Cuando aquel ya lejano 13 de marzo del 2013 se abrió el balcón de las comparecencias en la Plaza de San Pedro abarrotada de fieles  y el cardenal Jean-Louis Tauran anunció  al mundo de forma solemne con la frase de rigor "Habemus Papam" que ya teníamos sucesor de Pedro en la persona de un jesuita argentino de apellido Bergoglio, yo lo reconozco, después de dar gracias a Dios en su tercera persona, me ilusioné, pues parecía un hombre sencillo que daba un mensaje de humildad al pronunciar sus primeras palabras desde ese balcón: Rezar por el Papa. Todos lo hicimos con esperanza, pero tengo que decir con gran pesar que vistos estos 8 años de pontificado me siento muy desengañado.

El 29 de junio de 1972, en una carta muy dolorosa y dura el Papa Pablo VI, viendo nubarrones seculares cerniéndose sobre la Iglesia anunció que el humo de Satanás había entrado por alguna rendija en el templo de Dios, creando desunión y una gran inquietud en Su Santidad. No se equivocó mucho. En el Pontificado de San Juan Pablo II, uno de los principales artífices de la caída del Muro de Berlín y luchador infatigable contra el comunismo, recuerdo con emoción aquella imagen suya a pie de escalerilla en el aeropuerto de la capital de Nicaragua, Managua, aquel 4 de marzo de 1983 y delante de Daniel Ortega echando una enérgica reprimenda al sacerdote y pieza clave de aquel engendro comunistoide denominado Teología de La Liberación, el sandinista Ernesto Cardenal. Otra vez el humo amenazante.

Todo esto, comparado con la actual política Vaticana del actual Papa Francisco es apenas una sintomatología de lo que hoy es certeza en la labor pastoral de este Vicario de Cristo que se mueve con soltura y con talante socializante y tufo montonero por este mundo sin un horizonte evangelizador claro. Le va mucho lo progre e izquierdoso y esto es muy peligroso siendo cabeza de una institución universal y milenaria como La Santa Madre Iglesia donde pese a Bergoglio el relativismo que él propugna disfrazado de globalismo buenista puede significar una herida muy dolorosa que cerrará seguro, pero con mucho tiempo de negra oscuridad y desamparo, con un tiempo largo de esas nubes que ya advertía Pablo VI y que también batalló  Juan Pablo II. 

La anécdota de estos días es la entrevista realizada por el engolado Carlos Herrera a este Papa que tarda en discurrir hasta que demuestra con pronta celeridad el poco aprecio que tiene al pueblo español cuando es preguntado por un posible viaje a España. ¿Uno de los peores Papas de la Historia? Posiblemente ¿La manifestación del humo ya mencionado? Quizá...