Ha sido en Malí, pero la creación de un comité de salvación nacional no debería descartarse tampoco aquí, en España, a fin de conducir al país de una heterogénea coalición de gobierno a una transición política civil, cuyas razones podemos sustentar en tres cuestiones: por la escasa confianza que la sociedad española tiene en todas y cada una de las instituciones del Estado; por la apuesta que desde la izquierda y el independentismo se hace para hacer caer la Monarquía, y por la constatación de que el Partido Popular no tiene programa de gobierno más allá de aguantar a Sánchez por ver que mejore algo la situación y pueda entonces gestionar lo único que siempre ha hecho, la  economía, y no precisamente de sobresaliente.

Bien mirado, este comité de salvación nacional constituye una de las características que distingue nuestra época, sobre todo, porque hay que frenar el avance de esta deriva apoyada en el histórico abandono del que ha hecho gala el Estado de dos aspectos fundamentales en la vida de toda nación: el aspecto moral de la acción política, hasta el punto de no conocer la frontera entre el bien y el mal; y del principio de soberanía nacional, ya que lo que más daño causa a los intereses nacionales es el intervencionismo ya sea en su aspecto orgánico, económico o político. Para lo cual hay que desterrar la idea según la cual la clave en la era de la globalización es la multiculturalidad.

Estaríamos ante un compromiso que implica a toda la sociedad, que puede ser testimonio de un nuevo florecimiento favorecido por una autentica acción política en favor de España y de los españoles. Y en eso deberíamos estar, y no tanto en los cambios de cabezas.

Una entelequia dicen algunos.  Pero, ¿acaso no era una quimera que una tropa que pretendía asaltar el Estado, que se enfrentaba a la policía con ánimo de asesinar y que acosaba con absoluto descaro a las autoridades pudiera llegar al gobierno de la nación? ¿No era una quimera que se pudiera profanar la tumba del Caudillo? ¿Y qué me dicen de forzar el destierro del Emérito?

Frente a lo que se nos presenta como imposible, voluntad de querer, saber que se puede, y hacerlo. Lo demás son gaitas.