China va a mearnos por todos los costados. Está matando, en la sombra, a la industria del automóvil de combustión por medio de agentes esbirros como el gobierno social-comunista español.

La política española ha sido un orondo desfase en el que los partidos del consenso marxista cultural han bendecido e impulsado la presencia de la China comunista en España desde hace 20 años.

China es un poder comunista de puertas adentro y se basa en el capitalismo exacerbado de colonización económica de puertas afuera, agigantando lazos diplomáticos y estrechando la dependencia de las Naciones libres respecto a la deuda y las relaciones mercantiles.

La industria militar- biológica china que, más allá de toda duda razonable, ha creado el virus SARS- Cov-2 en un laboratorio, ha instrumentalizado a la OMS a través de su presidente, el marxista etíope y ex terrorista Tedros Adhanom, financiado a su vez por el enemigo de Occidente –y amigo de China- Bill Gates.

En su apetito de dominio hegemónico mundial, China ha hundido al resto del mundo lanzando –por interés o negligencia- un virus que ha generado una crisis económica global mientras la industria china, ya recuperada plenamente, se convierte en la puntera del mundo para el suministro de material sanitario destinado a los países des-industrializados como España así como en la abastecedora de la tecnología “eco-friendly” en la cual destacan los “coches eléctricos”.

Mientras la OMS ocultaba desde octubre de 2019 la pandemia vírica china, y vetaba en diciembre el aviso de Taiwan sobre la mentira del partido comunista chino basada en la teoría de la “gripecilla controlada”, China perdía centenares de miles de vidas (“4000” nos dijo el tramposo partido comunista) para acometer el desbroce poblacional que tan bien viene a una potencia política superpoblada e históricamente decidida a segar a su propio pueblo.

Gracias al Covid 19 la política comunista china de control demográfico recibía un colchón oxigenador eliminando carga poblacional. De paso, y mientras el mundo recibía su dosis de coronavirus, China desarrollaba su doble faceta industrial: la sanitaria y la “eco-friendly” del coche eléctrico, ya muy avanzadas en China y preparadas curiosamente para saltar al mundo durante la grave crisis que se avecinaba.

El coronavirus ha provocado que gobiernos incompetentes, cerriles y sumisos al mundialismo como el español, des-industrializado, hayan lanzado a millones de personas al paro y las colas del hambre y que desmonten, por voluntad propia y a marchas aceleradas, el sector del automóvil diesel y gasolina.

La destrucción del automóvil que hoy comenzamos a ver en España, ¿es resultado de la crisis? ¿O del servilismo ideológico de un gobierno marxista cultural como el nuestro hacia la tecnología “eco-friendly” patrocinada por Greta Thunberg, líder del ecologismo internacional caracterizada por una bilis espantosa contra EEUU y Occidente pero que jamás ha atacado a China?

El cierre de Nissan en España, y la zozobra con que Renault o Ford Almusafes afrontan su futuro que pasará por dramáticos despidos y luego, por reconversiones forzosas o cierres, es resultado de una política nacional e internacional cuyas raíces se hunden en la “Agenda 2030” de la ONU, en las directrices “ambientales” de la Comisión Europea y en la ideología liberticida y ecologeta de Greta Thunberg, pitonisa de la política contra la Industria y contra la libertad de circulación que ejecuta la Unión Europea sumisa a la dictadura progre de los lobbies de la mentira climática.

Pablo Iglesias, Vicepresidente del gobierno de España, es el representante de la bazofia matonista encarnada en ese “cuerpo” doctrinal cerrado, sectario y tremendamente sesgado ideológicamente llamado “agenda 2030” que no pasa, como cuentan los mentideros progres, por “proteger derechos humanos” o “producir un desarrollo sostenible”; pasa, realmente, por implantar la dictadura eco-veganista, anti-industrial y pro-Greta que converge con los apetitos expansivos de la China comunista proveedora de la nueva maquinaria “eco-friendly” que nos inundará de coches eléctricos y nos esclavizará.

Impuestos abusivos, inseguridad jurídica y amenazas de expropiación gubernamental acaban de desmontar definitivamente Nissan en España gracias al social-comunismo español y encorsetan en el miedo a todo el sector del automóvil. Y es que está planificado que España sea un erial para el diesel y la gasolina, que tienen su FIN consignado para el año 2040 –y así está fijado, pactado y establecido por el gobierno de Pedro Sánchez-. La agenda 2030 del gobierno social-comunista español quiere expulsar de España los vehículos diesel y gasolina – menos perjudiciales y nocivos que las mansiones de Al Gore y las redes corporativas en manos de Greta Thunberg - e introducirán con barretina los vehículos eléctricos producidos por China.

La sombra de Greta Thunberg es el espantajo que marca los terribles designios que enfrenta nuestra economía y nuestras libertades.

El servilismo del gobierno español hacia los lobbies antiespañoles es leonino. Los anti-caza españoles, que rodean a Podemos y se concentran en WWF España recibieron recientemente la pomadita de 550.000 euros para redactar un informe contra la caza. La tauromaquia ha sido desplazada de las ayudas y derechos legítimos que como sector cultural de mayor peso en el acervo popular debería disponer, siendo sustituida por los polichinelas y títeres de la farándula cinematográfica fracasada en taquilla pero mimada con 76 millones de ayuda directa por el gobierno. La ganadería española está ya desbaratada por el acribillamiento burocrático y fiscal. Y los vehículos a motor de combustión están en la picota por culpa del gobierno ecologeta y marxista cultural de Sánchez e Iglesias que sirve a los intereses industriales y económicos de China y NO de España.

El Partido Comunista chino ya tiene su programa en marcha: el gobierno de Pekin tiene planes muy agresivos para poner al país a la vanguardia en el desarrollo, despliegue y venta mundial de vehículos eléctricos. El año pasado 2019, en China se compraron más vehículos eléctricos que en la suma del resto de todos los mercados mundiales. Por esta razón, el mercado del Gigante Asiático debe ser considerado como parte fundamental de la estrategia comercial de todos los grupos automovilísticos del mundo. El mercado chino está saturado de marcas que buscan “salir” fuera. De las más de 60 empresas que se conocen en China unas son fabricantes nacionales ya establecidos, otras son empresas conjuntas creadas junto a fabricantes extranjeros con muchos años de historia y otras son compañías completamente nuevas, formadas específicamente para desarrollar y vender "Vehículos de Nueva Energía", el nombre con el que el gobierno chino ha bautizado a todos aquellos vehículos que emplean nuevas tecnologías de tracción para ser cero emisiones, de los que la mayoría son eléctricos.

La mini recesión que vive china por el covid 19 será un espejismo breve porque el mundo occidental va a convertirse pronto en rehén de su tecnología “eco-friendly”.

Greta Thunberg pilota la campaña eco-friendly del comunismo trasnacional para apoyar a China en su objetivo de dominio mundial. Su complicidad con el partido comunista chino está evidenciada en la cobertura dada al mismo por la socialdemocracia europea desde la que Greta es subvencionada. Después de un apasionado discurso en la Cumbre de la ONU de 2019 sobre la Acción por el clima, Greta Thunberg depositó una denuncia contra 5 países, culpables de no combatir “el calentamiento global”. Pero entre estos países denunciados no estaba China, el más contaminante de la tierra.  China, habiendo apoyado el acuerdo de París sobre el clima (2015), en 2018 aumentó la construcción de centrales a carbón, con proyectos que se extienden hasta el año 2030. También el uso de carbón aumentó, permaneciendo el alimento que produce el 60% de lo necesario en energía del país. No obstante China no entra en la “lista Greta” de los “malvados” del clima donde sí entran EEUU o Alemania y, cómo no, la terrible industrial del diesel. La mentira climática tiene enemigos directos y amigos protegidos.

A Greta se le ve el plumero. Hoy nos encontramos en fase de destrucción económica española donde el Vicepandemias Pablo Iglesias y su “agenda 2030” van a situar a China en la vanguardia del mercado español del automóvil, implantando la tiranía contra el diesel.

Los actores terribles que matarán la libertad de los españoles y su economía se evidencian por sus hechos. La “agenda 2030” de la ONU, guión para la dictadura económica y social eco-veganista; la OMS –parte de la ONU- sumisa al Partico Comunista chino y a esa misma agenda y, cómo no, Greta Thunberg, son responsables de la alianza internacional para socavar economías como la española y dar entrada al poder chino.

James Thorton es cabeza del bufete londinense de abogados “ambientalistas” ClientEarth convertido en “ong filantrópica” y experto en denunciar a Estados y empresas europeos por emanar dióxido de carbono y contaminar el aire. Advierte Thorton de que el camino marcado ante los tribunales por la contaminación puede abrir paso a una cascada de acciones judiciales por la falta de acción de los Gobiernos ante el cambio climático.

Este sujeto se ha convertido en el baluarte jurídico occidental del movimiento ecologeta de Greta y sus acólitos. Su odio contra Occidente es indisimulado. Pero su amor a la China comunista es preclaro.

Thorton es un defensor magnánimo del “oasis chino”. Según este abogado, el concepto chino de “civilización ecológica” es la mejor formulación hasta ahora del “nuevo relato” medioambiental que debemos contar ( “nuevo relato” = “nueva normalidad”). Elogia al politburó chino –responsable de encarcelar y matar a los médicos que alertaron al mundo sobre el coronavirus- porque, según él los miembros de ese gabinete “son ingenieros, en lugar de científicos, políticos, abogados o economistas, como ocurre en Occidente”. “Cuando en verdad determinan que hay un problema, y se necesitan pruebas reales para que lleguen a esa conclusión, los chinos definen el problema y lo próximo que se preguntan es: ¿Cuál es la solución? ¿Cómo podemos pagarla? ¿Cuán rápido podemos hacerlo? ¿Y cómo podemos dirigir a todas las fuerzas de la sociedad para cumplir nuestro objetivo?”

Para el inefable Thorton la creación del virus SARS cov-2 debe ser, muy probablemente, una genialidad más emanada de su admirable “politburó” chino; que haya matado a millones de personas es lo de menos, pues como reza su también admirado Bill Gates: “hay un exceso intolerable de población mundial”.

Curiosamente la doctora china Shi Zhengli, descubridora del Sars-Cov- 2, culpó “a la incidencia del hombre sobre el clima” de ser la causa del coronavirus. Lo hizo cuando los focos de la opinión mundial apuntaban a los muertos de China. La mentira de China sobre el virus y las cifras de muertes (“4000 fallecidos”) era blanqueada por la ONU y la OMS, y los papagayos ecologetas urdieron la soflama hoy instalada en los mass media internacionales: “el coronavirus no es de China ni de un laboratorio, sino producto del cambio climático”.

Estimado lector: preparémonos porque el zarpazo de las nuevas tecnologías digitales de control poblacional impulsadas por Bill Gates, así como su vacuna para la introducción del chip de control social van a ser un hecho acompañado por un rediseño del mapa económico mundial donde la tecnología china “eco-friendly” parapetada tras Greta Thunberg y sus lobbies van a esclavizar a los pueblos. Además, una nueva “tributación verde” se impondrá para esquilmar nuestros maltrechos bolsillos y mantener a la clase política ruin y abyecta.

Mis reflexiones no son una invención conspiranoica o una paranoia patidifusa. Contemplen los acontecimientos a escala nacional e internacional con objetividad y contraste. Lean información sobre la “agenda 2030” que impone nuestro gobierno. Y observen la estela de Greta Thunberg y su alianza con el comunismo chino. Todo encaja. El panorama es horroroso.