»Pandemia:

  1. Med. Enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región.»

Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

»Pandemia: Propagación mundial de una nueva enfermedad.»

Organización Mundial de la Salud.

Varios meses después de la irrupción de la COVID 19 en nuestro país, comenzamos a tener algunas certezas y nuevos interrogantes; quizá todavía más inquietantes, y que podrían ― ¿por qué no?― relacionarse.

Os propongo un viaje al pasado para después regresar al presente.

«El 28 de octubre de 1492 con la llegada de Cristóbal Colón a la costa noreste de la isla de Cuba. Allí se produce el descubrimiento del tabaco (…). Durante la segunda mitad del siglo XIX empiezan a consolidarse las grandes marcas clásicas (…). El tabaco se usaba como remedio contra el asma, escalofríos, fiebre, convulsiones, enfermedades oculares (…)». (1)

Si atendemos a la definición de la RAE de la palabra pandemia, podrían encajar varios problemas de salud pública sobre los que no se han tomado medidas tan restrictivas como las que se están tomando a raíz del coronavirus a nivel global solo porque no son «nuevas»: p. ej. la hambruna ―causante del 45 % de las muertes en niños menores de cinco años, (según ACNUR, la Agencia de la ONU para Refugiados)―, la gripe común (650.000 muertes anuales) o el tabaquismo.

Hablemos de tabaquismo. Según la Organización Mundial de la Salud, afecta a 1300 millones de personas. Cada año mueren más de ocho millones a causa de esta enfermedad. «El consumo de tabaco es uno de los factores de riesgo de varias enfermedades crónicas, como el cáncer y las enfermedades pulmonares y cardiovasculares». Pero la planta del tabaco no fue siempre tan nociva para la salud, como podrán comprobar en Breve Historia del Tabaco. La industrialización ―el mercado―, trajo consigo el añadido de elementos químicos que aligeraran su producción y su nivel de adicción. Entonces, ¿por qué no se pusieron remedios tan contundentes desde el momento que se tuvo conocimiento de sus efectos sobre la salud pública? ¿Quizá porque algunos se plantearon cómo sacarle partido? Hoy sabemos que la carga fiscal del tabaco en España supone un 80% del precio final de una cajetilla. Quizá mueva demasiado dinero como para prescindir de él, pero ¿es la economía más importante que nuestra salud? ¿A que les recuerda a uno de los principales debates sobre la gestión de la pandemia antes del verano?

Regresemos al presente.

  1. COVID 19. Las páginas oficiales arrojan los siguientes datos: 31 millones de afectados, 953.000 fallecidos. Comparen.

Una de las principales tesis que justifican la batería de recomendaciones y medidas tomadas por la mayoría de los Gobiernos del denominado Primer Mundo es la obligación de encontrar una vacuna eficaz antes de regresar a la normalidad. Si asociamos esta necesidad a la terrible posibilidad de que nuestros allegados con mayores factores de riesgo sufran consecuencias irreparables sobre su salud, nos encontramos con una combinación de elementos sobre los que las oligarquías, los dirigentes políticos y los sistemas financieros ya han descubierto cómo obtener rédito. ¿Pero qué ocurre cuando un problema de salud pública depende de agentes especuladores para obtener una vacuna que extinga la ya considerada primera pandemia del siglo XXI? ¿No les parece una gran oportunidad de jugar a los dados con nuestra salud física, mental y emocional?

Desde mi punto de vista la humanidad debería estar por encima de las políticas económicas y, por supuesto, también de los intereses espurios de las oligarquías. De lo contrario caeríamos una y otra vez en la misma contradicción de nuestros sistemas democráticos: que la preservación de nuestros derechos como ciudadanos estén por encima del derecho más inviolable del ser humano: el derecho a la vida.

Después de analizar el presente déjenme vaticinar el futuro. Voy a deciros lo que pasará cuando la OMS diga que se acabó la pandemia. Los gobiernos nos darán la enhorabuena, el triunfalismo se apoderará de las calles y el orgullo patrio inundara todos los países. No hay nada como cambiar las cosas para que vuelvan a estar como siempre estuvieron.

Fuentes:

https://files.sld.cu/antitabaquica/files/2012/10/historia-del-tabaco.pdf