De sobra sabemos que cuando un barco se hunde las primeras que saltan son las ratas. Va en su naturaleza. El Partido Popular se hunde, y el primero que ha saltado ha sido Jorge Fernández Díaz con fecha 18 del corriente y de forma oficiosa a través de su columna en La Razón: “Claudicación ideológica”. Así, el hombre que encontró a Dios en ese gran burdel que es Las Vegas, famosa ciudad en el desierto de Mojave (Nevada) por su activa vida nocturna, sus casinos y sus prostíbulos abiertos las 24 horas del día, ha llegado a la conclusión de que el PP ya no es lo que era hasta hace dos días: “El PP en el que yo estuve se conformaba en el humanismo cristiano”. Ha dicho Jorge sin inmutarse y sin pedir seguidamente perdón después de tamaño dislate.

Jorge, que venía viviendo de la política desde finales de los años setenta del siglo pasado, y que había recorrido un amplio abanico de opciones, siempre con la pretensión del “puestecito” de por vida, fue en el PP donde por fin encontró su lugar para ejercer plenamente. Tenía buen talante, no discutía con nadie y era hombre de profundas convicciones escondidas. Todas las cualidades para triunfar.

En su carrera triunfal Jorge ha ocupado, entre otros cargos de menor importancia, la vicepresidencia tercera del Congreso en la Legislatura (2008-2011), y el ser Ministro del Interior en la X (2011-2015), en el Gobierno presidido por Mariano Rajoy, por cuya actividad está imputado o simplemente investigado de algunos delitos. Pero como Jorge le pega a todo, Jorge ha sido cabeza de lista por Barcelona -pese a que Jorge es de Valladolid y nunca ha vivido en Barcelona- en las elecciones generales de 2015 como en  la autonómicas de 2016, donde volvió a ser cabeza de lista del Partido Popular por la circunscripción de Barcelona. En la actualidad, y desde el 20 de julio de 2018 con la victoria de Pablo casado en el Congreso Extraordinario del Partido Popular, era secretario ejecutivo nacional de interior y libertades.  

Pero hete aquí que el Partido Popular se hunde enfangado de corrupción y ahogado en su mierda, y Jorge que es listo se va. Vamos a ver, Jorge, sólo dos preguntas para no amargarte la tan bien ganada jubilación. ¿Cuándo dejó eso del “humanismo cristiano” el Partido Popular, antes o sólo un minuto después de que escribieras tu artículo en La Razón? ¿Es humanismo cristiano la matanza de tantos inocentes en los vientres de sus madres, el aborto, que es lo que ha venido manteniendo tu partido, el Partido Popular? ¿Lo es la corrupción, el despilfarro, los sobres debajo de las mesas, la compra de voluntades, la rapiña, la ocultación de capitales? Lo tuyo, Jorge, permite que te lo diga así de claro, es muy fuerte. Piénsalo.

Estamos hablando de uno de los representantes más destacados del grupo de los “meapilas” que tanto juego ha dado en la política nacional, y que en el Partido Popular han sido imprescindibles como simuladores de la verdad: “Si el PP admite el aborto no será tan malo”, me llegó a decir un día una señora que hoy sigue votándole. La lista de los meapilas en el PP es amplia. Desde los Oreja de toda la vida, siempre inasequibles a los cargos, pasando por Federico Trillo el hondureño, hasta terminar en Jorge Fernández Díaz, por citar tan sólo las cabezas más representativas del grupo.

De sobra sabemos que cuando un barco se hunde las primeras que saltan son las ratas. Va en su naturaleza. El Partido Popular se hunde, y el primero que ha saltado ha sido Jorge Fernández Díaz, el hombre de la conversión milagrosa. Con todo, que se cuide mucho de decir que las Vegas fue su camino de Damasco, porque en puridad Damasco ni en la más remota antigüedad ni ahora ha sido Las Vegas. No sea que se encuentre a San Pablo, que para nada era amilanado, y le dé para el pelo.