Entrevista de Bernhard Tomaschitz en ZUR ZEIT a Herbert Kickl, líder del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ) desde junio de este año y ministro del Interior entre 2017 y 2019, sobre la importancia de la cooperación con otros partidos patrióticos.

En una primera reacción a la Declaración por el Futuro de Europa firmada por 16 partidos de derecha europeos, entre ellos el FPÖ, usted expresó una gran confianza en esta iniciativa. ¿Qué importancia tiene una mayor cooperación entre las fuerzas patrióticas a nivel de la UE?

Probablemente sea más importante que nunca. Al fin y al cabo, la UE está reforzando cada vez más su rumbo centralista y los Estados miembros van a ver limitada su soberanía de una forma cada vez más visible. Sólo hay que ver lo que se está haciendo con Hungría. Es totalmente inaceptable que el primer ministro holandés Mark Rutte pida a Hungría que abandone la UE y diga literalmente: “Queremos poner a Hungría de rodillas”. Se trata de una injerencia devastadora en la autonomía estatal de la legislación y muestra la presunción de la UE. Este es el verdadero escándalo. La autonomía de los países está siendo pisoteada. No podemos ni debemos permitirlo.

Recientemente, la UE lanzó una “Conferencia sobre el futuro de Europa”. ¿Qué se pretende hacer con esto?

Es de temer que los centralistas vuelvan a impulsar enormemente el debilitamiento de los Estados nacionales. Los partidos patrióticos deben y van a contrarrestar esto. Lo que la UE necesita para tener un futuro está escrito en la declaración que ha mencionado antes. Uno de los puntos más importantes es, sin duda, la vuelta a los componentes del Estado-nación. Todo lo demás es perjudicial, también para la propia UE.

En Austria, ningún otro partido se atreve a meterse con la UE. En ese sentido aquí el FPÖ tiene un punto de venta único.

Es cierto, desgraciadamente somos los únicos que nos atrevemos a hablar. Es el caso de muchos temas. Desgraciadamente, el gobierno austriaco sigue sin rechistar a todas las maniobras de política exterior de la UE y, sobre todo, de Alemania. No queda mucho de nuestro antaño respetado papel de mediador, que fue instigado principalmente por el ex canciller federal Bruno Kreisky. Estamos ahí cuando se trata de condenar a Hungría y a otros países de Europa del Este que no quieren bailar permanentemente al son de Bruselas. Merkel chasquea los dedos y Austria la sigue. Esto tiene que cambiar, esto no puede ser el futuro.

¿Qué importancia tendría que los partidos patrióticos europeos asumieran más responsabilidades de gobierno? Estoy pensando en su época de ministro del Interior, cuando tuvo una excelente cooperación con su homólogo italiano Salvini.

La cooperación con Matteo Salvini es un buen ejemplo. En aquel entonces, pudimos conseguir muchas cosas positivas para nuestros países en el ámbito del asilo y en la lucha contra la inmigración ilegal. Ha funcionado. Y, por supuesto, debemos seguir luchando por la responsabilidad de los gobiernos, pero no a cualquier precio. Tiene sentido si un partido puede aplicar sus propias ideas, o al menos una gran parte de ellas. Pero antes de que te des por vencido, es mucho mejor una política de oposición tajante. Pudimos aplicar nuestras ideas en el gobierno, aunque el ÖVP (Partido Popular Austríaco) nos boicoteó siempre que pudo, como en el tema de la prisión preventiva. La actual política migratoria de este gobierno es también una combinación de inacción, ignorancia y perpetuo fracaso organizativo. En ese momento, no estábamos dispuestos a hacer de agente vicario de esta política. Por eso Kurz acabó rompiendo la coalición, no por Ibiza*.

*El escándalo de corrupción, hecho público a raíz de una grabación en Ibiza, del que era líder del FPÖ, Heinz-Christian Strache.

Es sabido que el FPÖ mantiene relaciones amistosas con la Lega italiana, el Rassemblement National de Marine Le Pen o la AfD. ¿Pero qué pasa con los partidos patrióticos de Europa Central y Oriental, como el PiS polaco o el Fidesz húngaro?

Hay contactos, y el primer ministro Orbán y el presidente del PiS, Kaczyński, también han firmado la declaración conjunta. Creo que vamos por el buen camino y nuestros eurodiputados, con Harald Vilimsky a la cabeza, están haciendo un trabajo excelente. Los patriotas debemos hablar con una sola voz fuerte. Esa es nuestra tarea, para eso fuimos elegidos. Y sólo podemos corregir juntos las aberraciones de la UE.

¿En qué medida los “legados de la historia”, por ejemplo los decretos de Beneš o las decisiones del Avnoj*, siguen desempeñando un papel en la cooperación?

Por supuesto, siguen siendo puntos dolorosos. Y no dejaremos que se olviden. Pero en muchos otros ámbitos, como la UE o la lucha contra la inmigración masiva, compartimos la misma opinión.

*Decretos que propiciaron la expulsión de las minorías alemanas en Checoslovaquia y Yugoslavia después de la Segunda Guerra Mundial.