Más vale estar prevenidos, pues ojo avizor aconseja la cita en las urnas. Los antecedentes de fraude electoral con los que hemos bregado desde que el tramposo Pedro Sánchez dio un pucherazo en las primarias del PSOE, para luego reeditarlo colándolo en sucesivas elecciones nacionales, debería dar por supuesto la existencia de grietas en el proceso que van a ser aprovechadas para manipular el recuento.
 
¿Qué ha variado en nuestras garantías democráticas si durante casi cuarenta años las elecciones carecieron de las actuales sombras de corrupción? Pues la actitud, sin más, que de ser limpia entonces, se transformó en intención delictiva por la carencia de integridad moral y de conciencia. Llegaron generaciones marrulleras de niñatos crecidos en libertad para corromper España. Si el doctor cum fraude mintió con descaro a su electorado y ante el Congreso de los Diputados, ¿qué no pergeñará adueñándose sectariamente de los recursos del Estado para permanecer apoltronado en el poder, además, ilegítimo?. Sus cómplices bolivarianos y nacionalistas son iguales: bastardos de la honradez y la dignidad ya perdidas, definitivamente, por una cantera de arribistas sin escrúpulos. Hijos bastardos también de la Transición. 
 
Con el declive de los valores arrecia el social comunismo que engaña a tibios e ignorantes. La demagogia del totalitarismo de las siniestras primero señala al enemigo que hay que combatir, psra luego demonizarlo ante el colectivo indignado. Una vez anatematizado el contendiente democrático toda aberración es justificable, con el pretexto de combatir el mal en una severa contienda de justicia social sin límites. De ahí los furibundos ataques contra VOX en Cataluña, antes contra Ciudadanos y PP, la violencia como excusa de cruzada contra el "fascismo" y, encubiertamente, las artimañas, alteraciones en los colegios electorales con el fin de que la "ultraderecha" no acceda al poder que pertenece al "pueblo libre". Mucho entrecomillado hay que reseñar para traslucir la falsedad de los enemigos de la democracia. 
 
Es el mismo modus operandi del testimonialmente histórico parecer, antidemocrático, de quienes presumen de libertadores; perfectamente podrían abanderarse con esvásticas, como de hoces y martillos, retratados por esas actitudes hipócritas que esgrimen, de modo extemporáneo y a conveniencia, para sustentarse carroñeramente. 
 
Si Pedro Sánchez llama masivamente al voto por correo, coladero de trampas, y la portavoz de Gobierno, corrupta de los ERE, Montero, justifica que en tiempo electoral se ofenda a España, deberemos sospechar que la inmunda demagogia de la que se sirven para engañar permanentemente-y a riesgo de perder los chiringuitos parasitarios que nutren a tanto inútil en manada-les va a justificar la manipulación de los resultados, máxime en Cataluña. De eso Sánchez sabe estafando a España. Todo sea por evitar que el pueblo vote libremente al "fascismo", como en EEUU con Trump. Demagogia de siniestra mundial.