Los nacionalismos periféricos en España siempre han sido un peligro y también para Rusia y sus fronteras.

Y más cuando agentes del Globalismo como Soros padre e hijo (y sus entramados fundacionales donde tienen a sueldo a medio mundo de la castuza política y mediática, que no nos chupamos el dedo) y con la complicidad de gobiernos colaboracionistas y traidores con sus pueblos y patrias (el español es paradigmático por su afición a la felonía y por su querencia a practicar una continua felación a su amo) meten sus manos financiando secesionismos que debiliten las naciones para diluirlas y enterrarlas (así se intentó en España con Cataluña o como se está haciendo en la Europa Oriental con Ucrania, entre otros tantos ejemplos).

Cuando se escribe este artículo es 28/02/22, día de Andalucía donde, a pesar de todo, no ha prendido la simiente masona antiespañola del señorito Blas Infante, generador de un pretendido nacionalismo andaluz ridículo y pacato y entregado liquidar España y a abrir la puerta al Islam como elemento vertebrador de valores, cultura y tradición. Sí, han leído bien, el Islam decía este tarado iluminado. Recuerden que abogaba por esa república federada andaluza, despreciando sus únicas raices patrias, las españolas y más en concreto, las castellanas.

Esto fue otro intento para perserverar en la desmembración de España (y en la que esta gentuza sigue estando). Sí, España, esa palabra odiada por la otra media paniaguada que es sustituida por Estado español como producto de su hipocresía: odian a España pero como parásitos inútiles, viven de ella y como puta, calla toda esa escoria del “No a la guerra”, en su formato progrejeta y separata. Y toda esta castuza ni puede tener perdón de Dios ni de los españoles de verdad. ¡Faltaría más!. Si tuvieran que ganarse la vida con el pan de su frente es evidente que muchos incurrirían en el delito o la prostitución, para lo que están sobradamente preparados, pero sólo para éso, y no para trabajar honradamente y generar los recursos necesarios para la subsistencia propia y familiar (afortunadamente esta escoria apenas tiene familia).

Es evidente que la novela que dio para una película Las autonosuyas, del siempre escasamente valorado don Fernando Vizcaino Casas, abogado como hombre de ley y orden, y patriota porque de bien nacidos es ser agradecidos, y más si se trata del Generalísimo, ha sido ampliamente superada por la realidad.

Lo anterior, tragicómico, como todo en España, entroca con el título del presente artículo.

 

Hoy se libra una guerra en Europa, abiertamente, entre dos hermanos de sangre, siendo Ucrania el origen de Rusia y no a la inversa, con una identidad étnica, histórica, religiosa y linguística común (diversos pueblos genéricamente denominados eslavos).

Es la raza, presente en la comunidad histórica, la que vertebra las naciones (mal que les pese, y no esos agujeros negros que llamamos estados) y todo lo demás son mamonadas de los agentes globalistas dados a la felación de sus amos.

Ambos hermanos están siendo manipulados por Occidente y más concretamente por el anglosionismo dominante en EEUU (enemigo de España según le ordene su padre, el Reino Unido) y por supuesto el Reino Unido (enemigo de España de siempre) como protagonistas de esa élite el globalista con un trayecto que se dirige a un destino que diverso, esto es,  la Agenda 2030 y al Gran Reinicio, para mayor gloria del Nuevo Orden Mundial, donde la Europa Occidental, cuan puta barata de nuestros enemigos pone de manifiesto sus buenos oficios, al precio que sea, siguiendo las directrices de organizaciones internacionales mundialistas como la ONU, OTAN, UE, OMS, etc, manifiestamente indecentes y genocidas con las naciones y sus pueblos.

Ucrania, otrora satélite de Rusia y después de la URSS, es ahora un satélite de la decadente Europa.

Y no nos llamemos a engaño. Ucrania es una nación tan corrupta como Rusia y ha caido en desgracia por mor del Globalismo que ha financiado un nacionalismo chovinista en Ucrania para que proyecte la propia frustracción de no ser más que un rehén de aquél frente a Rusia.

Ello se ha traducido en la tiranía ejercida por Ucrania sobre la región de Dombás (al sureste y colindante con Rusia) y Crimea, sufriéndola los ucranianos procedentes de la Rusia imperial y de la URSS por éso del castigo estaliniano de la “rusificación”, tras el holocausto ucraniano ordenado por el camarada Stalin (siempre inocente frente a Hitler a los ojos de estos parásitos progrejetas) con dos repúblicas autoproclamadas independientes, Donest y Lugansk, reconocidas únicamente por Rusia y con una Crimea, nuevamente, en manos de aquélla, como no puede ser de otra forma.

Tales territorios son vitales para una Rusia que está siendo amenazada por el Globalismo que quiere un mundo unipolar y no multipolar, pretendiendo diluir a Rusia, vía Ucrania, con toda la peste dialéctica y vacua de lo verde, de lo sostenible, de lo resilente, de lo inclusivo, de lo solidario y demás patochadas políticamente correctas, propias de una dialéctiva apestosa e insoportable,  que sólo sirven para contribuir a que ese “buenismo” genocida, liquide pueblos y naciones (España es un ejemplo prototípico donde si mañana entrara Marruecos por Algeciras le haríamos la ola y nos pondrían mirando para Cuenca y no precisamente para rezar, debiendo dar por perdido con gobiernos feladores del Globalismo como el actual y anteriores, Ceuta, Melilla y Canarias en tanto están fuera del ámbito territorial de la OTAN y contar el moro con la aquiescencia de EEUU cuando el demente de turno dé el visto bueno, que llegará pues para se está armando hasta los dientes, gracias, entre otros a Israel, con capital en Nueva York).

Ucrania, al igual que España, hoy es un juguete roto del Globalismo. Se le ha manipulado prometiéndole la integración en la UE y en la OTAN, a cambio de ser rehén de toda esta chusma psicópata del Globalismo.

Crecida por esas falsas promesas, y teniendo en cuenta su comportamiento en las zonas prorrusas, ha optado por desafiar a su hermano menor en edad y mayor en cuanto a poderío de todo tipo. Y ahora, Ucrania ha despertado, y sabe que el Globalismo y sus validos en formato organizaciones internacionales, le han dejado en la estacada. Señores, si no han visitado Ucrania les diré que la fractura entre proucranianos y prorrusos es palpable y no sólo en Dombás.

Señoras y señores, mientras Europa, la UE y la OTAN se lamentan, los muertos los pone Ucrania y Rusia exclusivamente y Ucrania debe escoger entre corporaciones o naciones. O está con Occidente o con Rusia.

Pero no todos los palos se pueden cargar sobre Ucrania, para nada.

Rusia, nación tan corrupta como Ucrania, también ha caído en desgracia por lo mismo, por el Globalismo que amenaza sus fronteras, encontrando la excusa perfecta (eso sí, muy fundada) en los sucesivos incumplimientos por Protocolo de Minsk (Bielorrusia) de 2014 traducido en un acuerdo entre Ucrania-Rusia.

Rusia no puede tolerar (y Ucrania tampoco debería prestarse) a que sus fronteras sean amenazadas con bases y armamento del enemigo mundialista que quiere su aniquilación como civilización y en sus mismísimas fronteras.

Ambas naciones pues, son presas del Globalismo, siendo Ucrania un rehén mucho para fácil que Rusia por ser más pequeño y débil. Mientras, tanto EEUU como el Reino Unido ven cómo se matan entre hermanos de sangre, pero ellos siguen haciendo negocios allí (a pesar de las hipócritas medidas económicas a modo de sanciones) cuando en última instancia es precisamente esa concepción globalista, totalitaria y genocida (la plandemia y la timovacuna son la última prueba fehaciente) la que está provocando toda esta devastación y Occidente es el último culpable (España aunque es parte Europa, ya no es culpable de nada salvo de su suicidio porque está muerta y no cuenta salvo para los experimentos de ingeniería social herederos del marximo cultural y en último extremo de la llamada Sociedad Fabiana, para el vino y el sol y playa). Que le pregunten al clan mafioso de los Biden y sus negocios por esas zonas ahora en guerra.

Por otra parte, en esta guerra, como en todas, asistimos a una manifiesta desinformación interesada por las partes, por Occidente y Oriente, utilizando videos y fotos que no se corresponden en todos los casos con la realidad. Obviamente ni que decir tiene que no se han de fiar de esos prostíbulos subvencionados por el Estado español (que no por España) a los que se les atribuye la condición de autoridad para decir lo que es cierto o falso, si bien sólo resultan ser unos mamapollas del sistema.

Asistimos a tal desinformación, que ambos contendientes utilizan como arma arrojadiza el nazismo, soslayando que ambos son hijos recientes del comunismo, la ideología genocida más portentosa, sofisticada y sanguinaria que ha parido madre y ha padecido (y padece) la Humanidad.

Precisamente, cuando Hitler tuvo su momento enfrentó a la URSS (ojo, no a Rusia) como el primer y último enemigo a batir, y no fue gratuito en tanto era conocedor de que la URSS anticipaba lo venidero, el Globalismo que sufrimos (obviamente lo afirmo porque el propio Hitler lo anticipó en su testamento político) estructurado bajo el un comunismo globalizado (la realidad es que tanto el liberalismo como el comunismo están en lo mismo).

En cambio, la débil Europa pidió ayuda a EE.UU, optando por aliarse con su enemigo, la URSS y además, así lo puso de manifiesto el General George S.Patton, costándole la vida allá por diciembre de 1945 en circunstancias que no guardan relación causal con su resultado, tras haber sido responsable de la Baviera de la posguerra y ser destituido por afirmaciones como la que les hago.

Pero miren, Hitler es historia (para desgracia del Globalismo pues de estar vivo quizás lo exhibirían como un animal de circo en una jaula) y con él murió el nazismo, aunque no el nacionalsocialismo como religión política universal (al igual que el marxismo) con una cosmogonía del mundo multipolar cada vez más extendida y aceptada y a diferencia del Globalismo que acabará debilitándose, aunque se valga de la tenaza libero-comunista. Todo sea en pos de la multipolaridad para recobrar el equilibrio internacional necesario (sí, abogo por otra nueva etapa de Guerra Fría para contener al Globalismo y Rusia es una parte importante para ello).

Para entender la Rusia de hoy hay que entender cómo va consolidando su posición y para ello les remito a la pesada Cuarta teoría política de Alexander Dugin, y sus consideraciones sobre cómo Rusia ha de afrontar su futuro como civilización que debe preservar, aún siendo consciente de que es complejo para gran parte de los paniaguados, analfabetos y castrados españoles intentar comprender el Eurasianismo ni otros conceptos que no sea bebida, comida, bozal, coronatimo, timovacuna, carguito, pelotazo o subvención.

No obstante, eterna es la frase de Dugin de que «El liberalismo es el peor de todos los males. Ser liberal es como ser un subhombre: una degeneración en la que se pierde la dignidad humana. Basar todos los valores en el individuo equivale a destruir todos los valores».

En cambio creo probable que Putin sí haya asimilado la filosofía política de Dugin y creo que hasta la ha entendido.

Pero no se llamen a engaño, pues Rusia no sería amenaza alguna si no fuera por su armamento nuclear, valladar que impide su dilución como civilización por el Globalismo libero-comunista, esto es, del comunismo de Estado y el capitalismo de Estado, respectivamente, que viene a ser lo mismo, porque ambos causan empobrecimiento masivo, esclavitud y muerte.

Eso sí, ambas, Ucrania y Rusia, hacen del nacionalismo su bandera por  diferentes motivos (algunos espúreos). La diferencia estriba en que el enemigo globalista utiliza el nacionalismo ucraniano contra Rusia, financiándolo debidamente, aún cuando se vehiculice apelando a “héroes” como Stepán Bandera (una suerte de vengador ucraniano por el holocausto estaliniano practicado sobre Ucrania, que causó millones de muertos, sin entrar en la polémica de cuántos, y que es llamado el holodomor).

Tampoco se llamen a engaño. Ucrania y Rusia son potencias económicamente muy mediocres, aunque sus nacionales tengan los cojones que no hay aquí para defender la integridad y la unidad de España (por ello envidio sanamente a ambos contendientes). Ucrania y Rusia tienen una economía que en términos cuantitativos es casi insignificante.

Y así, según datos, en 2020 (el año en que se declaró la plandemia por mandato de los jerifaltes globalistas) el PIB español fue de 1.121.948 M€, el ucraniano de 135.966 M€ y el ruso de 1.293.052 M€, siempre que tales cifras sean ciertas. Pero saquen conclusiones y verán que España tiene un PIB parejo al de Rusia y el ucraniano es algo menos más de una décima parte del de Rusia.

Y Rusia, por favor, no pida en una mesa de diálogo que los ucranianos renieguen de nacionalistas como Stepán Bandera o de sus correligionarios o que les quiten el nombre a sus calles o que lleven a término una “desnazificación”. Pida que comulgen con una ideología común, la de los pueblos eslavos llamados a consolidar un contrapeso antiglobalista en una nueva Rusia.

Lo de ese “héroe” ucaraniano (muy discutible para mí) se resume en que le perdió su soberbia, su desconfianza y su sed de sangre. Su vida fue triste, no lo vamos a negar, pues fue internado en un campo de concentración por la Alemania nacionalsocialista y después tras su liberación en 1.944, abandado,  liquidado por la KGB en 1.959, si bien la cuestión da para un profuso libro y una serie de estas plataformas televisivas contemporáneas (aunque antes que esa serie vaya para el expresidente georgiano Saakashvili, quien inició un periodo de prosperidad en Georgia y al que Putin se la tiene guardada por motivos que no expondré ahora).

 

Y ahora, señores, a lo importante, lo que Ucrania y Rusia debe hacer es concreto y simple:

 

1º.- Alto el fuego, con retirada de las tropas rusas de Ucrania. Supresión del Batallón Wagner (fuerza paramilitar de lo más preparado por Rusia presente en Ucrania y enviado por un lameculos de Putin para liquidar a todo el gobierno ucraniano) y similares. Desactivación de los Spetnaz rusos y del Batallón Azov ucraniano. Franja de seguridad desmilitarizada de norte a sur entre ambas fronteras.

 

2º.- Inicio de conversaciones en una nación ajena a todo ésto (excluyan la zona dominada por el Globalismo, por favor, esto es, la despreciable Europa Occidental y la castigada América, víctima de la tiranía globalista en formato de populismo comunista) para que Ucrania se integre en la Federación rusa y dé la espalda a esa Europa que le promete su integración en la UE y en la OTAN o bien, si quieren suicidarse con Occidente, sigan con gran parte de su territorio, cediendo a Rusia los territorios prorrusos donde habitan tantos hermanos que ustedes desprecian y que no están dispuestos ni a ser ciudadanos de segunda en Ucrania ni a suicidarse como los nacionalistas ucranianos manipulados por el Globalismo.

 

3º.- Evitar toda intervención de organizaciones internacionales (que no responde más que a los mandatos del Globalismo y sus corporaciones).

 

Y si quieren mediadores, llamen a gente que les tenga respeto a ustedes dos por igual y a sus pueblos como fieros guerreros que están demostrado ser.

Y como consejo no se les ocurra meter al Papa ni a quienes hacen del “buenismo” genocida su carta de presentación por ser agentes globalistas (lo de satánicos y masones es condición sine qua non para operar como tales, incluyendo al Santo Padre al que esperemos que Dios llame pronto a su diestra para que rinda cuentas).

Además, señores Zelensky y Putín tengan en cuenta que:

 

  1. Los tres puntos anteriores son posibles y además inevitables si quieren minimizar más daños, porque esta guerra se puede descontrolar y acabar generalizándose y terminando con una casi ignota solución final (casi porque EEUU ya la utilizó en Japón, sin ningún pudor, además del exterminio de alemanes tras la II GM a manos de las potencias vencedoras, razón por la cual es una potencia genocida y así hasta el final de sus días).

 

  1. Vean el ejemplo de la actualmente próspera Georgia (con Abjasia y Osetia del Sur como repúblicas independientes prorrusas, aún cuando no sea internacionalmente reconocidas) y sacarán la conclusión de que esta guerra no sólo no es el final, si no un obstáculo para el buen entendimiento entre hermanos de sangre.

 

  1. No compadreen con Occidente mientras son sus naciones quienes ponen en esta peli de terror el escenario, el decorado y lo que es peor, la maquinaria militar que provoca esa destrucción de vidas, verdaderamente inhumana.

 

Señores Zelensky y Putin han de salvar a su juventud para que se apliquen a la prosperidad de sus naciones. Y Putin, no venga indemnizando a los familiares de soldados caídos con miserias de 90 USD, por favor, que es todo un insulto y de paso, arregla, dialogando con Moldavia, ese problema que es Transnistria, porfa.

Sean conscientes que están muriendo soldados profesionales, de reemplazo, reservistas y voluntarios (es decir, a diferencia de los cobardones cabestros españoles que echarían a correr a la primera de cambio), incluso de otras naciones europeas, mientras las fuerzas globalistas se escojonan de todos ustedes consiguiendo así, paso a paso, los puntos de su perversa puta agenda globalista, enriqueciéndoses aquéllas y empobreciéndoles a ustedes y eso sí, siempre a su costa y en pos del puto Mundialismo. Estoy seguro que si además organizan una comida con sus respectivas y se toman unos vodkas a mi salud, todo será más fácil en un clima distendido.

Señores Zelensky y Putin, se lo recuerdo, son hermanos de sangre con un enemigo común: el Globalismo y la pretendida imposición de su Nuevo Orden Mundial al resto de la Humanidad. Ustedes son la esperanza. Nosotros, los que vivimos bajo el Globalismo somos ya pasto de la derrota, la decadencia, la ruina y ya somos historia. Mírense en España y los españoles para no acabar como nosotros: emasculados y cobardones (aunque eso sí, siempre envidiosos).