Pedro Sánchez ya puede dormir tranquilo, Iglesias se despide de la Vicepresidencia 2ª para pilotar las elecciones a la Asamblea de Madrid a un podemos que amenaza ruina. La  emocionada moción de censura de Ciudadanos en el mercadillo persa de la Región de Murcia ha dejado al margen de la realidad las cruentas noticias de la pandemia para dibujar gruesos titulares de prensa que han puesto patas arriba las tripas de los partidos y las intrigas fabricadas por sus cortesanos para pillar cachos de poder. Se nota, se siente que los partidos se mueven más por espurios intereses que por las prioridades generales.

Ciudadanos auto-dinamitado por una jugada impensada, ha hecho naufragar de manera definitiva  el único proyecto liberal que quedaba. Las erupciones verbales de Inés Arrimadas intentando contener la hemorragia de su partido no esconden la irresponsabilidad mayúscula de unos acuerdos oscuros para pactar mociones de censura en Murcia.

El disparate de las mociones le ha reventado a los naranjas como una burbuja dejando significados cadáveres en esa fosa común que es la deserción o abandono de las filas políticas de la formación.

Y de Murcia a Madrid y de Madrid al cielo, elecciones autonómicas anticipadas y primeras crisis de gobierno para Sánchez que suelta con alivio a un Iglesias pegado a la telerealidad que alimenta redes sociales, informativos y rumores a base de mensajes como libertad, fascismo, comunismo, ricos, colas del hambre, ante una audiencia harta ya de estar harta de tanto atrezzo político.

La política española de los últimos años es la del juego del Stratego, un laberinto de intrigas que debilitan a las instituciones, su credibilidad o utilidad y enraíza la cultura del pelotazo. Todos anhelan las inmejorables vistas que da el poder político del momento.

Mientras Europa mantiene controles para evitar una cuarta ola COVID, en  España, más chulos que ningunos, lideramos celebraciones electorales en plena pandemia.

La salida del in-maduro Iglesias del gobierno facilita a Sánchez una mejor conectividad con la coalición gubernamental, evitando las fricciones que su presencia, y ausencias, provocaba.

Miro a Sánchez y le veo la cara del gato que acaba de comerse al pajarito de la jaula.

Ciudadanos ha perdido definitivamente la toma de tierra con la realidad, descarrilando a su base sociológica y les veo que en Madrid, en las elecciones derivadas de sus emociones, van a pasar directamente al cielo. El comportamiento de algunos, muchos de nuestros políticos, nos muestra el verdadero testimonio del evangelio de sus vidas. Las miserias, las suyas, son tan grandes y graves que cabrean a cualquiera. Les va a pasar como al ciego que creyendo  que se santiguaba se rompió la nariz.

No me resigno a seguir pagándoles sus fiestas. Bastante cabreo tengo con lo que voy sabiendo del emérito en sus viajes por los meandros de su azarosa vida.