Por su ilimitada capacidad recaudatoria podríamos encontrarnos ante una gigantesca permisividad de corrupción, con los indicios de un fraude anunciado y después silenciado. En detrimento del control presupuestario el mal de la DGT y de la Seguridad Vial se llama Pere Navarro: los auditores suspendieron a la Dirección General de Tráfico por riesgo de fraude, como puede comprobarse en la Resolución del 12 de enero de 2021 del BOE 19 del 2021.
 
"La falta de control que evidencia la inexistencia de información fiable y consistente genera un grave riesgo de fraude que puede originar menoscabo de fondos públicos". Así dejaron constancia literal los investigadores apuntando la responsabilidad a la dirección. Los auditores de cuentas hicieron su trabajo dejando entrever el nido de fraudes sin control en que la DGT se ha convertido con el impune Pere Navarro. Por menos ha habido mayores e injustificados escándalos y linchamientos públicos y en otro país con un informe tan demoledor saldría con grilletes de su despacho; en otro país libre de Pedro Sánchez, pútrida raíz de la corrupción estatal que impera en España. 
 
Si al margen de la corrupción encubierta que ha generado de continuo este desgobierno criminal , alentando la manipulación de las cuentas públicas con impunidad, nos ciñéramos al imperio de la ley por el que deberíamos regirnos todos, Pere Navarro, el sospechoso Director General de Tráfico debería sentarse en el banquillo como investigado. Se dan las condiciones perfectas de lo corrupto con una patente de corso que confirma, según la última auditoría de cuentas realizada en el 2019, el manejo de los fondos sin control con una Dirección General que se ha convertido en otro de los chiringuitos-¿a beneficio socialista?-de gastos injustificados y sospechoso de fraude. La impunidad del presunto delito permite a este Pere una presión contra los conductores en connivencia con dos ministerios dirigidos por Marlasca en Interior y Ábalos en Fomento. Un trio de corruptelas que penden como espadas de Damocles, susceptibles de caer sobre sus cuellos a poco que la Fiscalía pierda su influencia como encubridora de los múltiples delitos con rúbrica sanchista. Lo cierto es que el hartazgo, el asco hasta internacional, que provocan Sánchez y sus secuaces solo es paliado artificiosamente por los buitres que siguen manipulando desde las instituciones secuestradas y los medios de comunicación prostituidos. 
 
A tenor de las obligaciones arbitradas por la ley el jefe de Tráfico debería ser investigado siendo probable e insaciable impulsor de un desorden presupuestario durante años. Así se concluye en las investigaciones y auditorías que advierten sobre el descontrol contable que conduce al fraude y a la corrupción impuestos en la DGT cuya ofensiva contra los usuarios, al margen de la verdadera Seguridad Vial, ha podido dejar expedita la senda de la gestión delictiva con el beneplácito de la generalizada corrupción del sanchismo. Protegido por canallas, entre ellos se encubren, Pere Navarro goza de una intocable disposición con visos de estafa al servicio de los tejemanejes monclovitas cumpliendo el objetivo del agobio impositivo. 
 
En el BOE quedó reflejado el escandaloso dictamen de los auditores cuando responsabilizaron al  jefe de la DGT de la anarquía en las cuentas, siendo propensas a un permanente fraude descomunal. La maquinaria sancionadora es un saco sin fondo en manos de desaprensivos. En tanto favorece el objetivo de despellejar a los usuarios, Moncloa actuará con los mismos tintes delictuosos que puede estar perpetrando el incontrolado e impune director general de saqueos viales, influyendo también en el vil robo del peaje por usar las autovías, multiplicando los abusos por si no fueran pocos los impuestos de circulación. Veremos cómo se las arregla Tezanos para disimular en las encuestas las ganas que tienen los ciudadanos de echar  electoralmente a todo este circo de buitres en que convirtieron el antes digno Gobierno de España. 
 
Además, no sería de extrañar que la perpetua ofensiva contra los conductores contemplara como plan premeditado indisponer a la Benemérita Guardia Civil, en cumplimiento de su honroso deber, contra los ciudadanos. Estos facinerosos no dan puntada malévola sin hilo con tal de desintegrar los valores de la convivencia y la lealtad nacional. 
 
Lo peor de las presuntas, pero ratificadas por expertos, cuentas sucias de Navarro, no es la condición de estafa que hace imposible la vida de los sufridos conductores, sino la influencia directa en la accidentalidad al no tomarse medidas de prevención reales que eviten las muertes sin culpar sistemáticamente a los usuarios de la vía. De justicia sería exigir una investigación de la DGT, sin tapujos y con la depuración de las responsablidades penales acumuladas por funcionarios al servicio de la estafa sanchista.