En la segunda vuelta de las recientes elecciones municipales franceses se ha hablado de un “triunfo verde”, aunque viendo las celebraciones de ese triunfo "verde" en Francia, sería más apropiado calificarlo de negro…. Del ecologismo al neo-salvajismo.

Por el contrario, la Francia popular, la de los pueblos pequeños y las ciudades medianas, "la Francia periférica", es la que ha votado Rassemblement National (RN).

La victoria de Louis Aliot (RN) en Perpignan, la capital de la Catalunya Nord, demuestra que la perseverancia vale la pena. Una receta "a lo Robert Ménard" para ganar la alcaldía de una ciudad de más de 100.000 habitantes.

Esta victoria muestra que el “Frente Republicano” (la unión de todos los partidos del arco político contra el RN como chivo expiatorio), no funciona, ya que la ciudad ha sido masacrada por funcionarios de izquierda y derecha durante décadas. Es una victoria muy simbólica para RN. Pero lo que es más interesante de notar es la reelección de alcaldes RN, como prueba de que pueden administrar una ciudad, y con la capacidad para asentar feudos electorales locales y experimentos de gestión municipal.

Y supone uno de los fracasos más sonados en la estrategia del cordón sanitario contra Reagrupamiento Nacional (RN) en las últimas décadas, pues, por primera vez en veinte años, una ciudad de más de 100.000 habitantes estará gobernada por el partido liderado por Marine Le Pen, que se ha hecho además con cinco ciudades de más de 10.000 habitantes en Francia.

Louis Aliot se ha apresurado a decir que su victoria en Perpiñán es solo el inicio de un cambio en toda Francia y representa el fin del “abominable frente supuestamente republicano”. El nuevo alcalde de Perpiñán, que ya estuvo cerca de hacerse con la ciudad en 2014, ha recibido el 53% de los votos frente al 47% del alcalde saliente de centroderecha, Jean-Marc Pujol. “Es el ejemplo de que no existe el techo de cristal para RN. El frente supuestamente republicano ha caído en Perpiñán y puede caer en cualquier lado mañana”, explicaba Aliot nada más conocer los resultados.

La victoria de Louis Aliot en Perpiñán es la de una persona del lugar, que lo conoce bien, que está familiarizado con sus problemas y que quiere aportar soluciones. Aliot ha sido bastante más que el candidato del RN. Es una figura que lleva tiempo trabajando el territorio y tratando de implantarse allí. Por eso, más que el candidato de RN, ha sido el "candidato del país" que viene a ofrecer cambio y renovación. Además esta victoria puede suponer una recomposición ideológica de Reagrupación Nacional, apuntando directamente a la apuesta de Marine Le Pen. La victoria de Aliot junto a la reelección del alcalde identitario Robert Ménard en Béziers supone un éxito de los soberanistas que defienden el soberanismo cultural, que está contra la inmigración pero que no es antieuropeo. Es la línea nacional-popular, que es la que hoy funciona.

La gran pregunta de cara a las elecciones presidenciales francesas en 2022 es si Perpiñán será una excepción o el camino a seguir para RN.

Una reciente encuesta daba un 45% de voto a Marine Le Pen en una supuesta segunda vuelta contra Macron, diez puntos más que en 2017. En las elecciones europeas, el antiguo Frente Nacional quedó el primero en 70 departamentos de 100. Perpiñán ya no es una excepción. La gente está cada vez más harta de que se hagan cada vez más prohibiciones de todo tipo. Y el RN ha podido movilizar a su base más militante, incorporando a los votantes más desencantados con el sistema, y así ha conseguido aumentar de forma gradual su electorado. Robert Ménard, actual alcalde identitario de Béziers, una ciudad de casi 80.000 habitantes, afirmaba recientemente que, “cada vez que construían el Frente Republicano, nosotros subíamos en las encuestas”.

Parece que las cosas empiezan a cambiar: la ideología del capitalismo global empieza a dejar de ser mayoritaria. Que así sea.