Pedro Fernández Labrador: 
Once meses desde que Sánchez e Iglesias mataron a mi Padre
 

Hoy, 1 de marzo de 2021 se cumplen once meses desde el asesinato de mi Padre, Excmo. Sr. D. PEDRO FERNÁNDEZ LABRADOR, Militar del Ejército de Tierra, luego de la Guardia Real, que fue Jefe de Gobierno de la Casa Real. Honrado a carta cabal como lo fue su amigo Sabino Fernández Campo. Filántropo que colaboró en innúmeras causas altruistas siendo presidente del Club Chamartín de Lions International, asociación mundial, nada que ver con la masonería, para extender el espíritu de ayuda a los demás a través del denominado Leonismo. 

 
Quien ha vivido la tragedia que ocultan los criminales medios de comunicación sabe la verdad de esta farsa satánica. La causa de su muerte no fue el coronavirus sino un protocolo genocida de este desgobierno criminal, consistente en la sedación con morfina en cuantos supuestos de ancianidad incurriesen las personas susceptibles de una eutanasia encubierta, con fines demoníacos de rédito político. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias pasarán terror en el instante en que les toque morir para sufrir bestialmente el desdén por las vidas que arrancaron.
 

Mi padre dio negativo en la Covid cuando lo recogí del hospital, pero al día siguiente, después de su rutinaria diálisis en vez de llevarlo a su casa en la ambulancia lo ingresaron directamente en planta de infectados y lo atiborraron de sedantes hasta matarlo. Cuando advirtió lo que sucedía gesticuló repetidamente una genuflexión, pidiendo un sacerdote para administrarle la Extrema Unción. No había transcurrido un mes que tambien sucedió lo mismo con su consuegro, aniquilado con cloruro mórfico en una residencia de Guadalajara. Estos miserables prohibieron velarlos y sendos entierros fueron en soledad. Chulos asesinos, indolentes malnacidos. El pretexto del coronavirus facilitó un asesinato masivo hoy convertido en liberticidio. Y los culpables viven, repugnantemente. 
 
Así gestaron un genocidio de decenas de miles de personas con el pretexto de la pandemia. Ésa es la verdad que se esconde tras la chulesca y psicopática actitud de estos esperpentos de Satanás que han secuestrado, por reiterado fraude electoral, el Gobierno de España. 
 
Podrá la prostituida Fiscalía proteger a estos demonios para que no se sepa la verdad, como nos dijeron nuestros letrados, personados mi mujer y yo en la causa, pero ese íncubo de Dolores Delgado también tendrá terror con el último suspiro y sus alaridos se oirán en el averno de donde todos estos criminales provienen. 
 
Mi Padre fue un alma avanzada sobre la tierra, con un afán de servicio por Honor y dignidad propio de un Oficial de Ejército fiel a su compromiso con la libertad y la democracia en España. 
 
En Homenaje a Él, el mejor Padre que  un hijo pudo tener con su entrega incondicional y amorosa a su familia que tanto lo añora, deseo contar una anécdota que describe su grandeza personal:
 
Por la década de los ochenta, en el Hotel Ritz de Madrid, durante uno de estos eventos del leonismo donde se celebraban tómbolas de lujo con el fin de recaudar fondos con objetivos de fundación de hospitales y otros proyectos de inversión para los más necesitados, mi padre sentó en la misma mesa redonda de cena a sus amigos que no se conocían entre ellos. Una vez acomodados procedió a presentarlos de este modo:
 
-Como no os conocéis os hago una presentación previa ya que vais a cenar juntos esta noche: Fernando Carrera es ingeniero y milita en el Partido Comunista; Paco Díez, médico obstreta del PSOE; Manolo Ávila, abogado de Fuerza Nueva;  Miguel Duperier, médico y votante de Unión de Centro Democrático...
 
Las caras de los invitados a medida que iban siendo presentados se convertían en uno de esos poemas de disidencia y desacuerdo propio de las enconadas diferencias ideológicas que representaban cada partido en los albores de la democracia. Mi padre se marchó con una sonrisa a presidir el acto en otra mesa, sin darse por aludido ante las miradas de unos y otros que silenciosamente
 le recriminaban la absurda encerrona, puesto que los militantes antagonistas resultaban ser apasionados defensores de sus pareceres partidistas. Y en éstas los dejó así se las apañaran.
 
Pasados los compromisos de la ceremonia, mi padre regresó a la mesa donde había dejado plantadas las raíces de posturas políticas irreconciliables. Los encontró en distendida y simpática convivencia. 
 
-¿Que tal la cena, lo pasáis bien? 
 
-Oye Pedro, ¿sabes que Manolo, con todo eso de ser de Fuerza Nueva es un tío majo?-, dijo Paco, el socialista. 
 
-Pues Jesús será del Partido Comunista pero se le ve muy buena gente-comentó Manolo de Fuerza Nueva. Y así resultó un cruce de halagos y complacidas opiniones sobre unos y otros. 
 
Mi padre entonces les dijo: ya sabía que íbais a estar bien esta noche todos juntos, incluso con vuestras maneras de pensar tan diferentes. ¿Y sabéis por qué? Porque tenéis algo en común: que sois mis amigos. 
 
Tan sencilla grandeza con esta anécdota sobre mi padre, deja en evidencia la carroñera estrategia de siembra de cizañas que sus asesinos, y correligionarios de Satanás que los secundan, han provocado para romper la convivencia de cuarenta años de democracia que, como mi padre, tantos posibilitaron antes de la llegada de esta escoria siniestra que acabará revolviéndose en sus respectivas tumbas. A diferencia de mi padre que descansa en paz con el deber espiritual cumplido en limpia conciencia. 
 
Existe Luz allá donde las sombras no llegan. Allá donde está su sencilla magnitud del alma que siempre me acompañará. Once meses desde su marcha y grabado a fuego el modo en que me lo arrebataron. Malditos sean vivos y muertos los ejecutores que se abismarán en el pozo de sus obras demoníacas. Amén. 
 
Te extraño, amado Padre.