Entrevista con Janez Janša, presidente del Partido Democrático Esloveno (Slovenska Demokratska Stranka – SDS) y primer ministro de su país desde el 13 de marzo de 2020.

Recientemente ha sufrido la censura en el Parlamento Europeo, precisamente en un debate en el que se acusaba a su gobierno de censurar y atacar a los medios de comunicación. ¿Qué hay de cierto en estas acusaciones? ¿Quién está detrás de esta campaña?

Es cierto, es inconcebible que el público europeo haya sido testigo de la censura llevada a cabo en nombre de la mayor institución democrática de Europa por la eurodiputada Sophie in 't Veld, irónicamente, a través de un grupo que debía defender la libertad de expresión. El gobierno esloveno se toma muy en serio la libertad de expresión y la libertad de los medios de comunicación, y no está de acuerdo con la censura, especialmente porque el recuerdo de los tiempos en el que los periodistas tenían que enviar sus textos a la sede del partido comunista, para su aprobación antes de publicarlos, sigue muy vivo en la nación eslovena. Yo también fui llevado ante un tribunal militar por el antiguo régimen y encarcelado precisamente por ejercer mi derecho a la libertad de expresión, que es también una de las principales razones por las que no estoy de acuerdo con tales actos. En lo que respecta a la libertad de prensa y la libertad de expresión, Eslovenia ocupa el lugar más alto en la escala de la libertad de los medios de comunicación durante los períodos de los gobiernos de centroderecha y lo mismo se aplica al índice de democracia. La declaración de que los periodistas están oprimidos y censurados bajo este gobierno simplemente no es cierta, algo que estaría claro para todos los españoles que siguiesen los medios eslovenos con un traductor durante una semana. Al igual que muchos otros escándalos, estas acusaciones sobre la supresión de la libertad de los medios de comunicación son también exportadas al extranjero por la izquierda transicional*, sólo para que pueda ser reimportada de nuevo a nuestro país y de ese modo introducir una mayor inestabilidad y malestar en la sociedad.

*El término “izquierda transicional” se emplea para los partidos políticos eslovenos de izquierda con un trasfondo comunista totalitario que, tras la independencia de Eslovenia, se pusieron la máscara de la democracia liberal, pero siguen siendo procomunistas.

¿Ha recibido el apoyo de su grupo, el Partido Popular Europeo, en este asunto?

La respuesta del Partido Popular Europeo fue bastante vaga. Cuando se habla de censura y libertad de expresión esperaría más del PPE y también más compromiso de otros partidos en el Parlamento Europeo. Para ser honesto, esperaría que todos los grupos del Parlamento Europeo se opusieran claramente a la censura.

Su jefe de gabinete, Peter Suhel, escribió en una carta abierta que la censura en el Parlamento Europeo recuerda a la sufrida en la antigua Yugoslavia comunista. Viktor Orbán también ha comparado a la UE con la URSS. ¿Comparte usted estás opiniones? En caso afirmativo, ¿a qué cree que se debe esta deriva totalitaria en la UE?

Lo de menos es cómo se llama al hecho de que el presidente no permita que un primer ministro de una nación soberana exponga sus argumentos durante su tiempo asignado para el debate. La cuestión crucial en cuestión es que condenamos tales actos. Este incidente es particularmente problemático para el Parlamento Europeo, que debería ser un símbolo de la democracia de la UE. Lamentablemente, también hemos visto en otros foros de la UE una inconformidad similar con los principios democráticos y de la UE. Por ejemplo, la reciente decisión del COREPER de eludir el veto de tres países miembros que querían aumentar el elemento solidario en una determinada decisión relacionada con el coronavirus. Son hechos preocupantes.

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Eslovenia tiene muy buenas relaciones con Hungría y usted mantiene una estrecha amistad con el primer ministro húngaro Viktor Orbán. ¿Qué opina de la continua campaña de demonización contra Hungría y Polonia? ¿Considera que esta campaña puede provocar una ruptura en la Unión Europea?

Eslovenia tiene excelentes relaciones con los otros 26 países miembros de la UE. Hace unos meses, el primer ministro croata me asignó su derecho de voto y me pidió que hablara en su nombre en el Consejo Europeo, puesto que estaba ausente debido a la infección del coronavirus. Esto sólo sucede entre aliados fuertes. Los padres fundadores han construido relaciones en un espíritu de respeto mutuo basado en el reconocimiento de la misma dignidad de cada nación y estado. Sobre la base de estos valores y principios, Europa se ha unido en su diversidad. Si no somos fieles a esta sabiduría de los padres fundadores, el patrimonio que nos han transmitido y los beneficios que recibimos de él pueden estar seriamente en peligro. Haríamos bien en tener en cuenta el Brexit como una advertencia suficiente.

¿Qué opina de la salida de Orbán y Fidesz del Partido Popular Europeo? ¿Cómo ve el futuro de la derecha conservadora en Europa?

En primer lugar, me gustaría destacar que la política, a diferencia de los valores, es dinámica y debe responder al cambio social. Las configuraciones políticas tradicionales, como socialistas contra conservadores, están dando paso poco a poco a nuevos paradigmas, nuevas divisiones. Podemos ver lo que está pasando en Alemania. Las identidades de los partidos también están cambiando. Con todo, ya no podemos confiar en etiquetas y modelos antiguos. Si no puedes reconocer estos cambios, estás destinado a fracasar. El problema de los grandes partidos es que no son lo suficientemente receptivos y caen en viejas rutinas. En los últimos años, el PPE, que ha sido el partido europeo dominante durante más de dos décadas, ha sido fuertemente criticado por el supuesto populismo de ciertos primeros ministros de nuestra familia política. Sin embargo, mientras algunos hablaban a gritos, los que eran criticados trabajaron duro y obtuvieron resultados. No olvidemos el hecho básico de que la gente vota por aquellos que creen que harán un gran trabajo de servicio público. Nuestros partidos hermanos en Europa occidental y septentrional simplemente no son capaces de convencer a sus votantes de esto, razón por la cual el PPE está experimentando problemas. A veces parece que el PPE está jugando exactamente como los socialistas y los liberales quieren que juegue y por eso se está debilitando cada vez más. No sólo Orbán, sino que otros también están empezando a reconocer esto. El espacio de centro derecha, incluido el de los conservadores, debe modernizarse. Quiero que el PPE forme parte de este proceso, de lo contrario se convertirá en la rama muerta de un árbol. Las estadísticas y las tendencias son muy severas.

En una entrevista con el eurodiputado de VOX Hermann Tertsch, él le mencionaba por su valor al frente de la revista Mladina y en el juicio de los cuatro durante la Yugoslavia comunista. Sin embargo, parece que muchos en Bruselas no conocen su trayectoria y la de otros cómo usted. ¿No le parece asombroso que políticos nacidos en países libres pretendan dar lecciones de democracia a los que se opusieron a la tiranía comunista? 

Muchos en Bruselas y en otros lugares no tienen memoria histórica del período del totalitarismo. Pero eso no significa que el totalitarismo no existiera y que no nos enfrentemos a importantes desafíos específicos. Permítame recordarle la Resolución 1096 adoptada por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, que señala estos desafíos. Su recomendación más importante es que las viejas estructuras y patrones de pensamiento deben ser desmantelados y superados. A veces es difícil escuchar a gente, nacida en democracia sin luchar por ella, predicando sobre la democracia a personas de países que tuvieron que luchar por ella. Muchos no nos entienden, y algunos ni siquiera ven la necesidad de entender la historia, las características culturales y políticas de los países que entraron en la UE después de 2004. Esto les impide comprender verdaderamente la situación real, lo que se necesita para superar el totalitarismo y cuáles son los desafíos a los que nos enfrentamos. Deseo señalar la resolución del Parlamento Europeo del 2 de abril de 2009 sobre la conciencia europea y el totalitarismo, que “subraya la importancia de mantener viva la memoria del pasado, porque no puede haber reconciliación sin verdad ni recuerdo”. Asimismo, destaca la creencia de que “la adecuada preservación de la memoria histórica, una reevaluación exhaustiva de la historia europea y el reconocimiento a escala europea de todos los aspectos históricos de la Europa moderna fortalecerán la integración europea”. La UE tiene que entender que la talla única no funciona y no puede funcionar. Tenemos un objetivo común, pero los caminos a él tienen que ser diferentes si queremos que todos lo alcancen, ya que los puntos de partida no son los mismos.

En España los comunistas forman parte del gobierno y la ministra de Trabajo ha declarado públicamente y sin ningún rubor que el comunismo significa democracia e igualdad. ¿Qué se ha hecho mal en Europa para que estas opiniones no provoquen un escándalo y sean aceptadas por muchas personas?

No voy a comentar la situación política interna de un Estado miembro de la UE. Pero la diferencia entre el comunismo por un lado y la democracia y la igualdad por el otro es la diferencia entre el Gulag y una sociedad libre y próspera. No pretendo saber más o estar en un terreno moral más elevado como hacen algunos en Bruselas. Llegaremos muy lejos si la verdad del comunismo se enseña adecuadamente en las escuelas. La resolución del Parlamento Europeo del 2 de abril de 2009 sobre la conciencia europea y el totalitarismo “pide a la Comisión y a los Estados miembros que hagan más esfuerzos para reforzar la enseñanza de la historia europea y subrayar el logro histórico de la integración europea y el marcado contraste entre el trágico pasado y el orden social pacífico y democrático de la Unión Europea actual”.Kocevski_Rog

Janez Jansa en Kočevski Rog, donde los partisanos de Tito asesinaron a 1.500 personas.

 

Respecto a lo peor del pasado comunista, Eslovenia ha hecho un gran esfuerzo para descubrir los lugares donde fueron asesinados decenas de miles de personas por los partisanos de Tito después de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, los homenajes a las víctimas han sido objeto de controversia. ¿Se ha conseguido sanar esa herida? ¿Se han reconciliado los eslovenos con su pasado?

En los primeros años después de la fundación del estado independiente y autónomo de la República de Eslovenia, se esperaba que la cultura democrática y la reconciliación se hicieran rápidamente realidad. Sin embargo, la modernización no tuvo éxito, especialmente en las escuelas y en el entorno de los medios de comunicación. La resistencia y la influencia de los viejos padrinos comunistas resultó ser mucho más fuerte de lo que creíamos. Debido a su pasado totalitario, la nación eslovena sigue dividida en ciudadanos de primera y segunda clase. Aunque se han dado algunos pasos importantes en el camino hacia la reconciliación, los eslovenos todavía estamos lejos de reconciliarnos con nuestro pasado. Los campos de exterminio de la posguerra que se descubren casi a diario en toda Eslovenia revelan la crueldad de los partisanos “vencedores” de la Segunda Guerra Mundial y su enfoque intransigente de la conquista y consolidación del poder. Bajo el régimen criminal de Tito no se permitía hablar de las violaciones sistémicas y sistemáticas de los derechos humanos y las libertades fundamentales. La Udba, la todopoderosa policía política secreta, tenía ojos y oídos por todas partes. Las personas mayores, en particular, todavía tienen miedo hoy en día. El desmantelamiento de los restos del sistema comunista totalitario está avanzando con demasiada lentitud, y la peculiaridad eslovena en este proceso es que las víctimas están más preocupadas por la reconciliación que los verdugos. Por tanto, la reconciliación con el pasado seguirá siendo una tarea para la sociedad eslovena en el futuro.