Todo el mundo sabe cuantos litros consume su coche, en ciudad, en carretera o con un uso mixto. Lejos quedan aquellos tiempos de nuestros padres o abuelos en los que ante las subidas del combustible el paisano de turno respondía: “no sé, yo siempre le hecho lo mismo…”

Lo de las dichosas letras de las viviendas, de la A a la G, ya empieza a sonarnos, pero dentro de muy poco nos veremos hablando por la calle de una cifra, de un número que todo el mundo empezará a manejar, de algo que nos resultará tan familiar como en consumo de nuestro coche en litros por cada 100 km recorridos. ESTA CIFRA YA ESTÁ EN LOS CERTIFICADOS ENERGÉTICOS, y es un número estimado, pero que nos da una idea muy aproximada de en qué nos gastamos el dinero en nuestra vivienda. El precio que nos costó nuestra vivienda, o nos cuesta el alquiler, bien lo sabemos, el total, con impuestos, e incluso dividiendo por los metros, los euros por metro cuadrado. Pero, ¿NO SERÍA INTERESANTE CUANTO NOS CUESTA AL AÑO MANTENER UNA VIVIENDA FRENTE A OTRA, EN EUROS TOTALES Ó POR METRO CUADRADO? El que a una vivienda le corresponda una calificación A, B, C, D, E, F, O G depende de lo que gaste en comparación con una “VIVIENDA MODELO” de las mismas características, y por tanto, una vivienda D puede gastar menos que una vivienda C, por que no tenga calefacción, por que esté orientada mejor, o porque tenga una climatización más eficiente. Luego, ¿en qué debemos fijarnos para saber cuando nos va a costar anualmente los consumos de una casa de alquiler o compra? Pues en esta, LOS KILOWATIOS POR METRO CUADRADO Y AÑO. Si se fijan en un certificado (el propio, el del vecino, alguno por internet) verán una cantidad de KW (los Kilowatios pueden ser en electricidad, o los equivalentes en gas, gasoil o biomasa) por metro cuadrado y año. Y para saber los euros, que es lo que al final importa, sólo tendremos que multiplicar por los metros útiles de nuestra casa (los que se pisan) y por el precio por KW de nuestra energía principal, sea gasoil, electricidad, propano, gas natural ó biomasa. Según el ANÁLISIS DE TENDENCIAS DE POBREZA ENERGÉTICA 2014. Las cifras que manejan se basan en las Encuestas de Condiciones de Vida y de Presupuestos Familiares del INE, un 9% de la población española no pudo mantener una temperatura de confort en su vivienda. El concepto de pobreza energético refleja la incapacidad de un hogar para pagar una cantidad mínima de servicios energéticos, entre los que están mantener a 21ºC la estancia principal y a 18 ºC las secundarias, que es lo que marca la Organización Mundial de la Salud. Cuando el termómetro baja de esos límites, empeora el progreso escolar y el bienestar y la estabilidad emocional de los niños, se dobla la probabilidad de que sufran problemas respiratorios y ocasiona problemas para ganar peso, mayores tasas de ingresos hospitalarios y de síntomas asmáticos. Y TODO ESTO, ¿CÓMO SE PUEDE SOLUCIONAR? En imágenes, resultados reales de certificados realizados por el autor del artículo. Captura de pantalla 2015-03-06 a las 21.03.50 El famoso código técnico de la edificación (CTE) ha sufrido una reforma en el año 2013, desde el año 2006 en que se aprobó por primera vez. En la cifra que nos importa, es decir, en la que marca el coste de calefactar, climatizar, o producir agua caliente, este valor se estima ha pasado para una vivienda tipo de unos 58 W/m² año del CTE del 2006 a 27 W/m² y año. Por ejemplo, un muro orientado al norte pasa de necesitar 6 cm. de aislamiento a 12 cm., luego la energía necesaria para calentar una vivienda con proyecto del 2013 será la mitad de la realizada entre el 2006-2013, como número gordo. Hablando en euros, se incluye una tabla con las vivienda D y E anteriores con sus gastos anuales, una vivienda según CTE 2006 y otra según CTE 2013, y todavía tendremos más diferencia con las viviendas de los certificados anteriores (1, 2 y 3):   Cuadro: consumo anual en función de la letra o norma de fabricación de la vivienda Captura de pantalla 2015-03-06 a las 21.06.19 Así que la noticia de que tendremos viviendas que gasten menos que una bombilla encendida, no estamos lejos de la realidad, al menos, en teoría, ya que las nuevas viviendas a partir del 2020 rondarán los 5 KW/m² y año   ¿Y QUE HACE LA ADMINISTRACION? La Ley 15/2014, de racionalización del Sector Público y otras medidas de reforma administrativa se requiere que las administraciones deberán adquirir bienes, servicios y edificios con un alto rendimiento energético en cumplimiento de la Directiva Las Administraciones Públicas pueden adquirir solamente edificios o suscribir nuevos contratos de arrendamiento que cumplan los requisitos mínimos de eficiencia energética de acuerdo con lo previsto en los artículos 4 y 5 de la Directiva 2010/31/UE, relativa a la eficiencia energética de los edificios. En tanto no se modifique la regulación vigente que en esta materia incluye el Código Técnico de la Edificación, aprobado por Real Decreto 314/2006, de 17 de marzo y sus modificaciones ulteriores, la calificación exigible a los edificios de uso administrativo a que se refiere este anexo será:

  • CLASE C para el indicador de demanda energética de calefacción.
  • CLASE C para el indicador de demanda energética de refrigeración.
  • CLASE C para el indicador de consumo de energía primaria no renovable.

Por tanto si lo hace la administración, que además se fija un límite en las letras parciales de calefacción y refrigeración, deberíamos tenerlo también nosotros en cuenta.   EDIFICIOS DE NUEVA CONSTRUCCIÓN Desde el año 2007 se obliga a que los edificios de nueva construcción lleven un certificado o etiqueta de eficiencia energética. Esta etiqueta, similar a la que estamos acostumbrados a ver en los electrodomésticos, distingue a los edificios con siete letras (de la A a la G): clase A, para los edificios energéticamente más eficientes; clase G, para los menos eficientes. La calefacción supone el 70% del gasto en nuestras facturas anuales, por encima del agua caliente y el aire acondicionado. No obstante, el gasto en calefacción varía significativamente de unos hogares a otros. No es lo mismo un piso grande que otro pequeño, una vivienda unifamiliar que un piso en un bloque de viviendas. Tampoco es igual un bajo que el último piso, como tampoco es lo mismo una casa muy eficiente, desde el punto de vista energético, que una vivienda con una calificación energética muy baja. Desde junio de 2013, todos los inmuebles anunciados en venta o alquiler deben disponer del certificado energético. La etiqueta energética clasifica al inmueble en función del consumo de energía y las emisiones de CO2 a la atmósfera, asignándole un color y una letra. Del verde al rojo y de la A a la G, según sea su consumo energético. La A es la calificación más alta y la G, la más baja. En España ya hay más de 650.000 inmuebles que disponen de su etiqueta energética, PERO COMO HEMOS INDICADO LO IMPORTANTE ES EL NÚMERO DE CONSUMO DE Kw/m² y AÑO, Y NO TANTO LA LETRA.   MEDIDAS DE AHORRO Finalmente y para los que no quieren gastarse un euro en la mejora de eficiencia de su vivienda, siempre podemos dar unos consejos básicos a la hora de minimizar la factura anual, como son los siguientes: 1.- Mantener una temperatura adecuada de la calefacción: en invierno, entre 19ºC y 21ºC. Por cada grado de más en la calefacción, el consumo de energía se incrementa en un 7%. 2.- Utilizar el calor del sol para calentar la casa, durante el día y en las fachadas a Sur y oeste principalmente, se deben tener las persianas levantadas para ahorrar energía en calefacción, cuando se vaya el sol, cerrar las persianas para mejorar el comportamiento térmico, con la cámara de aire entre persiana y ventana (si se cierra totalmente). 3.- Dentro de la vivienda utilizar ropa de cama de abrigo (y una manga) y así poder bajar la calefacción durante la noche, es recomendable cortar la calefacción una hora antes de irse a la cama. 4.- Ventilar de diez minutos a media hora por las mañanas es más que suficiente. 5.- Evitar fugas de calor por puertas y ventanas.- para que no se escape el calor hay que revisar los bordes de puertas y ventanas y sellarlos en caso de fugas. 6.- Reforzar el aislamiento térmico de las paredes, suelos o techos. 7.- Colocar alfombras para reducir la pérdida de calor por el suelo. Los aislantes detrás de los radiadores son una buena manera de evitar salida de calor por la parte peor aislada del muro. 8.- Apagar la calefacción o baja la temperatura si sales de casa. Prográmala para que se encienda media hora antes de tu vuelta. 9.- No tapar los radiadores con cortinas, cubre-radiadores o baldas, entorpecen su funcionamiento y provocan sensación de frío. 10.- Realizar un correcto mantenimiento de la caldera para que el consumo sea óptimo.   Como siempre, si quiere asesoramiento o que estudiemos y valoremos su caso particular, pueden contactar conmigo en los teléfonos y correos que aparecen a continuación   Santiago Durán García Arquitecto Técnico (UPM) MDI Máster En Dirección Inmobiliaria (UPM) EEM Gestor Energético Europeo (UPM European Energy Manager) T/f 918.433.646 M. 618.519.717 www.sduran.es santiagodurangarcia@gmail.com/ s.duran@sduran.es