Les ofrecemos en primicía las fotos de un gran ultraje, que debe ser motivo de dolor y de rabia para muchos falangistas que honran como se merece su memoria y para todos los españoles de bien.

Les ofrecemos como homenaje y reparación una brevísima semblanza, a cargo de Eduardo Nuñez, que sacó en su momento ECDM.

Nació en el seno de una familia de propietarios agrícolas. Después de completar la carrera de Derecho en Salamanca, regresó a Valladolid. En octubre de 1928 inicia su carrera política como líder del Sindicato de los Cultivadores de Castilla la Vieja. En 1929 cumple el servicio militar en Valladolid. Inicialmente conectado al movimiento de Acción Católica, se aleja de esa organización, que considera demasiado próxima al liberalismo burgués. Después de la proclamación de la Segunda República, funda en agosto de 1931 las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica. En noviembre de ese año, su organización se une con la otra liderada por Ramiro Ledesma Ramos, que era el grupo del semanario madrileño “La conquista del Estado”. Las JONS son el resultado de esa unión, que adopta como emblema el yugo y las flechas, antiguo anagrama de los Reyes Católicos. Las JONS, declaradas antimarxistas, tenían como objetivo la creación de un Estado Nacional-Sindicalista. Como método de acción proponían la acción directa, término creado por el filósofo Georges Sorel y renegaban del sistema electoral por ser "liberal-burgués" y corrupto. Aunque Onésimo Redondo hubiese sido partidario de la monarquía en su época de la Acción Católica, en 1931 no se opuso a la República como forma de Estado. En 1932 fue el primero en difundir en España “Los Protocolos de los Sabios de Sión”, de los que hizo una edición comentada en Ediciones Libertad de Valladolid. Ese mismo año toma parte en la fracasada sublevación del general Sanjurjo. Perseguido como consecuencia de dicho golpe de agosto de 1932, para evitar la detención cruza la frontera y se exilia en Portugal, donde permaneció algún tiempo exiliado, concretamente en la ciudad de Porto. Tras el exilio, crea con Ramiro Ledesma Ramos una nueva revista, J.O.N.S., como órgano del partido. En octubre regresa a Valladolid. Decide presentarse en las elecciones de 1933 pero retira su candidatura a última hora. En marzo de 1934, las JONS se unen con  Falange Española, movimiento fundado por José Antonio Primo de Rivera y Julio Ruiz de Alda. En la nueva organización llamada Falange Española de las JONS, Onésimo Redondo pasa a ser el carnet número 6 de FE de las JONS, Jefe territorial de FE de las JONS en Castilla la Vieja, y miembro de la Junta Política y del Consejo Nacional del nuevo partido. El 19 de marzo de 1936 es detenido y encarcelado en Valladolid. Durante su prisión, permanece en contacto con el líder de la Falange, José Antonio, también preso en Madrid.  El 25 de junio es trasladado junto con un grupo de camaradas a la prisión de Ávila, de donde fueron liberados por militares sublevados en la madrugada del 19 de julio de 1936, cuando se inició el alzamiento nacional y la guerra civil española. Se dirige a Valladolid, donde rápidamente organiza un grupo armado de falangistas con las escuadras vallisoletanas. Marchan enseguida para Madrid y combaten en el Alto de los Leones. El día 24 de julio de 1936 se encuentra con una emboscada cuando se dirigía al frente del Alto de los Leones,  y muere tiroteado a manos de milicianos anarquistas de CNT-FAI en el pueblo segoviano de Labajos. Tras su muerte, el franqusimo lo convirtió en uno de los "mártires de la Cruzada". En el lugar de su muerte, en Labajos, existe un monumento conmemorativo en el que los militantes de la Falange hacen cada año una ofrenda floral. Su tumba-panteón está en el camposanto de Valladolid. La viuda de Onésimo Redondo, Mercedes Sanz Bachiller, sería la fundadora, en octubre de 1936, del Auxilio de Invierno (después llamado Auxilio Social), organización benéfica integrada en la Falange que alcanzó una gran relevancia en los primeros tiempos del franquismo. El 25 de julio de 1961 se inaugura en el Cerro de San Cristóbal de Valladolid un monumento a Onésimo Redondo, que permanece en la actualidad.   ¿Tiene sentido hoy, 77 años después de su muerte, recordar al llamado “Caudillo de Castilla”? Hoy, 77 años después de su desaparición física,  permanece como una figura incomparable del movimiento nacional-sindicalista español y un ejemplo de lucha por la Tradición y la justicia social. Enemigo de marxistas y de liberales, creyó siempre en la existencia de una tercera vía, habiendo sacrificado su vida por ello. Ese es su legado hoy. Eduardo Núñez.