El pasado lunes 13 de febrero, en el” debate a cuatro” escuché decir a Pedro Sánchez que el Partido Socialista es el partido de las mujeres en respuesta a la pregunta de Ana Blanco en materia de violencia de género. Sin ningún tipo de rubor y con un mensaje aprendido de memoria, como grabado a fuego.

Por este motivo me dirijo a él con esta carta abierta, que le he enviado y que ya obra en su poder.

Mucho me sorprendería obtener una respuesta, pero al menos, sabrá de primera mano lo que opinamos una gran parte de la sociedad femenina a la que él dice representar y que sin embargo, no nos simboliza en absoluto.

Señor Pedro Sánchez:

Mi nombre es Blanca Escaño y soy Presidente de la Asociación de Mujeres y Hombres en Defensa de la Igualdad Real (Amyhir).

El pasado lunes 13 de febrero le escuché decir que el Partido Socialista es el partido de las mujeres en respuesta a Ana Blanco cuando cuestionó sobre el tema de violencia de género en el “Debate a cuatro”.

En primer lugar he de decirle que ante todo soy persona, mujer y madre y en esta calidad me dirijo a usted, en representación de todas las mujeres que conformamos la asociación que tengo el honor de presidir.

Sus palabras me hicieron pensar seriamente y fue cuando realmente me di cuenta de que usted, señor Sánchez, no tiene ni idea de lo que está hablando. Habla con un mensaje aprendido, sin saber realmente el significado más profundo de sus palabras y del daño que hacen. Por este motivo me dirijo a usted, para explicarle su equivocación e instarle a que rectifique

Sus palabras me hicieron pensar seriamente y fue cuando realmente me di cuenta de que usted, señor Sánchez, no tiene ni idea de lo que está hablando. Habla con un mensaje aprendido, sin saber realmente el significado más profundo de sus palabras y del daño que hacen. Por este motivo me dirijo a usted, para explicarle su equivocación e instarle a que rectifique.

Es mi deber decirle que es un gran atrevimiento el erigirse como representante de un partido que defiende a las mujeres, cuando lo que realmente hace es utilizarnos con el principal objetivo de conseguir votos. Lo que no le hace diferente a otros partidos en este sentido. Subestima nuestra inteligencia convirtiéndonos una vez más en objetos, lo que supone en sí mismo un insulto hacia nosotras.

Las mujeres que antaño luchábamos por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, es decir entre personas, no nos sentimos demasiado identificadas con su partido desde el momento que realmente no trabaja en favor de la igualdad real y efectiva. Cuando se trabaja para desequilibrar la sociedad intentando eliminar a todas luces la figura paterna del entorno familiar, se obsesiona con el tema violencia de género obviando deliberadamente la existencia de la violencia doméstica (mucho más numerosa que la mal denominada de género) y sobre todo, no se trabaja realmente por erradicarla, señor Sánchez, no nos merece demasiada credibilidad.

Debe de ser consciente, imagino, de los daños colaterales que la actual ley de violencia de género conlleva, no sólo para los hombres, sino también para las mujeres. Por si los desconoce, no tengo ningún inconveniente en enumerárselos:

  • Ustedes están aforados y tienen unos derechos que el resto de la ciudadanía no tiene. En temas de violencia de género se han dado casos realmente escandalosos como el del exministro de justicia Juan Fernando López Aguilar cuya causa fue archivada precisamente por ser aforado. No se ha investigado debidamente su causa y quedan la sospecha de la prevaricación y la sombra de la duda, puesto que el aforamiento no debe en ningún caso aplicarse al ámbito familiar y la llamada violencia de género ocurre en este ámbito. Ni siquiera pasó por calabozos, lo más habitual en cualquier denuncia de este tipo. Ni se investigó la posibilidad de denuncia falsa por parte de su ex mujer en caso de resultar inocente.
  • En diciembre se cumplirán 12 años de discriminación positiva, que no debe perdurar en el tiempo porque se convierte en un Fraude de Ley. Por tanto, ya es un Fraude de Ley
  • Las mujeres que denuncian maltrato (que no necesariamente implica que hayan sido maltratadas) gozan de unas ventajas que el resto de los mortales, hombres y mujeres no tenemos: justicia gratuita, protocolo sanitario, casas de acogida, empresas subvencionadas para su contratación, trabajos específicos en la función pública, ayudas escolares para los hijos, subvenciones, y así un largo etcétera.
  • La Presunción de Inocencia, esa a la que apelan todos los políticos, banqueros y demás personalidades cuando son pillados en flagrante delito, brilla por su ausencia en el caso de los padres denunciados por violencia de género. Curioso que se dé siempre el caso de hombres, padres de familia que se ven inmersos en un proceso de divorcio ¿verdad?
  • Se vulnera sistemáticamente, tanto judicial, sanitaria como socialmente el Principio de Igualdad con respecto al resto de población que sufre violencia, indistintamente hacia mujeres, hombres, niños o ancianos. ¿O es que la población únicamente consta de mujeres maltratadas, que por cierto y sin ánimo de ofenderlas, afortunadamente son una minoría?
  • La actual LIVG que su partido implantó produce una información sesgada y parcial por parte de los medios de comunicación, que únicamente informan sobre maridos y padres asesinos, pero que omiten deliberadamente los fallecimientos violentos de hombres y niños por parte de las mujeres y, si se dignan en proporcionar dicha información, deliberadamente disculpan a la mujer indicando problemas psicológicos para no desvirtuar a las mujeres que dicen ser víctimas de violencia de género.
  • Del mismo modo se omiten los suicidios de hombres, padres de familia, que se suicidan en procesos de divorcio.
  • Se enseña a las mujeres, ya desde la infancia, a vivir del victimismo y a no ser capaces de salir adelante en la vida por sí mismas gracias a la introducción de la ideología de género en los centros educativos, y lo que es más grave aún, se las induce al miedo al hombre, a denunciarlos cuando se sientan acosadas…. Pero se ha llegado a un grado de alarma social y confusión de tal magnitud, que ahora mismo cualquier cosa es acoso y a cualquier situación se le llama violencia de género. Dígame: ¿dónde está el límite?
  • Como mujer y madre de dos hijas que soy, me siento totalmente insultada e indignada con esta ley que nos denigra e insulta a las mujeres, dejándonos ante la sociedad como seres incapaces.
  • Las mujeres que denuncian actos violentos por parte de sus parejas son engañadas en su mayor parte por abogados de mala fe que las instan a denunciar para beneficiarse de las ventajas que produce el ser ante la sociedad una mujer maltratada, sin hacerlas ver que en realidad no se desarrollan personal y emocionalmente y que dependen directamente del Estado, que es quien realmente las manipula. Las mujeres realmente maltratadas, en su mayoría, no denuncian y no reciben estas ayudas, porque lo único que quieren es poner tierra de por medio con la persona que las maltrató y evitar ir continuamente a los juzgados y en su gran mayoría, han sido capaces de salir adelante por sí mismas o con la ayuda de amigos y familiares.
  • Por otra parte, nos encontramos el resto de mujeres y hombres que componemos la sociedad que, aun sufriendo violencia en todas sus formas posibles, no somos reconocidos en ninguna parte, ni somos ayudados económica, sanitaria ni socialmente y que curiosamente, componemos la mayoría de la población.

Desde el colectivo que represento, las mujeres que componemos esta asociación le transmitimos nuestra total disconformidad respecto al abanderamiento de su partido en la causa de las mujeres y manifestamos nuestra repulsa hacia la ley integral contra la violencia de género por considerarla discriminatoria y machista disfrazada de progresista y por atentar contra la dignidad del ser humano en toda su extensión, especialmente para la mujer en este caso, por agredir directamente contra nuestra inteligencia y contra nuestra capacidad como mujeres por el mero hecho de serlo, utilizando a dos sexos complementarios para destruir la construcción de la familia que es la base de la sociedad.

Usted es padre de dos hijas y, sinceramente, no creo que quiera esto para ellas. Imagino que querrá lo mejor. Piense seriamente en la sociedad que pretende crear, porque sus hijas viven y forman parte de ella. Algún día formarán una familia y es posible que tengan hijos varones. Piense en el futuro de sus posibles nietos.

Confiando en su respuesta y en una colaboración conjunta en la elaboración de una ley que englobe a todas las Personas por igual derogando la actual tan injusta, sin distinción de sexos, quedo a la espera de sus noticias y aprovecho la ocasión para saludarle