La decisión del gobierno de obligar a portar mascarilla en los transportes públicos: pura arbitrariedad. Antes de que se apoderará apabullantemente de nuestro mundo la psicosis de masas, el 26 de febrero, el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) afirmaba que " las mascarillas NO SIRVEN DE NADA al aire libre ni tampoco en lugares del mundo donde no hay transmisión local, como por ejemplo España”. Estos galenos sí creen en la falsaria versión oficial (como todo cristo, incluida la derechita, "valiente" y "cobarde"). Quien esto escribe, no. Pero, antes - dato clave -de que nos invadiera concluyentemente la locura colectiva afirmaron que la mascarilla resultaba inocua e ineficaz. ¿Entonces?

Mascarilla, otro mecanismo de control mental y social

En este momento, el rasgo más distintivo de cualquier poder despótico es la discrecionalidad. No es tan solo una posibilidad de entre muchas, es la razón axial de su nudo (y despótico) poder. Salvaje indefensión ciudadana y, sobre todo, absoluta ausencia de cualquier mecanismo de defensa y control que garantice nuestros postreros e intimísimos derechos frente al abuso sistémico y sistemático. Nos están violando mentalmente. Sobreabundan las acojonantes atmósferas de pánico, con gravísimas limitaciones de los movimientos y la interrupción de un funcionamiento razonable de las condiciones vitales y laborales en el mundo entero.

Nuestro tiránico gobierno Picapiedra

Cada día que pasa, tendencia creciente a utilizar el estado de excepción como paradigma normal de gobierno. Yo soy el Poder, tú no eres nada. Debemos reaccionar. Aquí, sí que nos va la vida en ello. Y el corolario más inequívoco del humano existir: el amor por la libertad. Además, en España nuestro tiránico gobierno (y todo sus uniformados edecanes) exhibe sin apenas pudor unos semblantes singularmente sociopáticos (llámenlo bolivariano, si lo desean).

Durante las últimas décadas se ha ido generando un paranoico estado de extendidísimo pavor social (postreras "pandemias", terrorismo, clima, género...) y, sorpresa, extremadamente vertiginoso durante las últimas calendas en la psique individual y colectiva. Todo ello se traduce en incesantes estados de pánico colectivo, a los que la falsa pandemia del coronapollas vuelve a ofrecer el pretexto ideal. Así, en un círculo vicioso muy depravado, la restricción de la libertad impuesta por los gobiernos es aceptada en nombre de un falaz deseo de salud/seguridad que ha sido estimulado por los mismos gobiernos que en estos momentos interceden para satisfacerla.

Somos sus ratas de laboratorio

La mascarilla, otro pretexto más dentro de otro Gran Pretexto: el virus que nunca existió. Todo este simulacro, absoluto control social y mental: transformarnos en seres extremadamente débiles y manipulables para asumir sin oposición alguna el papel de esclavos. Esclavos controlados mentalmente a través del trauma, la tortura mental, drogas (legales e ilegales), vacunas, chips...Instituyendo personalidades múltiples de acuerdo a los pervertidos propósitos del Nuevo Orden Mundial. Un MK Ultra planetario, experimentando con nosotros como si fuéramos cobayas de laboratorio. En nuestras manos, solo en ellas, se halla su deseable fracaso. En fin.