El Ministerio de Igualdad con Irene Montero a la cabeza, fija como requisito para subvencionar asociaciones, que el 65% de la plantilla sean mujeres. ¿Cómo realizarán la selección de las personas a contratar? ¿Servirán también las que simpaticen con la oposición o aplicarán algún filtro para detectarlas?

Después de decir que los hijos no son de los padres, planear educarles desde la infancia en ciertos aspectos, defender que a las mujeres les crezca el bigote y que lleguen solas y borrachas a casa, ahora dicen que ha aumentado el número de alcohólicas a causa de la desigualdad existente con respecto al sexo «contrario», lo que lleva irremisiblemente hacia la pregunta de por qué bebían más los hombres hasta ahora. ¿Acaso para soportar la desigualdad frente a la mujer?

Siempre ha habido madres y esposas que a su vez eran y siguen siendo trabajadoras… sin tanto alcohol. A ver si ahora van a tener la culpa los hombres de que a algunas mujeres les haya dado por alcoholizarse.

Trabajar y cuidar solas de los hijos es una tarea dura y complicada y más en la social actual. La lucha generada entre hombres y mujeres está abocada al fracaso pero mientras fracasa, hay quienes saben sacarle partido.

Ellas lo quieren todo, pero sin pagar precio alguno. ¡Error!

Ocuparse sola de todo requiere de grandes dosis de tolerancia, amor, sacrificio y sentido común, características cada vez menos frecuentes entre las feministas actuales que han iniciado esta enloquecida carrera contra el hombre... Y las cosas no mejoran.

¿Se han planteado alguna vez que las personas beben, fuman y se drogan cuando están insatisfechas con sus vidas?

Hace tiempo y de forma silenciosa, empezaron a inculcar en la gente un sistema de vida que en realidad desagrada a la mayoría, y del que además, solo unos pocos obtienen beneficios. Mientras, el resto, y con actitud infantil y poco reactiva, corre con las consecuencias de la falta de pensamiento propio. La gente apenas puede decidir por sí misma en multitud de aspectos. Les han hecho creer que pueden hacerlo, pero no es verdad. Pocos pueden hacer con sus vidas lo que realmente desean.

La sociedad está perdiendo el Norte. Ahora hay quien ve en los famosos «Conguitos» un producto racista por ser negros… como el cacao mismo. ¿Qué será lo siguiente? ¿Pedir los «Lacasitos» con los colores de la bandera LGTBI?

¿También son racistas las morenas, los teclados de los ordenadores, las pantallas de TV, el regaliz, las ropas blancas o negras, el luto, los discos de vinilo, el «Cola-Cao», la «Coca-Cola»? ¿La gente terminará por creérselo?

Son ya demasiados los que han decidido dejar de utilizar la inteligencia propia y entregarse a los pensamientos de quienes en ocasiones, les manipulan sin impunidad alguna.

Sigan en este juego y no tardarán en ver cómo termina…

Recientemente retiraron del catálogo HBO Max ―una plataforma de streaming―, la película «Lo que el viento se llevó» por tratar el tema de la esclavitud, y por ende ser racista. Quitemos los «10 Mandamientos» por ser cristiana, o las películas de amor por fomentar la heterosexualidad. Por supuesto también las de acción, por propiciar la violencia, y las de competición, porque todos somos iguales, o las de ficción, porque podrían ser producto de nuestra resaca. Dejemos solo las de terror, que a fin de cuentas pronto serán como la vida misma.

A este paso dará igual quién gobierne pues el ser humano no tardará en irse a la mierda. No salgan de noche, pues la noche es negra. Ni de día, puesto que el día es claro. Sueñen en colores; a ser posible en los del Arco Iris. Así estarán más cerca de la moral actual.

Pero cuando se cansen de tanta estupidez, siéntense un rato, relájense, piensen en aquello que les hace sentir felicidad y jamás permitan que nadie se lo arrebate decidiendo por ustedes. Dejen de escuchar sandeces ajenas y empiecen a escucharse a sí mismos.

No existe mejor forma de detectar manipulaciones y llegar a ser libres.