Mientras la España muda y acobardada soporta la forzada metamorfosis política, social y económica que nos convertirá en universales beneficiarios de las bondades, regalías y privilegios de una vida en el paraíso globalista/comunista, donde sin poseer nada, gozaremos de una felicidad sin límites, alguno de sus más dignos embajadores e ilustres representantes,----denominación concordante con la propaganda oficial del socio-comunismo imperante, sin embargo, motejados por los escasos hombres libres que aún resisten con alcuños opuestos a lo reglamentado y disidentes con la ideología totalitaria que jalean y pregonan;      dichos apodos en un alarde de sinceridad delictiva podrían imprimirse en sus tarjetas de presentación, pudiendo elegir cualquiera de los que se citan u otros más sofisticados o definitorios de su personalidad o  especialidad delictuosa, a título orientativo, tenemos: pocamierdas iletrados, acreditados canallas, sinvergüenzas de todo pelaje, ladrones de vocación…., bufones de la democracia o profesionales del crimen---- persisten en salir a la siniestra palestra de la perturbadora y repugnante vida política para continuar burlándose de los españoles, mofándose de la democracia y escarneciendo la convivencia nacional.

De esta lista interminable de malencarados y atravesados sujetos, siniestra pléyade de socio-comunistas, es necesario para intentar centrar el tiro sobre un objetivo concreto hacer una selección acorde con la verosimilitud del hecho y la evidencia de la persona que lo comete.

Así pues, despreciando a los primeros, que siempre son despreciables por su propia naturaleza, nos quedamos con los bufones y los profesionales del crimen; como máximo representante de los primeros citaremos a Zapatero, y de los segundos a Otegui, encapuchado o no, con  chapela o sin ella, de cualquier forma, perfectamente identificado.

Bufones de cuyas gargantas  fluyen oratorias chirles y hebenes,  sus bocas vomitan retóricas tramposas y embusteras tan destructivas e incendiarias como la ardiente lava del volcán, que arrasa con todo lo que encuentra a su paso, la economía, la convivencia, el orden, la constitución, la paz social; lo único que coloniza y arraiga en el malpaís originado por sus traiciones es la semilla del guerra-civilismo.

Zapatero, el “bobo de Coria”, el “execrable”, paradigma de la necedad ornada con la mayor de las insidias, la democracia le regaló el privilegio del poder, la posibilidad de reírse de los españoles, de burlarse del espíritu de la Transición, de hacer malabarismos y acrobacias con la Constitución, y entonces, lo mismo que ahora, los encargados de velar por la legalidad constitucional, la soberanía, la independencia e integridad territorial de España, no dan señales  de intranquilidad o preocupación ni se lo toman demasiado en serio y,  ni tan siquiera  piden o exigen responsabilidades por las numerosas y erosivas tropelías cometidas a diario por los socio-comunistas; aquí nadie se hace responsable de nada, el personal se lo traga todo. Como corolario a este caos y desorden, al ciudadano que no se siente protegido, al que no se le garantiza la seguridad, al que se le conculcan sus derechos, al que se le atropella la propiedad, se le aplica el método expeditivo de vuelva Vd. mañana y que le jodan.

El hoy interlocutor del régimen comunista bolivariano, el embajador extraordinario y plenipotenciario  de la dictadura del narcotráfico no ha perdido el tiempo en este mundo pecador, pues, nos ha dejado su escíbalo, su cagarruta en forma de un ilegítimo presidente de gobierno, capaz de añadir malicia a los diablos y confusión al infierno.

Lector no se había apercibido de que estos dos individuos tienen el engaño de los raposos y las mañas de los lobos.

Al parecer, este tipo,--- paradigma de la socialdemocracia, ejemplo a seguir por los conscriptos que reciben la instrucción militar obligatoria que les acredita como fuerza combativa e ideologizada del socialismo internacional,--- como supuesto propietario de una mina de oro en la Venezuela del mono aullador, uno, que dicen que es el presidente de la República Bolivariana, cegado por el fulgor y el brillo del precioso metal, se    permite manifestar sin rebozo alguno y con la conciencia inmaculada que la feligresía socialdemócrata se caracteriza por “tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho” , tócate los huevos, ZP, ¡Vaya con el tipejo de los cojones!

Este sujeto y no otro, es el que calificó al terrorista Otegui como un “hombre de paz” y el que en la actualidad ha pedido a las víctimas del terror etarra que pasen de la coexistencia pacífica a la convivencia con sus verdugos; invitación, solicitud que no deja de ser un remedo grotesco y miserable de la cristiana y criminal pretensión de los obispos vascos de mantener la equidistancia entre verdugos y víctimas o la connivencia demostrada por la clerigalla vasca con los terroristas, cuando no, la cooperación o el encubrimiento de los asesinos  en nombre de Dios y de la Iglesia Católica de Roma.

¡Por cierto! quizá sería oportuno que el jefe del Estado Vaticano condenara o pidiera perdón por los desmanes, atropellos y desordenes morales cometidos por los curas vascos durante las décadas del terror etarra.

Dejemos aparcado al bufón traidor e insidioso, pero victorioso en su objetivo fundamental de dividir y enfrentar a los españoles, sembrando la semilla del guerra-civilismo y arrinconando el espíritu de la Transición.

Entra en escena el terrorista Otegui, considerándose conforme a derecho, elemento indispensable de esta comedia bárbara representada por el gobierno socio-comunista del felón Sánchez, se permite la licencia de decir a las víctimas de ETA, es decir de las víctimas  que él como etarra y ejecutor es responsable, lo siguiente: “queremos decirles de corazón que sentimos enormemente su sufrimiento y nos comprometemos a tratar de mitigarlo”, “sentimos pesar y dolor por el sufrimiento padecido, nunca debió de haberse producido”.

Para algunos, estas palabras no son sino otro “atentado” contra el eterno dolor las víctimas, contra la trágica realidad que Otegui y sus amigos, todos asesinos, han hecho padecer durante tantas décadas a las víctimas por el mero hecho de ser españolas.

Son palabras cobardes, vacías, de una vaguedad miserable y una ambigüedad provocadora que descubre un ensañamiento más de los asesinos hacia las víctimas; una nueva chacota vasca de pasamontañas y chapela, que de ningún modo representa un sincero perdón y un arrepentimiento profundo en el alma.

¿Cuándo un reconocimiento explícito de que ningún atentado tuvo cualquier tipo de justificación?

¿Cuándo se decidirán estos asesinos a contribuir al esclarecimiento de los más de 300 asesinatos que permanecen en la absoluta impunidad?

¿Cuándo cesarán los homenajes públicos a los terroristas, las exaltaciones del terror vasco y las apologías del terrorismo etarra, cualquiera que sea el grado , el momento, la situación, el sujeto o la puesta en escena?

Una vez concluido el acercamiento de los presos etarras por el infame ministro del Interior y habiendo sido transferidas las competencias de prisiones al gobierno vasco, solo resta comprobar como los asesinos o en su caso los “presos políticos” son excarcelados o beneficiados por arbitrarios “pases de pernocta”; por tanto, con facilidad se colige la necesidad de blanquear a la banda terrorista, dando “muestras de solidaridad y comprensión” con las víctimas; como todo lo que afecta  a la política en España está inmerso en un gran albañal putrefacto y maloliente, creo que queda clara la motivación que ha impulsado a Otegui a dirigirse a sus víctimas.

Otegui y su cuadrilla de asesinos nunca tuvieron otro patrono que Satanás.

La conexión entre el bufón guerra-civilista y ETA  es estrecha, bien podría decirse que se convierte en íntima en momentos puntuales; el “cese definitivo” de la violencia armada de ETA hubo que cocinarla de forma y manera que el mérito se le atribuyese a Zapatero, evitando la escenificación de la derrota policial de ETA, consiguiendo parcialmente que pareciera que los terroristas unilateralmente decidían dejar de matar.

Considerando la calidad y cantidad de enemigos de España, unos similares a los descritos o incluso de peor catadura, que ya es difícil, y atendiendo al estado de “distracción permanente” en que está sumida gran parte de la sociedad española, voy a tener la osadía con ayuda del insigne escritor cartagenero, Pérez Reverte, de trasladar una frase del libro de un tío del arroyo que tiene miseria en la memoria, tinta en las venas,…. según descripción de D. Arturo, entendiendo que es una selecta declaración filosófica: “El Charolito sólo se fiaba de su polla. Era la única que nunca le daría por el culo”   

 Así que, cada cual haga su interpretación, la del abajo firmante es que mientras los socio-comunistas y aliados mantengan el poder hay que estar permanentemente en guardia y en alerta roja.

Y si no es pedir demasiado, votar, pero votar bien, a lo Vargas Llosa.