Begoña ETA biok. Bego y yo. Asier ETA biok. Asier y yo. Excelente aproximación fílmica a los, mucho más incognoscibles y enigmáticos, conflictos, arcanos casi, del corazón. Más espinosos que el horror vasco. Conflicto, dizque. Los del alma, abisales. Hadales, entonces.  Interrogando, inagotable, al ser amado donde contemplaba el mundo, donde graciosos pájaros se copiaban fugitivos. ¿Se pueden justificar los delitos de sangre,  despiadadas salvajadas, como  “herramienta” de "defensa" de unas ideas políticas por muy justas que éstas sean (que no es el caso de la falsaria metaficción separatista vasca)? La tesis que defiende la película, y la madre del etarra Asier Aranguren, es un incuestionable NO, sin matices. Sin esquivar ni poder borrar esa abigarrada paleta de grises que nunca ha resultado hacedera mirar de frente, y que es uno de los ejes cinematográficos (y morales) de Asier ETA biok.

Razones que la razón no entiende

Documental rodado por el actor y director Aitor Merino y producido desde Ecuador por su hermana Amaia. Año 2013. Aitor, nacido en  San Sebastián, 1972, aunque pamplonés de adopción, tuvo su gloriosa oportunidad en el cine español en un papel secundario, aunque bastante decisivo, en la magnífica película de Montxo Armendáriz, Historias del Kronen (1994), y desde entonces ha mantenido apretadísima agenda que le ha impedido salir de  Villana y Corte donde mora desde hace larga data. Pero ni mucho menos ha echado en falta, como el que estas líneas emborrona, a su añorada Euskal Herria (tierra donde se habla euskera, sin más).

Nos hallamos ante una excelente cinta sobre las más hondas y esquizofrénicas contradicciones del ser humano: socio-políticas, sí, porque la complicación del universo-mundo vasco surfea sobre ellas, pero primordialmente las que tienen que ver con las emociones, y que colisionan, abundantes veces, con la razón. Amar a quien no debes ni puedes amar: entre ambos, un abismo.

Amor y amistad, ambas

Amores. Y amistades, también. Tambaleadas. Memento Eider Uruburu Zabaleta. Buena amiga del insti, luego en Francia en asesinas cúpulas. El talego te hizo bien. Muy bien. Y dando vueltas, eternizándome desde adolescente, sobre las eternas incongruencias y mentises y desatinos del espíritu humano, demasiado humano. Inhumano, pues. Sin perdón posible...

…Y sobre la amistad, ignoro en esta ocasión al estagirita y el libro dedicado a su retoño Nicómaco. Nietzsche, esta vez, más fieramente realista. Para el genio prusiano los amigos no son quienes nos aceptan y apoyan o quienes nos siguen o idealizan; los verdaderos amigos son quienes tienen sus propios ideales frente a los nuestros; aquellos que tienen una singularísima independencia y que pueden incluso, por no seguirnos, parecer enemigos. Pero no lo son. Al menos no lo parecen. En fin.