Hoy, 28 de diciembre de 2021, se conmemoran 17 años de la firma en Madrid, por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, de la LIVG 1/2004 (Ley Integral de Violencia de Género), texto que le fue puesto e impuesto sobre su mesa y del que dependía su cabeza, una ley radical y asocial que aparecería recogida en el BOE del día siguiente, el 29/12/2004, y que entraría en ejecución, en su mayor parte, treinta días después de su publicación.

El balance de la infame LIVG 1/2004, redactada por la élite del lobby feminista subvencionado, una banda que a día de hoy sigue dictando con mano de hierro y bolsillos llenos las políticas de desigualdad, mucho se asemeja a un holocausto: Más de un millón de hombres han sido denunciados en falso; más de 1.000 mujeres asesinadas (40% a manos de extranjeros) y más de 20.000 hombres inducidos al suicidio por la jurisprudencia ilegal de género que no les deja resquicio alguno y los aboca a una desesperación insoportable por tanta injusticias acumulada sobre sus carnes.

En 17 años de impunidad feminazi en España, los objetivos alcanzados por la élite del feminazismo español muestran un tejido social hecho jirones a raíz de una jurisprudencia según sexo que no deja de retocarse para hacerla más tóxica al bien común: los Códigos Civil y Penal discriminan sus medidas y penas, para un mismo hecho punible, según sexo del ciudadano; se han sustituido los Juzgados de Familia por Juzgados de Género o Juzgados sólo para Mujeres; los jueces son formados en género y el CGPJ les edita guías para aplicar la Ley de Género; el secuestro de hijos se despenaliza, sus penas están sujetas a la oferta 2X1 por el Tribunal Supremo (secuestre a dos hijos como si fuese uno) y se indulta a la mamá secuestradora; la Fiscalía General del Estado se enfrenta a los pocos jueces imparciales que quedan; han prohibido el Síndrome de Alienación Parental (SAP), un maltrato emocional grave a los hijos; el divorcio a la española se conoce como divorcio-negocio; basta que una mujer se imagine o auto perciba como maltratada para que un varón sea tachado y fichado como maltratador en un Registro Central de Maltratadores; los Juicios de Género se han convertido en pantomimas, en teatros sin ninguna garantía de juicio justo para los hombres; se detiene a los varones los viernes por la tarde y se los encierra tres noches antes de arrojarlos el lunes de mañana en un Juzgado de Género, para que así, en un estado físico y psíquico tan vulnerable, firmen una Sentencia de Conformidad declarándose maltratador; los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad están especializados en Género, buscan pruebas inculpatorias y muestran pericia completando un Informe de Valoración de Riesgo que realizan a cada mujer (víctima), sus coches exhiben publicidad feminazi, etc.

Tanta desigualdad según la LIVG 1/2004 (El hombre es maltratador porque es hombre), tantas injusticias, tanta inconstitucionalidad, tanta niñez y paternidad robadas, están desquiciando a la sociedad y llevándola a un mar de infelicidad y desesperación, trastornando las mentes a raíz de un odio creciente entre sexos inoculado vía medios de comunicación subvencionados por el gobierno de turno: Mujeres que matan a su pareja a martillazos, mujeres que descuartizan, otras cortan cabezas o se arrojan con su bebé desde una azotea. El suicidio crece sin control en una sociedad española cada vez más crispada, enfermada por una clase política inhumana, no existe elemento alguno de cohesión, ni lazos o puentes entre sexos. La familia natural es perseguida a muerte, los ancianos se olvidan en residencias y los virus del olvido y de la atención ministerial se ceban con ellos, la infancia es la gran maltratada y ha dado lugar a un nuevo grupo social, los hijos huérfanos con padres vivos.

La Industria de Género es ya una de las principales empresas del país, un modelo de negocio boyante y además procurador de votantas, empresa del estado que se exporta a los países de habla hispana en una nueva colonización, ahora de género, vía embajadoras feministas. El dinero que llega de los Fondos Europeos para igualdad aquí se destina a desigualdad.

Días de dinero a raudales, más de 500 millones de euros tirará a la basura el Ministerio español de Igual Da en este ejercicio en curso. Días de dinero a granel en los que la Gran Teta de Género, esa teta gigantesca que amamanta a medio país, mantendrá en la holganza más absoluta a miles y miles de altas cargas del Estado, a un ejército de mujeres engañadas y a los plancha bragas que viven a la sombra de ese homomatriarcado vengativo y opresor.

Nunca el clientelismo populista, ahora con el cuento chino ese del género, el patriarcado opresor y los todes, creó tanta dependencia y generó tal descosido en el tejido social, porque nunca se reunió para mal gobernarnos y enfrentarnos una banda tan numerosa y variopinta de indecentes, irresponsables e inconscientes.

Sólo cabe esperar llevar a toda esta basura a un nuevo Núremberg, un juicio sumarísimo con jueces imparciales que determinen las penas que corresponde a cada uno por el holocausto de género que han causado en estos 17 años a millones de españoles, entre ellos a dos generaciones de menores, los “hijos del feminismo”.

Llegue o no llegue ese Núremberg para juzgar el holocausto del feminismo español, el juicio que es ineludible es el juicio de la historia.