Quizás debería empezar con aquello de ¡Ave Cesar, los que van a morir te saludan!, y es que los profetas y los ejecutores de la cultura de la muerte ya tienen su nueva obra, la ley del Matarile. Este sistema político que todo lo relativiza y que ha construido un pueblo a su imagen y semejanza, ha relativizado también la vida. 

 

Ha relativizado la vida del niño no nacido, en España unos 100.000 niños al año no nacen porque el sistema ha convencido a las madres que la vida de sus hijos no tienen valor comparadas con otras cosas y hay que matarlos, y ahora hay que relativizar también la vida de otros, la de los enfermos, la de los ancianos, la de los heridos tras los accidentes y muy pronto también, no se extrañen, la vida de los que les salen caros al sistema, la de los pobres, la de los disidentes políticos, la de los que dicen verdades molestas,… vamos, que esos profetas y ejecutores de la cultura de la muerte han dado una vuelta de tuerca más a su proyecto criminal que han ido introduciendo en nuestras vidas porque no es casualidad que quienes están detrás sean los de siempre, unos criminales que llaman derechos a hechos aberrantes.

 

Es un derecho asesinar a un niño con el aborto, es un derecho asesinar al anciano, al enfermo o al que estorbe, lo dicen ellos que se presentan como los defensores de los derechos de los terroristas, de los violadores, de los pedófilos, de los que quieren romper la Patria, de los que invaden las naciones, de los corruptos, de los golfos, de los que quieren acabar con la familia, de los traidores,…vamos, que todo lo que está en su guión de su proyecto de ingeniería social para destruir la civilización, es un derecho, y el que se opone a sus deseos, como se está oponiendo a que la gente tenga derechos, pues es un dictador, es un intolerante y sus argumentos son fanáticos, trasnochados e inadmisibles.

 

Esta ley del matarile dice que quiere acabar con el sufrimiento, como si la vida fuera posible sin sufrimiento, y, paradójicamente, la defienden quienes nos hacen sufrir a diario con sus decisiones aberrantes sobre temas políticos, sociales y económicos, y los mismos que han dejado morir en residencias a miles y miles de ancianos, muy posiblemente, con unos sufrimientos horribles.

 

Por supuesto que hay que buscar mejoras en las vidas de las personas, pero eso no puede pasar por matar al que sufre para que no sufra más, pero claro, eso choca con los intereses económicos del sistema, ya que, ¿qué es más barato, proporcionar cuidados paliativos a una persona, o matarlo?, ¿qué es más barato, pagar pensiones a quienes se lo merecen tras una vida de trabajo, a veces con sufrimiento, por supuesto, o dejar morir o matar a los pensionistas con la excusa de que como están sufriendo, o como tienen muchos achaques, “pobrecitos, que no sufran, vamos a matarlos dignamente”?

 

Para poder aplicar su ley del matarile ya tienen médicos voluntarios, desgraciadamente hay de todo, llevan décadas fabricándolos, pero es que además, los médicos objetores de conciencia deberán inscribirse en un registro, lo que les señalará con anterioridad ante el sistema, lo que les impedirá ejercer en muchos sitios como sanitarios y, por lo tanto, la ley del matarile se aplicará mucho más, y si un médico objeta, el sistema se buscará rápidamente a un médico matarife que se cepillará rápidamente al enfermo o al abuelito con el aplauso de quienes querían matarlo, el mismo aplauso criminal que el otro día le dedicaban sus señorías a la aplicación de la ley.

 

Hoy, cuando escribo esto,  es 20 de diciembre, por lo tanto, se cumplen 47 años del asesinato del almirante Carrero Blanco, magnicidio perpetrado materialmente por ETA con la preparación y apoyo de TODO un sistema que pocos años después se instaló en España y que nos ha llevado a esta situación, situación idílica para los enemigos de España en menos de 50 años. Este régimen nos ha traído, repito, en menos de 50 años, paro, corrupción, terrorismo, separatismo, inmigración-invasión, injusticia social, delincuencia descontrolada, aborto, educación pésima, destrucción de la familia, manipulación de la historia, persecución del patriotismo y todo lo que huela a identidad nacional…y ahora también eutanasia, y todo esto, con la complicidad de un pueblo que todo lo tolera.

 

En estas fechas de la imposición de lo que llaman muerte digna, no es casualidad que este sistema masónico lo haya aprobado cerca de la Navidad, ya que los que juegan a ser dioses intentan vencer al nacimiento de Dios, lo que hay que hacer es dar un paso al frente y hacer uso de la dignidad, pero para vivir y para luchar contra este sistema criminal como hacemos los falangistas. Hoy, vivir con dignidad es rebelarse contra este sistema.