Hace casi año y medio ya les hablé en estos de las enormes, enormísimas semejanzas entre el horror del coronacircus y la macroestafa del timosida. Cuatro decenios de colosales trolas. Ni una sola verdad consiguen decir. Mayúscula estafa ambas, la segunda nos sigue proporcionando multitud de pistas para entender la primera, la de hoy, la que nos pulveriza la vida, la libertad y la verdad desde hace casi 24 meses de brutal control y consumado liberticidio. Y ayer primero de diciembre, lastimoso aquelarre y falsaria tabarra de todos los años: nadie murió de un virus que no existe: VIH. Nadie. Y, como la bautizada covid-19, el denominado SIDA (Síndrome de InmunoDeficiencia Adquirida) nada que ver con inexistentes virus: IATROGENIA Y TÓXICOS, en ambos casos.

No existe el VIH, no existe el SARS-CoV-2

En 2009, se estrenó House of Numbers: Anatomy of an Epidemic (Casa de los números: Anatomía de una Epidemia). El castillo de naipes del Timosida y el VIH, derrumbándose. El docu, ganador de trece premios internacionales, fue dirigido por Brent Leung. Y, desde luego, Leung indaga en cada aspecto de un asunto que tantas semejanzas guarda con nuestro actual coronatimo. ¿Qué es el VIH? ¿Existe siquiera? ¿Es todo un montaje? ¿Cuánto hay de realidad? ¿La historia del VIH / SIDA puede ser reescrita? ¿Debe serlo? Todo tan similar a nuestro presente y liberticida coronapufo.

Yendo hasta la hez, explorando temas nucleares. Cómo se “cocinan” las cifras de "infección" por el fantasmal VIH para obtener suculentos, muy suculentos beneficios económicos y (bio)políticos. De control y reducción poblacional, obvio. Cómo  a pobreza y hambruna mundiales le llamaron SIDA. Cómo fármacos "contra" el SIDA, utilizados descontrolada y muy malignamente, como el AZT, han resultado singularmente letales para los pacientes. Y, la pregunta del millón, si el VIH (al igual que nuestro Sars-Cov-2) realmente existe. Obvio, NO…

Segunda parte, mejor aún

…Segunda parte, superior, muy superior, ¿El nuevo virus del emperador? (The Emperor’s New Virus?). Desde el inicio, claro. Hasta el día de hoy, los datos científicos no demuestran de ninguna manera la existencia de un retrovirus particular, el VIH. Y no puede haber teoría/montaje del VIH del Sida sin el VIH. Y esa, por supuesto, no es la causa, el VIH. Ni el inexistente virus VIH causa el denominado SIDA. Ni, por supuesto, el también inexistente Sars-Cov-2 origina la espectral covid-19.

Al día de hoy, NO existe aislamiento purificado cuantificado, ni del VIH ni del SARS-CoV-2. Ni subsiguiente y adecuada secuenciación genética. Y, por supuesto, sin un purificado cuantificado es imposible calibrar correctamente una PCR, fraudulento test diagnóstico utilizando en ambos truños "víricos". Apretada, apretadísima síntesis, sin causa no puede desencadenarse consecuencia alguna.

La muy dolorosa y desnuda verdad vence a la mentira mejor vestida

Y más milimétricas, casi nanométricas, concomitancias entre ambas farsas.  El mejor docu sobre el asunto, La ciencia del pánico. Obra maestra. Recordando que a finales de 2007 Patricia Monzani, egregia documentalista dejaba escritas las siguientes palabras sobre el proyecto que tenía en mente. “Es la historia de una mujer seropositiva que, después de varios años tomando todo tipo de medicamentos, decide dejar los fármacos porque no puede soportar los efectos secundarios; empieza así a recuperar su salud, a cuestionarse sobre lo que le ha pasado y a tomar consciencia de que muchas cosas no cuadran en la medicina oficial”.

Docu que desmonta toda la siniestra pantomima del SIDA. Completamente falaz todo. Al igual que con el SARS-CoV-2, al día de hoy todavía continuamos esperando que alguien demuestre CIENTÍFICAMENTE la existencia del VIH. Docu con numerosos testimonios de pacientes (y ex pacientes, personas ya recuperadas sin necesidad de farmacología alguna), gente de múltiples países, médicos, virólogos y largo etcétera, abordando con valentía y honor una gran variedad de cuestiones. Nucleares.  Decisivas. Ineludibles. A saber. ¿Cómo funcionan los test del VIH? ¿Realmente detectan  algún virus? ¿Por qué se producen falsos "positivos"? ¿Haber pasado la gripe estacional afecta a los, acertaron, test PCR, vulgo papayatest? ¿Y la KaKunación? ¿Por qué se pregunta a los que dan positivo si han tenido gripe recientemente? Curiosa la última pregunta.

La locura acierta a veces cuando el juicio y la cordura no dan fruto

Y más interrogantes. ¿La carga viral se puede observar correctamente con test PCR? ¿Por qué el propio inventor de la técnica PCR y premio nobel, Kary Mullis, afirma que su test no servía para medir carga viral del VIH  ni de ningún  virus, tal la entelequia SARS-Cov-2? ¿Y por qué los mortíferos tratamientos se ajustan en función de esta prueba PCR? Ya saben, AZT / Retrovir: he visto el horror, tan Conrad, memento El corazón de las tinieblas.

¿“Error” o deliberado genocidio de ciertos sectores “raros” de la población? Y más sal en la herida. ¿Qué oscuro vínculo guarda la asesina FARMAFIA con las atrabiliarias e ilógicas decisiones políticas, con los corrompidos “estudios” sobre el inexistente VIH, y qué técnicas emplean para sus ensayos y desarrollo de sus atroces drogas legales? Y muchos más interrogantes deslizados y respondidos durante todo el deslumbrante metraje del documental.

¿A qué la farsa del timosida les va sonando de algo actual, no de hace unas décadas? Todo tan concomitante. Qué decir, por ejemplo, de las falsas y malas malosas anilinas/anilidas del aceite de colza, tan ochentero también. Y, la verdad, hasta la presentación del documental de la llorada Otaduy y Monzani, de nácar. “¿Sabías que muchos seropositivos viven bien y sanos durante muchos años sin tomar ningún medicamento? Los autores del documental han descubierto muchas otras cosas que tú probablemente no sabes“. Muchas no, muchísimas, agrego. En fin.

Esclarecedor y sobresaliente libro

Excelentes 52 páginas que muestran las enormes similitudes entre ambas astracanadas “víricas”. Cómo crear una falsa pandemia de pruebas y casos “positivos”, la gente “asintomática” dando “positivo” de un virus que no existe, creyendo estúpidamente que va morir de una enfermedad inventada mediáticamente y en el ínterin, faltaría más, introducir en la buchaca miles de millones de dólares (y divisas varias), mientras se mata a una grandísima cantidad de personas en todo el mundo con los remedios: AZT y/o timovacunas covid.

Ambos siniestros sainetes basados en una falsísima teoría de “infecciosos” gérmenes e indemostrados supuestos de que existe un virus. En nuestro caso ni el VIH y SARS-CoV-2 han sido aislados, ergo  CIENTÍFICAMENTE NO EXISTEN. Y el infausto Fauci, vaya, pululando en ambas falsas banderas terroristas, de corte genocida: ha logrado convencer al mundo entero de una inexistente pandemia a través de fraudulentas pruebas diagnósticas (la gran patraña, la PCR) que no detectan infección alguna. Y, según Anthony Fauci, para protegerse del letal virus, hay que timovacunar a todo el mundo (o chutar, en su día, letal AZT: catástrofes iatrogénicas ambas)

Rock Hudson y Freddy Mercury

Es interesante saber, según el libro que les gloso, que siempre se nos dijo que el famoso y estupendo actor Rock Hudson había muerto de SIDA en 1985. Pero no fue el VIH, sino una droga experimental llamada HPA-23 que tomó durante todo un año, además de padecer comorbilidades de todo tipo y condición.

Y se cita también en el libro del que les hable del caso del grandísimo cantante de la grandiosa banda británica Queen, Freedie Mercury. Indudablemente, el más grande.  No fue el fantasmático SIDA el que lo mató sino la atroz droga AZT (llamado fármaco, juas), que fue la que asesinó a la mayoría de los pacientes con una prueba “positiva”, y “asintomáticos” varios. Y memento Poppers, claro. Hasta hoy. Todo tan semejante. Idéntico, mejor expresado...

…Y nutrida contrainfo de la buena. En fin.