Ayer lunes, por más señas un 11 de octubre del Año de Nuestro Señor de 2021, el diario El Mundo rotulaba en su portada la última idiotez del simple de Sánchez, un hombrecillo con ínfulas de galán de teleserie venezolana que no es sino un títere cuyas cuerdas mueve Podemos y los retribuidos indepes vascos y catalanes.

 “PSOE. Ofensiva socialista para descapitalizar Madrid, con Pedro Sánchez al frente”, rezaba la cabecera del rotativo, a día de hoy digital.

Acobardado y encogido, pues, el tal Pedrito, arremete contra una mujer de valía como es Ayuso, además una monada, ¡feminista que es el hombrecito! Vamos, vamos…

            En realidad, lo que debemos hacer y con urgencia es despedrizar Madrid antes que tarde, esto es, emplear el voto para dejar en su mínima expresión a toda esta basura tan lesiva a la justicia y al bien común, no digamos ya a la propiedad privada, las tradiciones y los valores morales.

            ¿Qué pretende Pedrito el aviador, llevarse el Santiago Bernabéu a las Ramblas de Barcelona, trasladar el Congreso a Vigo, el Senado a Almería y el Supremo a Huelva?, ¿así va a descapitalizar Madrid?

            La capital de Madrid está en cada madrileño laborioso, no subvencionado, ese cuyo objetivo es hacer de Madrid una ciudad emprendedora y moderna en donde la iniciativa privada cree puestos de trabajo sin estar sometida a la escalada de impuestos podemitas que hay en Barcelona; donde los okupas ocupen su vivienda, no la de los demás; un lugar de justicia en igualdad, no el feminismo peloberenjena del Ministerio ese de Igual Da, un antro donde se odia al varón nativo de estas tierras.

            Urge despedrizar Madrid, aunque despedrizar conlleva despodemizar, ya que el títere en cuestión, el problema con patas, es movido por estos nuevos ricos de chalet con piscinón, tata y chófer, una casta de listillos y listillas.

Y es el mismísimo PSOE el que primero debe despedrizar Madrid, porque Pedrito el aviador no cumple sino una agenda podemita, no una agenda socialista, al estar sometido bajo el poder del matriarcado comunista, una banda de niñatas con uñas de gata: Paga mensual gratis al vaguete porrero; subvención al alquiler y ley antiokupa, lo que el zángano elija; multa a los pisos vacíos, que no es otra cosa que confiscar la propiedad privada; restricciones al ahorro, dado que el ahorro es cosa de ricos, y un Ministerio de Igual Da, porque igual da poner denuncias falsas y condenar a padres inocentes, porque igual da utilizar a los hijos como escudos protectores por tanta mamá despechada cuyo voto feminazi es oro molido.

Cuando uno es el problema, cuando todo se concentra en un sujeto que alcanza la presidencia y desestabiliza la paz social, hunde la economía y eleva el gasto público a capricho y sin cordura, la solución es tan simple como directa: Echarlo ya y ponerle el Senado, que allí acabará el pájaro para seguir mamando, ponérselo en la isla Perejil.