El día 10 de abril en Francia se celebraron los comicios electorales. Los resultados fueron bastante aciagos para los liberales, socialdemócratas, ultra izquierdistas y ecologistas que se dedicaron a estigmatizar a Marine Lepen; líder del movimiento: Agrupación Nacional, pasando a la segunda vuelta contra el candidato; Macron de la formación política: La República en Marcha.

 

Sinceramente, pese a la moderación del discurso de Marine Lepen me alegro bastante de lo acontecido ayer ya que el globalismo pende de un hilo. Hay un dicho que sale reflejado en el sabio refranero castellano que dice así: Quien siembra vientos, recoge tempestades. 

Este dicho se le puede aplicar al Señor Macron que en la plandemia mundial, dijo explícitamente que iba a jorobar la vida a los no inoculados. Pues bien ahora quien queda bastante jodido es el en términos electorales frente a una Marine Lepen que ha mejorado sus resultados y pasa a la segunda vuelta, el día 24 de abril. No hay nada que produzca más placer visual que ver como la piara globalista pone el grito en el cielo frente a una "extrema derecha" inexistente.

 

Por otra parte citar también a Eric Zemmour, del partido político francés soberanista denominado: Reconquista que concurrió por primera vez a las elecciones francesas y se alzó con un 7´2% del electorado francés demandando su voto el día 24 de abril para: Agrupación Nacional, las tornas cambian de lado y en el día 10 de abril partidos como el del Señor; Jean Luc Melenchón se han posicionado claramente con Macron.

Despojando a la Soberanía Nacional e Identidad poniéndolas a los pies de los caballos del globalismo, dejando claro que tanto la derecha sociológica como la extrema izquierda son igual de corrosivas y que no velan por la Nación y el conjunto de sus compatriotas sino por el Nuevo Orden Mundial. 

Decía Juan Vázquez de Mella, tradicionalista que; No se puede poner tronos a las causas y cadalsos a las consecuencias.

 

Por la sencilla razón de que toda causa tiene un efecto y la lección en las urnas de metacrilato la ha dado el pueblo francés hastiado de la casta política que ha mandado al hoyo a la candidata socialista; Anne Hidalgo y al resto de formaciones que concurrieron a las elecciones francesas.

 

Cuando se insulta y se pretende denostar a un movimiento política; Nacional y social que vele por los intereses de la clase media y trabajadora en este caso francesa, es inconcebible añadirle de atributos negativos ya que denota un pavor a que los intereses bursátiles y fiduciarios de las élites y oligarquías penden de un hilo.

No hay mejor que una mala noticia y es que según queda demostrado. David vence a Goliat ya que una masa social enfurecida es mucho más letal que cualquier restricción impuesta por una casta política parasitaria.

Ahora bien: Agrupación Nacional debe de ser coherente en todo momento con los que humildemente han ido a repercutir el voto favorable hacia la candidatura de Marine Lepen ya que la conquista del estado, no es posible, ni se llega a efectuar sin un pueblo en este caso, el francés; bravo, valiente que sin importar las etiquetas ha votado con esperanza de que el globalismo sea reducido a cenizas. 

Al igual que el 7,2% que se ha posicionado con Eric Zemmour para reconquistar con un discurso más recio la problemática que vive el Pueblo Francés dedicándose los palanganeros y chupatintas de los medios oficiales, terroristas de información que convierten al verdugo en víctimas y en víctimas al verdugo.

 

No es de sorprender, francamente que el establishment actúe de esa manera; vil, rastrera, torticera y mezquina deslegitimizando  a candidatos que han sido votados y respaldados por compatriotas franceses.

 

El liberalismo en el pecado lleva implícito la penitencia ya que su concepto de la libertad es relativo con el de verdad, actuando de manera anti democrática relegando el concepto de la empresa común a un segundo plano. Cuando la libertad: no se mendiga, se conquista.

La gente ha perdido el miedo y hace mutis por el foro con respecto a los medios de comunicación que no conciben otra realidad más que una distopía orwelliana, no obstante aún falta esperar al desenlace que arribará el día 24 de abril para ver quien consigue la presidencia del Eliseo francés y si Macron llorará como una mujer, lo que no ha sabido defender como un hombre.

 

¡Alea Iacta Est!