Antes de entrar en honduras, decir que la recurrencia frecuente a este debate es inequívocamente un signo de la actual debilidad de la institución.  Si tuviésemos una monarquía sólidamente asentada no estaríamos los articulistas cada dos por tres con el tema. Y decir también que yo como falangista soy republicano, doctrinal pero convencido también, pero que voy a intentar ser en este artículo lo más imparcial y aséptico posible.
 
Vamos a valorar primero al actual rey Felipe VI y después enfocaremos la monarquía desde un punto de vista más general. Indudablemente el actual rey de España posee cierto carisma entre los seguidores de Vox, PP y estamentos militares o paramilitares. Su buen físico y su contenido carácter lo hacen popular en estos sectores de la sociedad. Ahora bien, siendo actualmente una pieza clave en la unidad de España, no lo niego, España durante su reinado ha seguido con el decadente camino por el que ha transitado desde que los Borbones se ciñeron la Corona. Es más esta decadente situación se ha acelerado más bien. ¿Tiene Felipe VI la culpa o es culpa del gobierno? Pue yo creo que ha pecado por omisión. Lo siento. Se ha conformado en su papel de florero y no ha tenido arrestos para decirle al gobierno comunista que ahí está el para parar sus tropelías contra la ética más elemental y contra el sector cristiano de nuestra maltrecha sociedad.
 
Si su padre el Emérito gozó de unos años de espejismo gracias al boom inmobiliario, Felipe VI no ha tenido esa suerte y asistimos a la total decadencia patria con la hambruna asomando sus patas. Y no le echen toda la culpa al COVID, pues los carteles de SE VENDE y SE ALQUILA en los locales comerciales cerrados por inanición ya estaban presentes durante el mandato de Rajoy. Y van multiplicándose exponencialmente a medida que pasa el tiempo.
 
Son pocos años los que lleva de reinado, pero no se ven atisbos de mejoría en la situación de España.  Más bien al contrario. Así que mucho me temo que o espabila o acabará como su antepasado Alfonso XIII. Y todo ello a pesar de que es la piedra angular hoy en día de la unidad de España, que es lo que lo está sosteniendo hasta ahora. 
 
Asiste impávido e impasible a como se profanan los muertos a los que les debe la corona y al derribo de símbolos religiosos por parte de las hordas que más y mejor asesinaron en el siglo XX. Yo le aconsejaría que esos complejos que tiene respecto al comunismo (la elección de esposa es un ejemplo de ello) se los quite de encima y vea en esta secta al mayor peligro para la civilización occidental junto con el yihadismo. Es decir, que deje de pecar por omisión en cuanto a la defensa de los símbolos religiosos se refiere o acabará malamente. Los apoyos que tiene son los que son, y no los que les gustaría a su mujer que fuesen. No se si me he explicado bien.
 
Pasemos ahora a como esta dinastía ha visto irse reduciendo nuestro imperio hacia la nada y cómo seguimos sumidos en la más espantosa de las decadencia con el peligro a las puertas de hambrunas y graves conflictos sociales. ¿Está la sangre borbónica lo suficientemente sana para acometer la tarea de regeneración del país? Si nos atenemos a la biografía del Emérito, con muerte de hermano incluida y espantosa y ridícula huida de España a causa de sus fechorías, indudablemente no lo está. Y lo que es menos de perdonar es el desprestigio causado a figuras eminentes de nuestra vida social que deberían haber sido los necesarios líderes sociales para la regeneración de nuestra patria.
 
Con los Borbones hemos perdido un imperio y estamos a punto de ver cómo se balcaniza España definitivamente. El interior de España se ha convertido en un desierto sin que nadie mueva un solo dedo contra ello. Por todas esas causas que he ido desgranando hasta aquí, abogo por la revolución y conversión de España en Republica Nacional Sindicalista. Es hora y de una vez de cambiar el rumbo que sigue nuestro país y modernizarnos para convertirnos en un país puntero, como ya he dicho más de una vez en mis artículos.
 
Y es que desde los Austrias mayores no hemos vuelto a tener monarcas que levantaran ilusión y nos pusieran el estado y la'patria a la altura que se merecen.  Nuevos retos se presentan, islamismo, tercera revolución industrial, rompimiento del país...y no se le ve el pulso necesario a nuestro monarca para dar un giro a la situación que permita encarar con optimismo el futuro. Es más, luce con descaro el símbolo del NOM en la solapa junto con nuestros dirigentes comunistas, llevado de no se qué consejos de tálamo conyugal. 
 
Señor Felipe, los comunistas quieren echarle y sus apoyos son los que son. Elija bien y no se equivoque o acabará sus días fuera de España. Con los sectarios como esos no se puede razonar y no van a parar hasta que le echen. Mire bien a quien defiende.
 
Pero mucho me temo que acabará sus días fuera de España. Esperemos que en nuestro país alguien tome el rumbo y nos haga un país moderno cual Japón o Alemania. Instituciones caducas deben dejarse de lado si no cumplen con su deber y obligación para con España, o bien entorpecen el camino hacia la tan ansiada regeneración patria. Así están las cosas en este momento crucial de la Historia.
 
Y ya acabé el artículo y me voy a podar los frutales del huerto. Espero dejarlos bien y que den buenos frutos en Verano. Y pienso en la llegada de un káiser que sepa podar las administraciones para obtener un gran país en el futuro. En eso se me va la mente en esta tarde de enero en la que el frío nos ha dejado. Mientras, condeno a los chupones al corte de las tijeras y dejo las ramas con yemas fructíferas sin tocar. Ánimo señor Felipe, le tocará hacer eso si quiere conservar su corona. No es difícil, pero eso si hay que tener buen ojo y carácter.