Lenin, cuando tomó el poder absoluto, en 1917, a los primeros que cortó el cuello  fue a los socialistas que le habían ayudado a tomarlo. Cuando el chepas tome ese poder o Enrique Santiago, harán lo mismo a sus ayudantes. Después iremos el resto; y antes. El sueño insaciable de este monstruo despreciable con su tropa comunista, es el del baño de sangre bolivariano. Y como tal verdad, es cruel, nadie supuestamente normal, la quiere creer. Mira para otro lado, aterrado, y se cruza de brazos. Noqueado; sin plantarse ante el comunismo. Sin capacidad de respuesta. O se queda contemplando como un tonto las cosas papales de Yolanda Díaz, ignorando que es el demonio disfrazado. O cualquier espectáculo macabro.

Apoyados siempre en los fallos del adversario consiguieron implantar su sistema político, tras cargarse la estabilidad democrática y la clase media. Creadores de la casta política, imponen la dictadura del pensamiento único (antes dictadura del proletariado) y evitan la crítica. Fueron cambiando el nombre a las mismas cosas, revolucionando la sociedad, desde lo referente al feminismo, y a la historia. Ofrecen el paraíso para imponer el infierno, con su libertad vacía y sin el norte de la verdad, y en la trampa caen las gentes como las moscas en la miel. En la guerra subversiva, su arma política de lucha es la mentira, tomada como normal. Después introducen el miedo y el terror, para la imposición y el dominio de masas, en su ascendente y enmarañada carrera criminal. Fueron dejando sus víctimas por el camino al ir eliminando principios, valores y virtudes. La cultura; las primeras, las de la LOGSE. Son en el fondo un hatajo de pícaros y mangantes, ladrones, maleantes y sinvergüenzas. ¿Les quedará algún detalle? Una partida de bandidos como la que crucificó a Jesucristo. Sólo nos traen llanto, luto, dolor y muerte, bajo su falsa máscara de corderos. Sólo disfrutan destruyendo y haciendo daño. Tienen miles de asesinatos a sus espaldas, tras el franquismo; muchos ocultos. Acabaron con la recta conciencia social de la normalidad. Y están orgullosos, con ese orgullo que es el origen de todo pecado. Su necedad les hace repetir los errores de siempre. Son esclavos del régimen satanizado más criminal del mundo. Pervierten con su infamia, operando en todos los frentes. Empezaron por el lenguaje; el maligno no les pudo inspirar más acertadamente, ya que toda corrupción empieza por el lenguaje.

La "desescalada", palabra que ni trae el diccionario, para decir, descenso, o algo así, no inteligible. ¿De dónde sacaron el término? Será para llegar a la que llaman "nueva normalidad", y que no puede sonar más parecido al "hombre nuevo del marxismo". ¡Vaya camelo! No es persona, es un robot, sin alma, que consiguen sumiso al poder y que no les da un problema. Es la persona convertida en autómata. El hombre nuevo que alumbra el marxismo. También el comunismo crea palabras ininteligibles, que son trampas, para impresionar; para que, fascinados, nos quitemos el sombrero ante quien las habla, y al no percibir el engaño, digamos ¡qué altura verbal! Es un ejercicio de seducción tal charlatanería. Toda una trampa de verborrea de los comunistas, al no saber qué decir, o no conseguir expresar lo que quieren porque no existe. Son las palabras mordaza. Se trata de la manipulación del lenguaje como arma política. Sus eufemismos, tópicos y palabras mordaza, les funcionan y logran engañar al pueblo que para nada repara en el uso intencionado del lenguaje, previamente manipulado. "Progresistas" sería una palabra mordaza. Una palabra clave por la que muchos les votan. No puede funcionar mejor entre la crédula juventud. Otra palabra mordaza que logra paralizar al más procaz, es "fascista". Bajo esta palabra los antes rojos, ahora "progresistas" asesinaron a miles de personas, en las checas, en las calles, en Paracuellos, en cualquier lugar de España, que ahora borran de la Historia y esconden para que no existan.

Un  verdadero entramado del mal y organización criminal que se pinta de todo lo bueno. Van adquiriendo todo a golpe de BOE, y por la puerta de atrás. Siguiendo con sus inventos normativos: leyes liberticidas y anti naturales, y aprovechando la sombra soterrada de los tristes estados de alarma que después los jueces declararon ilegales. Así nos tuvieron, confinados en la mazmorra, donde nos ven gustosos. Engañando y aprovechándose de los débiles con sus chantajes. No ponen ni la corbata negra en señal de luto. Ni les importa. ¿Se puede ser más vil y perverso? Consiguieron todo sin que nadie les rechistara. Y lo más sangrante, que hasta la que llama derecha y que culpan de todos los males, cogió su mismo lenguaje. Su corrupción es ilimitada. Así tras corromper, degradaron a la sociedad hasta su actual estado de descomposición. La derecha no sabe o no quiere saber quién es, ni cómo, su enemigo. No le combate ni entiende adónde le empuja. No acaba de posar sus sucios pies el comunismo en España, y ya hay colas kilométricas para recoger una bolsa de comida. La derecha nunca se ocupó de política, solo de trabajar. Eso sí; ignorando para quién. Ignorando que le estaban cortando la hierba debajo de los pies. La izquierda domina tanto el lenguaje que hasta los periódicos de derechas usan sus conceptos. Desconocen la fuerza de las palabras. Ni que las palabras no describen una realidad sino que la construyen, y pueden ser armas cargadas de odio para la destrucción. El lenguaje en manos de la izquierda no es una herramienta de comunicación, sino, un arma política. Impone un nuevo lenguaje, y pasa desapercibida. Es diestra en ese código que permite la manipulación y el control de masas. Así la izquierda banaliza el mal para erigirse en portadora del bien. Tienen el altavoz, las televisiones, los chiringuitos, las subvenciones, se hacen con todo, robando sin obstáculos; ahogando al discrepante que les molesta. Ya lo tienen todo... Todo menos la razón. Y siguen con el ¡Adelante! Sin que nadie les pare los pies y se los meta en la cárcel por sus delitos.