Antena 3 Noticias y la Fundación Mutua Madrileña, según recoge El Mundo (25/11/2020), realizaron en octubre de 2020, con un muestreo de más de 7.500 encuestados, el I Macroestudio sobre Violencia de Género-Tolerancia Cero cuya conclusión general es que uno de cada dos españoles conoce un caso de violencia de género en su entorno”.

Entre los datos más significativos obtenidos tenemos que un 45% de los participantes conoce un caso cercano de este tipo de violencia en su entorno, porcentaje que se incrementa hasta el 52% en mujeres y llega a un 51,4% entre el segmento más joven. Por su parte, un 77% de los encuestados considera que la  violencia de género está bastante extendida, un 38% de la población opina que existe un mayor número de casos que antes y un 82% que el problema de la violencia de género es muy grave, percepción que se incrementa hasta el 90% en las mujeres y hasta el 83% en los jóvenes situados en la franja de 18 a 35 años. Con respecto a quienes sufren la violencia de género, la mayoría de los encuestados tiene la idea de que todos los colectivos son vulnerables, e incluso un 28% de los jóvenes se considera a sí mismos como un colectivo muy vulnerable.

        En España, al contabilizarse las denuncias de género por millones, ello hace posible que la mitad de la población conozca de cerca un caso de violencia de género, de otra manera sería imposible ¿Para qué han servido 16 años de persecución y represión a los varones, decenas de familias dañadas, sin cura posible, y miles de hijos huérfanos con padres vivientes que no verán en años, si el problema a día de hoy se percibe como muy grave y además en crecimiento?

      Las políticas sociales son como el tratamiento que receta un médico: primero estudia los síntomas, asocia una enfermedad a esas manifestaciones y pone remedios concretos. En España, aún está pendiente analizar objetivamente y en toda su extensión la violencia doméstica (en el hogar) o también llamada intrafamiliar (en la familia), ver sus tipos y cómo cada forma o clase de violencia opera en ambos sentidos, porque las violencias son bidireccionales, todas ellas.

       Pero aquí, estimado lector/a, allá en diciembre de 2004, a raíz de la LIVG, se determinó que el único agresor que existe en la sociedad es el varón hetero y nativo, que otro tema muy diferente es el de los inmigrantes, ya que estos tienen su propio tratamiento clientelar en tanto concurren en violaciones grupales y demás menudencias.

      El varón hetero y nativo de estas tierras alejadas de la mano del Señor es agresor y violador en gran potencia por su propia genética, lo lleva escrito en cada una de sus células, en sus cromosomas XY, se entiende violador de cualquier hembra animal de especies muy distintas, y desde ese planteamiento falsario, interesado, muy mercantilista, netamente electoral, ilegal al máximo, inmoral total y tan descarado, una tomadura de pelo monumental, como un castillo, se organizó una caza sin cuartel al macho ibérico.

    Claro que, como eso no era cierto, como eso no tenía ni pies ni cabeza, porque las mujeres también son agresivas, y mucho; que los menores pegan a sus mamás; que se desatiende a los ancianos… entonces debemos hablar en propiedad y con seriedad, hablar de “las violencias”, que son muchas y muy diferentes. Pero aquí sólo se habla de una, la de género, por eso mismo el problema está y seguirá sin resolver. El problema, hablemos en español, no se resuelve porque no interesa resolverlo. Más, al contrario, no dejan de aparecer nuevos delitos específicos para los hombres al objeto de que las denuncias instrumentales tengan mayor abanico de posibilidades y no detengan su escalada.

      Es, pues, la industria del maltrato española, aquella que necesita más y más madera. Este gran negocio made in Spain, el del maltrato al hombre, terminará su ciclo en unos decenios, mismamente cuando todos los hombres sean, uno a uno, denunciados, muchos con dos, tres, cuatro o más denuncias, ya que los Fondos Estructurales que llegan de la UE pagan por cada denuncia, de ahí que haya que inflar la cosilla, ya que en Bruselas no se enteran de nada, justo hasta ese día, este safari urbano diseñado por políticos sin escrúpulos, estará servido.