El juez Francisco Serrano, diputado en el Parlamento andaluz y cabeza de lista por Vox en las elecciones autonómicas de 2018, decidió recientemente abandonar su escaño y la vida política para dedicarse de lleno a su profesión, de la que estaba en excedencia.

Ha denunciado ataques y persecución de su antigua formación, Vox, un fuego amigo que duele más que el de sus rivales políticos. En esta entrevista en exclusiva para ECDE nos explica los motivos de su decisión y hace balance de su trayectoria.

¿Por qué decide dejar definitivamente la política?

Me voy con el sabor agridulce. Entré en Política de forma inesperada, pero con unas expectativas enormes de ser útil, cargado de ilusión y representando los valores y principios en los que creía, y que coincidían con los de un nuevo proyecto político que traía aire fresco y esperanza para mucha buena gente que había dejado de confiar en la política. Me voy defraudado pero no por ese proyecto, sino porque me he sentido traicionado. Ya sabía y contaba que por la defensa de esos valores y por ir en contra de lo políticamente correcto, íbamos a ser perseguidos.

En mí, especialmente se puso el punto de mira desde el primer momento. No han parado de acosarme hasta encontrar algo por lo que acusarme, sacando un asunto del pasado que no tiene que ver con la política. Así no se puede trabajar ni en política ni en nada. Mas lo peor, es cuando algunos de los tuyos, los que más te habían de defender, se suman a las críticas de esa campaña de acoso, sin respetar la presunción de inocencia. Entonces es cuando la presión se hace ya insoportable.

Es muy doloroso el fuego amigo.

Es el que causa más dolor en el corazón y en el alma. De los rivales políticos te lo esperas. Pero muchas veces tus verdaderos enemigos no los tienes enfrente sino a tus espaldas. He dicho, que para nada me ha defraudado el proyecto, sino algunas de las personas que están detrás del mismo y que han creado un organigrama basado en el más rancio estilo y modelo de nepotismo partitocrático.

¿Qué balance hace de su etapa en la vida política?

Vine cargado de buenas intenciones, pero al final el balance lo considero muy poco positivo. De entrada, mientras no existan listas abiertas creo que sobran muchos políticos en España. A diferencia de Cayetana Álvarez de Toledo, pienso que no hay que averiguar hasta donde alcanza la libertad de un diputado de base. La pregunta es si esa libertad existe, y desde luego la respuesta, es clara: no existe, no se la espera. En definitiva no he podido no me han dejado hacer lo que en mi Libertad como diputado me hubiera gustado hacer. Y siempre dejando por sentado que tiene que existir unidad de criterio y de disciplina de partido. Pero una cosa es tener disciplina, y otra ser un títere sin ninguna capacidad de criterio, ni de constructiva discrepancia. En ese sentido, y contra mi voluntad, creo que he podido defraudar a muchos votantes que confiaron en mi persona y en una marca política, cuando aún esa marca representaba una incógnita electoral.

¿Se arrepiente de algo?

Me arrepiento de no haber seguido los consejos y no haber escuchado a personas que me quieren y que me advirtieron de las miserias y trampas que encierra la política, y en un momento en el que tenía perfectamente encauzada mi vida profesional, tras el éxito de recuperar mi condición de Magistrado.

¿Cómo será su vida a partir de ahora?

Pues la de un profesional centrado, por un lado en la defensa de los valores que siempre han sido mis referentes. Seguiré luchando por la verdadera Justicia e Igualdad. Y por otro lado, centrándome en la defensa de las acusaciones, que a la postre, han servido para que abandone la política, y preparando esa defensa con las debidas garantías para que al final pueda conseguir que resplandezca mi inocencia, en un asunto, que, si no hubiera sido por mi paso por la Política, no hubiera tenido trascendencia alguna.