Este sábado 14 de mayo, en Barcelona, 600 personas han jurado o renovado el juramento a la bandera de España. El número se debe a razones logísticas no ha solicitudes, pues han sido muchas más con lista de espera.

Miembros de esta Delegación Provincial  de Barcelona de la Fundación Nacional Francisco Franco, de la cual me honro presidir;  asistieron a tan solemne acto como jurandos, bien por primera vez o bien para renovar su juramento. De esta manera, la FNFF Barcelona,  cumple con su objetivo de  continuar con sus actividades programadas para el presente año, y que consisten además de los actos propios, la asistencia y apoyo en actos relacionados con: Dios, la Hispanidad, la historia de España, la Religión Catolica, la Santa Madre Iglesia, el Ejercito, la bandera,  y todo aquello por lo que el Caudillo, hizo Norte y Guía de su vida al servicio de la Patria.

Con la jura de bandera, los españoles, adquirimos un compromiso de sacrificio, con la nación y todo o que representa. "¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?".
Y respondemos si juramos…..

No estoy absolutamente seguro, de si todas las personas que juran bandera tienen claro lo que ello supone. El juramento, a la sagrada enseña no es un mero formalismo ni un acto de folclore patriótico, sino que se trata de un empeño consagrado; se trata de asumir la defensa de la bandera y de España hasta las últimas consecuencias; es decir, dar la vida por España si fuere necesario.

Pero claro; no estamos en guerra. Entonces, ¿de qué manera puedo ser consecuente con mi juramento a la nación española y defenderla?

Existen en nuestra vida actual momentos, secuencias, situaciones, ocasiones etc. en las que nuestra sagrada bandera, es humillada, profanada, vilipendiada,  y en ocasiones directamente quemada.

Pues bien; el juramento empeñado, no se circunscribe a la defensa de la unidad territorial de España  única y exclusivamente, en peligro de guerra o conflicto armado. La defensa de tan sagrada enseña abarca cualquier otra situación en el que, Dios, La Santa Madre Iglesia,   el nombre de España, su bandera, las instituciones militares, las FFAA, sean atacados, injuriados, humillados o profanados; por poner unos ejemplos.

 

No debemos  permitir por nuestra conciencia y honor que nada de lo anteriormente  expuesto se perpetre ante nuestras narices; y muchísimo menos “mirar para otro lado”. Ofender a nuestra  bandera es ofender a nuestra Madre, ofender a España es ofender a nuestra Madre, ofender a la santa Madre Iglesia es ofender a nuestra Madre.

Bajo ningún concepto debemos poner al mismo nivel, el patriotismo que supone empeñar  el juramento o renovarlo mediante el beso a  nuestra sagrada bandera, con celebrar la victoria de la selección española de futbol, o cualquier otro remedo deportivo tan socorrido por los “patrioteros” en los últimos años; vg; el tenis, el fórmula 1, etc.

España es: Dios, la hispanidad, la unidad de destino en lo universal (“José Antonio dixit”); es donde nuestros muertos descansan, donde han nacido nuestros hijos, donde nacieron nuestros padres.

En consecuencia; (en ello va nuestro honor); debemos ser objetivos con nuestra palabra dada y juramento empeñado, hasta las últimas consecuencias, so pena de caer en la más mezquina hipocresía.

“Si asi lo hiciereis, que Dios y la Patria os lo premie y si NO, que os lo demande”.