El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ( TEDH) de Estrasburgo ha inadmitido la demanda de la familia Franco por la exhumación de los restos de su abuelo, el Generalísimo Franco ; de hecho, para ser precisos, este Tribunal ni siquiera ha entrado a valorar el fondo del asunto. Se trataba del reconocimiento al derecho de toda persona a decidir donde enterrar a sus deudos acorde con lo que establece el Convenio de Derechos Humanos. Al fin y al cabo es lo que en su día el propio Gobierno dispuso en el Real Decreto de 24 de agosto de 2018 indicando que tras la exhumación sus restos se depositarían allá donde la familia determinara.

Debo decir que en ningún caso me ha sorprendido la decisión del Tribunal Europeo. Nunca esperé otra cosa distinta. Franco tuvo siempre a la masonería como un enemigo acérrimo de España y según fuentes bastante fiables la infiltración de esta en ese Tribunal es bastante mayoritaria por lo que era ilusorio pensar en otro tipo de decisión.

He de decir que todo lo que ha sucedido, y sigue sucediendo, en relación con los restos de Francisco Franco adquiere para mí un rasgo ciertamente surrealista. No sé si existe en el mundo un caso como el actual: se profana una tumba ( exhumar un cadáver contra sus deudos se llama profanación) y se le inhuma en otro lugar donde ni siquiera su familia puede acudir a rezar sin un permiso especial del Gobierno. Cabría decir, con mucha razón , que es un cadáver secuestrado, así , sin más.

Y si de surrealismo hablamos como no verlo así si contemplamos los hechos históricos.

Veamos : en la guerra de 1936/39 , Franco, designado para liderar el bando nacional, gana la guerra y derrota al conglomerado de fuerzas socialistas, anarquistas y comunistas que se habían adueñado y destrozado la II República ; posteriormente libra a España de entrar en la II GM y en apenas 30 años transforma España de cabo a rabo  sacándola de la miseria en la que estaba instalada desde siglos atrás ; convierte a España en un reino, le da el trono a la dinastía reinante actual y muere en la cama de un hospital de la Seguridad Social que él creó, siendo cientos de miles los españoles que lloraron su muerte ( acudan a las hemerotecas) y los que le acompañaron en su entierro en el Valle de los Caídos.

Pues bien, 45 años después de su muerte, los herederos ideológicos de los perdedores de la guerra y de la paz , ante  la indiferencia y cobardía de una gran mayoría de los otros españoles que le auparon al poder y siempre le apoyaron, profanan su tumba, le exhuman y con una actitud de odio, digna de estudio sociológico, secuestran su cadáver e impiden su entierro donde la familia desea. Y si cabe aún más surrealismo en toda esta tragedia esto sucede con la inestimable colaboración de la Jerarquía Eclesiástica - aquella que le debe todo a Franco y que no existiría si este no la hubiera salvado de la destrucción - , colaboradora en la profanación, e indiferente ante la de una Basílica sagrada, y desde luego, todavía más, si recordamos al Partido Popular condenando en el año 2002 el Alzamiento y a Felipe VI hablándonos hace poco de la tragedia de la “dictadura”.

No me digan que todo esto no es surrealista en grado superlativo e históricamente difícil de comprender. Al menos para mi. Es por todo ello que como les decía al principio de estas líneas yo no esperaba nada novedoso de un Tribunal muy dudoso de su imparcialidad.

Y , ¿ ahora qué? pues , francamente, en primer lugar reconocer que los Azaña, Largo Caballero, Negrin, Pasionaria, Prieto, Carrillo y hasta Stalin ....etc, que fueron derrotados por Francisco Franco deben sentirse desde donde estén muy orgullosos de sus nietos, Zapatero, Sanchez, Iglesias,...etc,  pues estos han logrado revertir el resultado de aquella contienda y ganarla por completo. Esta es la realidad. No le pudieron ganar la guerra a Franco pero desaparecido este sus sucesores ideológicos han sido pieza muy fácil en esta contienda. Se rindieron pronto.

Y a los pocos - muy pocos - que no nos resistimos a ver continuamente como se desvirtúa la historia y se tergiversa la verdad objetiva no nos queda otra que perseverar en nuestros principios y con nuestros escasos medios seguir luchando en espera de que sea el tiempo el que coloque a cada cual en su sitio. No desfallecemos ni desfalleceremos porque pensamos en nuestra Patria y en su devenir convencidos de que es en el respeto a nuestra historia y a lo que significó la figura histórica de Francisco Franco donde se encuentra el futuro de una nación milenaria. Estamos solos, por supuesto. No confiamos ni creemos en ninguna Institución de las que en su día fueron el sostén del Caudillo - ya hemos visto la facilidad con la que se han rendido - y menos aún en los partidos políticos - en ninguno - pues sobradas pruebas han dado todos de sus egoísmos partidistas. Y digo todos porque incluso aquellos que se prestan a las palabras de Jose Antonio Primo de Rivera “ votad al menos malo” siguen sin atreverse a pronunciar de frente el nombre de Francisco Franco.

Y para terminar estás desasosegadas líneas - lo son - y con la finalidad de conseguir la dignidad que los restos del Caudillo requieren, y que dejen de estar sujetos al capricho de los socialistas/comunistas, procederemos a estudiar la conveniencia de acudir al Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas,  última instancia que vemos como factible.