Este es el modelo de hombrecito que trae el “Chepa” y su protector, ese que hace como de presidente, el tal Sánchez. Los padres de una nueva juventud echada a perder, arrojada a las calles, sin formación ni horizonte, corrompida, malgastada, utilizada como se emplea un clínex, esto es, se usa y se  tira.      

«Podemos amenaza con su “jarabe democrático”», rotula en su portada el ABC de 25/08/2020 ¡Pues vaya novedad!, conociendo eso de la cabra tira al monte.      

De profesión escracheador podemita. Esta es la aportación al progreso social de España de los sin escrúpulos como son Iglesias, el “Sillita” y demás compinches, una tribu insólitamente instalada en el mismísimo Gobierno por mor de “otro” que lo único que desea es “ser presidente”, con lo complicado que es el verbo ser.

Un escracheador profesional de ahora es un golfo de antaño, pero mantenido y sostenido por un Gobierno afín e interesado electoralmente en su existencia y funciones asociales y delictivas.

Todo escracheador profesional tiene vivienda gratis (okupa) en el centro de la ciudad, nada de chabolas en los suburbios, que el jipi también ha mejorado en la vida, oiga; la tal criatura recibe una paga a modo de funcionario y a manos del partido político que lo mantiene en pie de guerra, una renta vital mensual garantizada por el Estado, y además se le dota de transporte gratuito, pues a cada escrache llega bien en taxi bien en autocar con su dieta para echar el día fuera del barrio: bocata de mortadela, porrito y 20 pavos de vellón, un capitalazo para derrochar ese puto día, que diría cualquier castizo de esa tribu podemitasociata.

La aportación del nuevo rico Iglesias a la política nacional viene siendo hacer deambular por el Congreso a una comparsa de descamisados y mantener en las calles una guardia personal de escracheadores profesionales que pagamos religiosamente todos, pero que le votan únicamente a él, su pagador.

Y como la buena nueva corre por la ciudad, la turba de escracheadores profesionales se multiplica como los conejos. La dolce vita que propone el listillo del jorobado es irresistible para un inocente jovenzuelo que con ello tirará su vida a la basura, vivirá en la holganza podemita unos años y pasará el resto de su vida en la miseria, a esto se le llama populismo bolivariano.

Esas mañanas al sol, como los lagartos, en los años de la flor de la vida; bocata de mortadela barata y litrona, un almuerzo de lujo; tarde de siesta con la maruja del bloque y noche de porretes y cubatas a 2€ en un antro repleto de pseudohembras tatuadas hasta las pestañas.

¡Qué vida, qué vida tan magnífica regala el señorito Iglesias a los jóvenes de la España de nuestros días!

¡Qué horizonte de miseria ha traído este indeseable a nuestros hijos y nietos: una casta social formada en la holganza, ávida de gresca y con el mono de vivir a costa del Estado sin dar una palo al agua!

-¿Estudias o trabajas?, Iglesias.

-¡Vivo del carajo, muñeca; por cierto, qué ojos más bonitos tienes, nena.

-¿Y por qué del carajo?, guapo.

-Pues porque este es un país de tontos, pero tontos tontos.

-Te enseño mi despacho, ¿subes?