país africano en detrimento del agro español.

España está siendo colonizada desde África por una invasión mayormente marroquí que en forma productos agrarios, inmigrantes ilegales y atropellos a nuestro territorio tiene a su abasto la abyección de una clase política española rendida a los dictados de la agenda pro inmigracionista de la Comisión europea que supedita la concesión de “fondos de reconstrucción” al chantaje ideológico aceptado por PSOE, Podemos, Ciudadanos, PP y los separatistas de todo pelaje.

La conversión de Canarias en un campo de inmigrantes es ya un hecho y una parte ineludible de la voluntad inexorable del gobierno de España en someternos al globalismo y ser colonizados por el poder de Marruecos. La consiguiente destrucción del sector turístico y hostelero de Canarias se producirá de forma ineluctable para hacer de las Islas un solar yermo y apto para su ocupación por la inmigración africana.

La vieja aspiración de José Luis Rodríguez Zapatero de consumar una “alianza de civilizaciones” destinada a crear un detritus sobre lo que antaño fue una civilización próspera de raíces clásicas y cristianas, avanzará más grados contra España y contra Europa. El actual gobierno español no está sólo en regalar a Marruecos el poder de la extorsión; su voluntad enconada es plasmar en un éxito arrollador el proyecto de Zapatero para africanizar España fomentando el “panmarroquismo” y su apetito expansionista sobre Canarias, pero también sobre Ceuta y Melilla y nuestras aguas territoriales, ya arrebatadas a nuestros pescadores y a nuestra Armada.

Han entrado más de 25.000 ilegales a las Islas Canarias, y ésta es una cifra real, teniendo en cuenta a aquéllos -y no pocos- que no han sido “rescatados” por “Salvamento marítimo” pero que se han colado sin ningún control por las costas. La mentira de los medios de comunicación españoles trampea con la verdadera cifra de los invasores.

Sin embargo, las playas marroquíes y mauritanas están llenas de barcos, captados en fotografías aéreas y terrestres, preparados para zarpar hacia las Canarias. Las autoridades españolas y europeas conocen esta realidad, que es una auténtica invasión planificada, pero su respuesta es la aceptación de la misma, el engaño a la población y la sumisión a los designios de la sustitución demográfica aplicando el cuento de los “paga pensiones”.

La oligarquía financiera, desde el Fondo Monetario Internacional, viene propugnando desde 2012 que los ancianos “viven demasiado” y que el “sistema de pensiones” español necesita, para las próximas dos décadas 5.500.000 inmigrantes para “poder ser viable”. Lean los informes del FMI, pues esto está plasmado.

Así pues se da la conjunción perfecta de factores para que España sea invadida, su cultura destruida y nuestra sociedad desarraigada y mestiza: una clase política –salvo Vox- que es pro inmigracionista y globalista; las más altas oligarquías financieras internacionales atenazando a pueblos soberanos y extorsionándolos; la Unión europea sumisa al plan de sustitución cultural de la sociedad autóctona; y terceros Estados como Marruecos empleando a placer su poder matonista y expansionista sabedores de la debilidad secular de las autoridades políticas españolas que desde la muerte del Caudillo no han dado un tiro ni aplicado una sola firmeza en defensa de nuestra integridad y soberanía.