WFT SEVILLA plasmó en el Centro Deportivo Amate las señas de identidad de sus eventos: auténticas batallas sobre el cuadrilátero, organización puntual y precisa, y una puesta en escena a la altura de los grandes eventos internacionales.


A las siete en punto de la tarde, sin un minuto de retraso sobre el horario previsto, comenzaba una gala con dos combates amateur que abrieron el apetito de una afición hambrienta de ver  de nuevo a sus ídolos locales, a varios de los mejores luchadores nacionales y a destacados competidores extranjeros.


Los duelos entre sevillanos hicieron rugir a la parroquia, que llenaba el recinto, como por ejemplo, los protagonizados por J.J. Antúnez vs A. Mouktader,  J.M. Gálvez vs R.García, J. Barea vs M.Cabrera, o J.Roldán vs J.Varela, todos ellos con decisiones ajustadisimas, que prometen futuras revanchas.


Fue el preámbulo perfecto del clímax que estaba por llegar. La atmósfera se cargó de electricidad con el combate femenino en el que S.Ortiz y L.Fernández pusieron todo de su parte y más para brindar, en opinión de muchos, la mejor pelea de la noche, tanto así, que fue la única que necesitó de extra round. La madrileña empezó controlando muy bien la escena, pero poco a poco el empuje y enorme agresividad de la andaluza decantaron el choque de su lado.


En cuanto a los combates clasificatorios para el próximo torneo WFT Madrid en 70 kilos, previsto para el 18 de junio en Vistalegre, soberbia actuación del joven portento almeriense R.Tejedor  ante el experimentado y resistente O.Toro, que le brindó el billete para el coso madrileño. ¡Ojo, al del Shocktime!


La otra eliminatoria demostró la enorme dureza de este deporte, y que solo los mejores son los elegidos para los eventos WFT, donde todo lo que ocurre es de verdad. R.Sánchez, que había comenzado muy bien su duelo con J.M. González, sufrió un K.O devastador con una rodilla al pecho, del que se recuperó en muy poco tiempo gracias a su enorme preparación. Así, González, liquidó su pase a Madrid en apenas treinta segundos.


Los duelos internacionales tampoco defraudaron. El campeón rumano Adrian Maxim, afincado en la capital hispalense, demostró que en 67 kilos se muestra mucho más rápido, pero igual de contundente, pero anticipó algo muy peligroso para sus próximos rivales. En 64/65 será una fiera.


El campeón de WFT Madrid Sergio Cabezas se enfrentó al medallista de oro ISKA Bruno Almeida, y en ningún momento se encontró cómodo para hacer su pelea. El pupilo de Dina Pedro mostró un estilo muy científico, a la par que eficaz, para llevarse una merecida victoria. Sergio prometió volver con más y mejor en su próximo compromiso delante de su afición, y demostrar que por algo es el campeón WFT.


El combate de fondo ilustró para qué sirven las revanchas.  Carlos Campos, arropado por un público enloquecido con el del Camp Muay, venció en un igualadísimo duelo al cordobés Ponce, al que tampoco le faltó el aliento de sus parroquianos. Empate a uno entre ambos. ¡Que nadie descarte la “vendetta”  final!


WFT Sevilla se despidió  después de trece combates en cuatro horas y media de puro espectáculo y con la satisfacción del deber cumplido: aunar deporte de verdad y entretenimiento para la afición.