La “batalla cultural” es un concepto que siempre ha sido despreciado por parte de la derecha “liberal”. “Eso no es importante, lo único que importa es la economía”, decían desde su poltrona. En algunos casos esto se debía a la ignorancia, al desprecio por todo lo que no tuviera que ver con lo económico o a que los temas culturales “son cosas de la izquierda”. En otros, en muchos casos, a la complicidad con esa izquierda con la que se repartían cómodamente el poder. Sin embargo, la irrupción cada vez más fuerte de la derecha nacional y la resistencia al globalismo de los partidos conservadores de Europa Central y Oriental han puesto ante el espejo a los partidos de la derecha “clásica” de Europa Occidental.

En España, el Partido Popular siempre ha negado la batalla cultural, salvo algunas contadas excepciones que más bien parecen unos convenientes “versos sueltos” que, a la hora de la verdad y cuando tienen poder para hacerlo, no cambian absolutamente nada. De hecho, el Partido Popular aplaude con entusiasmo la ideología globalista y progresista representada por la Agenda 2030. Sólo hay que escuchar a Pablo Casado: “El PP puso a España a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático y firmó la Agenda 2030”. Pero si alguien aún albergaba alguna duda sobre la ideología del Partido Popular, incluso después de que Pablo Casado haya sido nombrado “joven líder mundial” por los filántropos del Foro de Davos, solo hay que echar un vistazo a sus invitados para su próxima convención. Como señala Juan Antonio de Castro, todo un experto en las redes globalistas de Soros, Gates y compañía, el Partido Popular ha invitado a Michael Ignatieff, profesor de Oxford, Cambridge y Toronto, y a Anne Applebaum, historiadora y periodista, a la Convención Programática del partido en Valencia el próximo octubre. Ambos son coautores del libro “Rethinking the Open Society” donde se promueve la ideología globalista: inmigración masiva, aborto, eutanasia, feminismo, LGBTQI+, etc. Lo normal para un partido que se supone conservador. Ignatieff es además miembro del “Global Board” de la OSF de George Soros, el órgano supremo de la Fundación que guía y rediseña su estrategia y decide sobre la financiación de programas y actividades.

Esta invitación no es una casualidad, es toda una declaración de intenciones. No hay que olvidar que George Soros fue la primera persona con quien se reunió el socialista Pedro Sánchez tras ser elegido presidente del gobierno. Este vasallaje al globalismo no deja lugar a dudas sobre el bando que ha tomado la derecha “liberal” española y sus medios afines en la batalla cultural, y que en España esta lucha está en manos de asociaciones y medios minoritarios, aunque cada vez menos minoritarios y más necesarios, y del tercer partido del Congreso y primero de la oposición: VOX, el único partido que no luce el pin de la Agenda 2030.        

Todo lo contrario a lo que ocurre en Hungría, donde el gobierno y la sociedad civil son los que hacen frente a esta marea progresista. En varios artículos ya he mencionado, entre otras organizaciones, al Centro de Derechos Fundamentales de Hungría o a la Sociedad de Profesores Batthyány, y hoy toca hablar de una nueva organización no gubernamental, la “Fundación Sociedad Protegida” (Védett Társadalom Alapitvány) fundada con el objetivo de ofrecer protección contra “aquellas organizaciones e ideologías globalistas que pretenden disolver las fronteras físicas, biológicas y morales”.

Según informa Ungarn Real, la Fundación defiende el orden jurídico basado en la justicia y la razón, la dignidad y la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, el modelo de familia natural basado en el matrimonio, el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones morales, la libertad de religión y de conciencia, la libertad de expresión y de convicción, y la continuidad de la moral, la cultura y las tradiciones que forman la identidad nacional. Sus ideas son anatema para la Open Society y, por tanto, para el Partido Popular.

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Michael Ignatieff y George Soros

El presidente de la Fundación es László Földi, experto en inteligencia y antiguo jefe de operaciones del servicio secreto húngaro, que en un artículo publicado en el diario conservador Magyar Nemzet explicó las razones por las que se ha creado esta organización. “Hasta ahora, parecía natural defender nuestra forma de vida simplemente defendiéndola, fingiendo indiferencia, sonriendo ante lo que consideramos absurdo. Porque de esta manera, pensamos, seríamos capaces de proteger nuestro propio mundo. Pero ahora está claro que si queremos ganar tenemos que replantear nuestra solución empleando el lema ‘la mejor defensa es el ataque’. Para ello, asumimos la defensa de nuestros valores y de los grupos sociales atacados y declaramos la guerra a la ideología dañina y a las prácticas inaceptables de la Open Society Foundation”.

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László Földi, foto de Éberling András

Földi considera que el modelo de George Soros sólo puede conducir al precipicio, “todos los intentos de eliminar las naciones han fracasado en el pasado y fracasarán en el futuro. Un ‘mundo mezclado’ y uniforme destruye todo lo que la humanidad ha conseguido hasta ahora, especialmente un mundo en el que merezca la pena vivir. Suecia, por ejemplo, que había construido un modo de vida casi perfecto, es un campo de batalla callejero para las bandas criminales de inmigrantes. El absurdo del modelo de sociedad abierta se ilustra mejor con la declaración de miles de generales y oficiales en Francia que predijeron la guerra civil”.

El ejemplo húngaro es el de un gobierno y una sociedad que no se dejan comprar y que están dispuestos a defender su soberanía e identidad. Es el espejo ante el que nos tenemos que mirar, el ejemplo a seguir. Pensar que todo esto no es más que una moda pasajera, que no va a cambiar nuestra forma de vida cuando ya lo está haciendo es un grave error. No podemos quedarnos de brazos cruzados porque, como afirma Földi, “la indiferencia no favorece la conservación de las normas, sino que provoca el desastre”. Tiene toda la razón.