Comienza el Bernabéu viendo ganar a su equipo. Pero también a sufrir como lo ha hecho ante el Celta de Vigo, que mantuvo el empate a uno hasta el 80’ y bien podría haber sacado un valioso punto del feudo blanco si no llega a ser por Kroos, que clavó un disparo imposible de detener al segundo palo del rival gallego. Bien es verdad que las ausencias de Cristiano Ronaldo o Benzema pesan en el equipo, pero este Real Madrid que está comenzando la temporada, al que le falta rodaje, pinta igual que el de los últimos tiempos.

 

Modric fue el director de orquesta de los blancos en este partido ante el Celta. Con Morata blindado por todos los frentes, el jugador croata se convirtió en el único capaz de desestabilizar a los de Eduardo Berizzo, a priori muy bien organizados en el campo. Prácticamente una hora le costó al Madrid hacerse con el balón, para que Morata  pusiera el primero en la cuenta local en el 59'. La euforia llegó entonces al Bernabéu, que vio cómo solo siete minutos después, en el 66’, el conjunto gallego conseguía el merecido y luchado gol del empate gracias a Orellana.

 

A destacar que James volvió a pisar el campo merengue, y lo hizo en la mitad del segundo tiempo por el mejor de su equipo hasta entonces: Modric. También pisó el campo el canterano Mariano, que avanza lento, pero seguro, en su conquista de un puesto en el equipo de sus sueños. Y la nota curiosa del día la puso Mireia Belmonte, que realizó el saque de honor al comienzo del encuentro.