Resulta  complicado seguir una sesión plenaria en el Congreso y en el Senado teniendo en cuenta que en muchas ocasiones los diputados y senadores se comportan como niños pequeños enredándose en discusiones banales, insultos personales, utilizando un lenguaje impropio de su cargo, y, añadir, porqué no, vistiendo como si fueran a  comprar a un mercadillo.

 

Normalmente no se escuchan entre si, pero pretenden que nosotros sí que les escuchemos a ellos.

Lo grave es que para que en el Senado se escuchen, oigan  y entiendan entre ellos, porque escuchar y oír no es lo mismo, tendremos que intervenir  los ciudadanos de a pie.

 

¿Y de qué manera? Pues aportando dinero de las arcas del Estado, es decir, dinero del bolsillo de todos los españoles.

 

En el año 2011 se estrenó en la Cámara Alta el sistema de traducción simultánea.

A principios del 2010, senadores  nacionalistas propusieron que el catalán, el gallego y el euskera se pudieran utilizar en los plenos y en todas las comunicaciones que se establecieran en la cámara.

El PSOE, el PSC, y como no, todos los partidos  nacionalistas votaron a favor.

 

Quiero pensar que todos los senadores entienden la lengua oficial del Estado, el castellano/español, y quiero pensar que todos ellos saben que están en una institución de carácter nacional y no regional o  autonómica.

 

A principios del 2011 un total de  25 licenciados en traducción e interpretación empezaron a trabajar en todos los plenos del senado para que así los parlamentarios españoles pudieran expresarse en catalán, euskera, gallego o valenciano y hubiera traducción simultánea al resto de senadores. Decir que a los traductores también se les paga el viaje,  alojamiento y  dietas.

 

Que cada senador se pudiera expresar en la lengua que eligiera supuso y supone a las arcas públicas 350.000 euros al año. Cada sesión implica por este concepto  un desembolso de 12. 000 euros.

ERC, CIU, PNV,BNG y PSC consideraron que este gasto no era relevante si se comparaba con los derechos que tenía  cada senador para expresarse en su lengua.

Curiosamente  la partida  designada  a esta traducción simultánea  aumentó a la inicialmente presupuestada.

Cuando se anunció el empleo de las lenguas cooficiales en el debate de mociones se dijo que esto supondría 70.000 euros al año  pero en realidad la institución paga 350.000 euros por intérpretes y traductores.

 

Ahora, JXCAT ha propuesto usar sin restricciones el catalán, el gallego y el euskera en toda la actividad parlamentaria de la Cámara Alta, y no sólo en las mociones como hasta ahora.

Los socialistas, sus socios de gobierno y senadores de la izquierda han apoyado esta iniciativa.

 

Esta resolución costaría a los españoles aproximadamente 950.000 euros al año ( si no aumenta como ocurrió en el 2010)

JxCAT  , para defender este “capricho”, define a España como un estado “plurinacional y plurilingüe”.

 

Si tanto les importa el plurilingüismo a los partidos nacionalistas, habría que preguntarles por qué en Cataluña es tan difícil conseguir documentos oficiales en español o por qué  es obligatorio rotular un comercio en catalán.  

Se pretende transformar el Senado  en la “Torre de Babel” .

La Torre de Babel representaba la diversidad de lenguas existentes en el mundo y el inicio de la comunicación entre la diversidad del lenguaje.  También representa la soberbia, por querer alcanzar el cielo y por tanto parecerse a Dios.

En los hechos mencionados prima la soberbia  a la comunicación. Prima el poder del sometimiento y la poca conciencia de utilizar los recursos aportados por todos los españoles para ridiculeces presentadas por los nacionalistas.