Más crucial que la intencionalidad de la moción de censura fracasada en Murcia, como en Madrid estando al quite Ayuso, la estrategia para arrebatar suciamente lo elegido democráticamente, es prever la maniobra del tramposo Sánchez incluso con la repetida maniobra del fraude electoral. En pista paralela al designio del voto no sería extraño que ya estuviesen pergeñando las manipulaciones que contraríen la selección del pueblo. Salvo en las elecciones autonómicas de Andalucía y Galicia, las demás, incluidas las nacionales, han sido sometidas a un aluvión de irregularidades denunciadas en vano por la Plataforma Elecciones Transparentes. Hasta ahora ninguno de los partidos perjudicados ha denunciado fehacientemente las tropelías con origen en La Moncloa, quizá porque en el cálculo de lo amañado se han beneficiado, en menor medida pero suficiente, los que iban a salir mal parados de las también intervenidas encuestas del CIS. Puesto que es una maquinaria de estafa electoral sólida por incontrolada, mayores atenciones habría que prestar ante la posibilidad de que Pedro Sánchez considere inadmisible que los partidos liberales lideren con mayor fuerza en Madrid la contraposición a la izquierda que arruina España. Prever el juego sucio es el mejor modo de que Madrid se unifique con la voluntad popular que acabó con el chiringuito socialista de la hoy pujante comunidad andaluza. 
 
El 4 de Mayo es una fecha primordial para que la huida hacia adelante de este desgobierno criminal se frene después de arruinar el ataque por sorpresa para arrebatar Murcia y Madrid. Son los bastiones necesarios para que no luzca la competencia política que deja en evidencia la inutilidad del Gobierno, enmascarado tras los recursos públicos de la propaganda para continuar pleno de desaciertos y, no lo olvidemos, actuaciones sospechosas de delitos; incluido la alta traición cuando no se aclara lo sucedido con las maletas del Delcygate, sabiendo de la relación bolivariana con los pucherazos internacionales. 
 
Madrid, Murcia, Andalucía son las avanzadillas del cambio que pueden sacar a patadas de las poltronas a la coalición socialcomunista y posibilitar, conocer qué es lo ocultado y los verdaderos perjuicios ocasionados. Es mucho lo que se juega el psicópata monclovita como para no generar confusión y desvirtuar la cita electoral. Es tanto el riesgo de reforzarse la resistencia madrileña que pretenderá algún tipo de treta para que los resultados no den una previsible mayoría absoluta, o como poco no cambie en demasía el equilibrio de fuerzas con la influencia determinante de VOX y la práctica desaparición de Ciudadanos. Sumar de la nada las fuerzas de la izquierda  para no dejar al descubierto el desgaste socialista. Todo menos dejar que los madrileños elijan libremente. 
 
La reacción del bolivariano que abandona el Gobierno para dar la batalla en Madrid es de todo menos natural. Pablo Iglesias puede que haya cavado un profundo pozo de decepción, ausente de la realidad, cuando deja la vicepresidencia y toma las riendas para arrebatar Madrid al Partido Popular en previsible coalición con un fortalecido VOX. ¿Qué hay detrás de este inopinado golpe de efecto? ¿Otra sucia alerta antifascista como la convocada cuando los andaluces optaron por expulsar la mafia socialista de los ERE?
 
 Una arriesgada maniobra o un falso cálculo que lleva consigo alguna artimaña de mayor calado, visto cómo las gastan los tramposos de la manipulación que hasta ahora han quedado impunes, pese a las sospechas de fraude en diversas citas electorales en connivencia con el CIS. 
 
Cuidado pues, no sea que la meta doblada de nuevo el mayor tramposo de la democracia con un gurú Iván Redondo contravenido en sus sibilinas argucias de cariz estalinista. Las bestias heridas son aun más antidemocráticas y se sabe el nulo grado de ética y moral que dirigen las ambiciones de quien pretende convertir a España en un satélite bolivariano. Pronto sabremos qué esconde Pablo Iglesias, lejos de la aparente ingenuidad de una decisión errada.
 
Por otro lado, si el orgulloso, enfermizo, Pedro Sánchez no toma medidas para sacar a Irene Montero del Gobierno, habrá que entender que el plan de Iglesias es también el del doctor cum fraude. Garantía de que algo traman mientras montan el teatro de las desavenencias. No hay que bajar la guardia con estos estafadores comunes disfrazados de política.