El Premio Nobel de la Paz, rector de la “Universidad de Columbia”, presidente de la “Fundación Carnegie” y miembro del “Partido Republicano” Nicholas Murray Butler, hizo la siguiente clasificación décadas atrás: “El mundo se divide en tres categorías de personas: un número muy reducido que hace que los acontecimientos se produzcan; un grupo algo más importante que vigila su realización, y finalmente una amplia mayoría que no sabe jamás lo que realmente ha sucedido”. Dentro de ese “número reducido” destaca, por antigüedad y por obstinación en sus proyectos, un apellido: Rockefeller.

Como casi todos los apellidos relevantes de la historia de Norteamérica —Bush, Marshall, Ford, Dodge,  Cheney,Goodyear, Bundy, Roosevelt, Bush, Kerry, Heinz, Kellogg, Taft, —, los Rockefeller se han formado en la organización universitaria “Huesos y calaveras” (Skull and Bones) y son afines a otras sociedades secretas encargadas de dirigir los destinos de los EEUU (“Club de los Bohemios” o Bohemian Grove) y del mundo en su conjunto (“Foro Económico de Davos”); pero, a diferencia de todas las demás familias, los Rockefeller tienen su propia logia masónica, como apuntó Manuel Guerra. No hay que olvidar que David Rockefeller es, además, fundador de la "Comisión Trilateral", que Bruno Cardeñosa define de la siguiente manera: "En alianza con el Club Bilderberg, la Comisión Trilateral también juega un papel vital en el Nuevo Orden Mundial de utilizar la riqueza, concentrarla en las manos de unos pocos, para ejercer el control de mundo. Los miembros de la Trilateral intercambian sus puntos de vista y todos apuntan hacia la indiscutible dominación mundial. Fundada en 1973 y con sede en Washington, sus poderosos miembros de Estados Unidos, la Unión Europea y el Asia Oriental buscan el objetivo fundacional de crear un “Nuevo Orden Económico Internacional”, ahora simplemente un “Nuevo Orden Mundial” dirigido por las elites globales".

El politólogo Hugo Lili nos da algunas claves más sobre esta organización: "Durante la campaña electoral de 1980, Ronald Reagan atacó verbalmente a Jimmy Carter diciendo que había diecinueve trilateralistas en su gobierno incluyendo al propio Carter, y prometió que si ganaba las elecciones investigaría a fondo la trama oculta de la Comisión Trilateral. Pero cuando llegó a la presidencia, irónicamente, incluyó en su gabinete a diez miembros de esa organización incluyendo, entre ellos, a su propio vicepresidente, GeorgeH. Bush. Más ilustrativo aún resulta el hecho de que todos los presidentes del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial hayan sido miembros activos de la Comisión, además de algunos primeros ministros europeos, directores de ONG y fundaciones, y dueños de muchas corporaciones multinacionales". También da el nombre de algunos de sus integrantes, además del propio fundador David Rockefeller: "Antonio Borges (ex Gerente y Asesor Internacional de Goldman Sachs), Patricia Botin (Presidente del Banco Santander), Henry Kissinger, Robin Buchanan (ex presidente de la London Bussiness School), Luc Coene (ex gobernador del Banco Nacional de Bélgica), Oscar Fanjul (ex Presidente de Repsol-YPF), Haruhiko Yoshida (Presidente de Fuji-Xerox), Carl Bildt (ex ministro sueco de Relaciones Exteriores), Giovanni Agnelli (ex Presidente de FIAT), Jean Bergougno (ex Gerente General de Electricitè du France), Toyoo Gyohten (ex Presidente del Banco de Tokyo), James Burke (ex CEO de Johnson & Johnson), Robert McNamara (ex Secretario de Defensa de EEUU), Toshi Kitamura (ex Consejero Senior de Hitachi), Philip Caldwell (ex Presidente de Ford Motor Company), Andrew Knight (ex Editor Jefe del periódico británico The Daily Telegraph), Mario Monti (ex Primer Ministro de Italia y senador vitalicio), Bill Clinton (ex-presidente de los Estados Unidos de América), William Winegard (ex Ministro de Ciencia y Tecnología de Canadá), George Soros (financista y mega-especulador internacional), Gianfelice Rocca (CEO del Grupo Techint) y Paul Volcker (ex Director de la Reserva Federal de EEUU), entre otros".

Obviando la trayectoria de la saga de los John Rockefeller (I, II y III), a la que nos referiremos en otro punto de esta serie, el nombre que destaca por derecho propio es el de David Rockefeller. Miembro de la “Sociedad Fabiana” —fundadora del “Partido Laborista” de Inglaterra—, miembro del “Consejo de Relaciones Exteriores” —cuyo fin es la creación de un “Gobierno Único Mundial”— y hermano menor de John D. III Rockefeller —principal encargado del control de la población en Japón tras la IIGM—, David Rockefeller es sin embargo conocido por dos razones: conectar la masonería de forma directa con el satanismo y por propulsar “El Club Bilderberg” en calidad de Secretario General: 1) Como dice un artículo de Pablo Ferrer escrito para la publicación Hispanidad tras la muerte del magnate:  “muy cerca de la sede central de la logia Rockefeller -sí, tenía su propia logia masónica, que viste mucho y está al alcance de muy pocos-, esto es, en el Rockefeller Center, en Nueva York, hizo colocar una estatua de Lucifer. Más aún, a pocos metros de ahí, Rockefeller construyó el rascacielos '666 Quinta Avenida'”; 2) Para conocer el poder de “El club Bilderberg”, baste citar un ejemplo ofrecido por Manuel Guerra: “Bill Clinton, Tony Blair, George Robertson, Romano Prodi y Loyola de Palacios fueron invitados por vez primera en 1991, 1993, 1998, 1999 Y 2005 respectivamente. Diez o doce meses más tarde fueron elegidos presidente de Estados Unidos, presidente del Partido Laborista y, en las siguientes elecciones (1997), primer ministro, secretario general de la OTAN, presidente de la Comisión Europea, miembro del European Advisory Council (consejo asesor europeo) de Rothschild, el banco privado más influyente de Europa, y su hermana Ana Palacio va a ocupar el puesto de vicepresidente del Banco Mundial”.

En cuanto al poder del propio David Rockefeller, dice Manuel Guerra: “que posee el control de los tres bancos más importantes de Estados Unidos (el Chase Manhattan Bank, el Bank of America y el First National City Bank de New York, más un sinnúmero de empresas y de otros bancos «menores»”. Recordemos que su familia había fundado la petrolera “Standard Oil” o la empresa financiera “JP Morgan”, entre otros. Sin embargo, buena parte de la fortuna familiar se dedicó a labores de “filantropía”, es decir, de “Ingeniería Social”, así como en numerosos herederos. David Rockefeller siguió la tradición de su familia promoviendo la Ingeniería Social y persiguiendo la construcción de monopolios empresariales en distintos puntos estratégicos, gracias a los cuales sería posible cimentar una fortuna con la que costear la construcción de “un Gobierno Único Mundial” con el que alumbrar “un Nuevo Orden Mundial Planetario”. En palabras de Pablo Ferrer: “El objetivo de los satánicos del siglo XXI -de Rockefeller y compañía- no es otro que el de instaurar un Gobierno mundial bajo la guía de una religión igualmente mundial. Rockefeller ya lo planteó así en septiembre de 1994, durante una cena en la ONU con embajadores de todo el mundo, donde afirmó que estamos al borde de una transformación global, todo lo que necesitamos es la correcta gran crisis y las naciones aceptarán el Nuevo Orden Mundial. Esclarecedor. Y todo lo anterior, bañado por una filantropía sin precedentes. Porque Rockefeller era muy generoso y donó miles de millones de dólares para fomentar la felicidad en el mundo mundial mediante el aborto, la eutanasia, la ideología de género, etc”.

Es difícil encontrar un personaje que haya trabajado más y mejor (aunque mejor, para él sea peor para el resto) por la creación de organismos supranacionales que vengan a suprimir la soberanía popular manifestada a través del poder de los distintos Estados-nacionales. La maldad de David Rockefeller consiste en haber conspirado de forma incesante y secreta para crear una red mundial para el control y la planificación del destino de la humanidad sin haber sometido una sola de sus decisiones al sufragio universal o a la opinión pública. Se trata de un nuevo "Despotismo Ilustrado" armado con un poder financiero, mediático y tecnológico sin precedentes. Pocas veces la humanidad se ha enfrentado a un peligro mayor. Recordemos las palabras con las que Rockefeller apuntala su libro autobiográfico: "Se nos ha acusado a mi familia y a mí de actuar en contra de los intereses nacionales de EEUU y defender por el contrario un gobierno que derive de una cábala secreta de financieros y de intelectuales y que vaya hacia un nuevo mundo, hacia un nuevo orden mundial. Si esa es la acusación, me considero culpable y estoy orgulloso de ello", tal y como la recoge César Vidal en su libro Un mundo que cambia. Y no olvidemos que el mayor admirador y mejor emulador de David Rockefeller ha sido y es William Gates III, nieto del eugenista William H. Gates I e hijo del abortista William H. Gates II, más conocido como Bill Gates. Pero esa es otra historia.