Siempre me ha sorprendido que dos términos tan parecidos, etimológicamente hablando, sean tan distintos en cuanto a significado. Según la RAE:

“Machismo: Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres”

“Feminismo: Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”. 

Rechazo totalmente  cualquier comportamiento de prepotencia, ya sea de un hombre sobre una mujer, como de una mujer sobre un hombre, que también se dan.Por ello, lucho contra el machismo y quiero conseguir la igualdad entre hombres y mujeres. Pero a mi, personalmente, no me agrada el término “feminista”y por ello, me niego, que por el hecho de ser mujer, ya me lo apliquen. Comparto el concepto, pero no me agrada el término. Repito que creo profundamente en la igualdad entre el hombre y la mujer y en que se debería hacer más hincapié  en ello desde el  Ministerio de Igualdad.  Desde este mismo Ministerio, veo más iniciativas en cuanto a la defensa de la igualdad , los derechos y libertades de los diversos géneros que van apareciendo  en España ( 37 géneros reconocidos) que en reforzar la igualdad entre el hombre y la mujer en todos los ámbitos.

Y fué justamente la  representante de una asociación de lesbianas, gays y transexuales, en un artículo de hace aproximadamente 10 años, la que decía, que una mujer de derechas no puede ser feminista.

En su “elaborada” argumentación, decía que defender la libertad entre hombres y mujeres implicaba necesariamente ser anticapitalista.

La base de este pensamiento radicaba en que el capitalismo era un sistema opresivo que necesitaba mano de obra barata, y que ésta, normalmente, y a causa del patriarcado, era de mano de obra femenina.

Siguiendo su teórico modelo capitalista, los medios de producción,la tierra y la riqueza,estaban siempre en  propiedad de los hombres y eran las mujeres las que tenían que trabajar en situaciones precarias.

En resumen, que según ella,  para que exista igualdad , hay que vivir en un estado comunista.

Sin embargo, el relato de Clara Zetkin,, mujer que vivió el comunismo, nos cuenta  como desde los círculos de poder tanto políticos, económicos y sociales comunistas, se desarrolló un sistema social que se resistía a incluir el pensamiento y el sentir de las mujeres. Este  sistema comunista, por el hecho de ser mujer, te hacía sentir dominada, sometida y explotada.

Es evidente que la cordura y la sensatez no abundan en nuestros días, y que cuando alguien se permite el lujo de decirme lo que tengo que ser y pensar como mujer, antes se lo debería de pensar, y más cuando habla de política desde la ignorancia.