No aprenderemos nunca nada. Después de pasarse por el forro de su cobardía lo dictaminado por el tribunal supremo estos criminales del gobierno en pleno siglo XXI ponen de nuevo a España al borde del desastre, porque estos indultos regalados a la izquierda radical catalana para sustentar a un gobierno criminal son el principio de un nuevo intento de acabar con la unidad de la nación y con la corona como aglutinante y símbolo de esta unidad.

         Hace unos días el gran Julio Merino le indicó en un extraordinario artículo, como todos los suyos, a Felipe VI que vaya haciendo las maletas y es que esto se está poniendo muy grave y puede acabar otra vez a tiros, al tiempo. Un pueblo sin memoria está abocado a la repetición de sus errores y esto de los indultos y el pulso a España viene de largo y no aprendemos. El 14 de abril del 31, recién instaurada la República, Francesc Maciá proclamó el estado catalán, auspiciada por toda la escoria de la izquierda apoyando el desatino, todos aquellos que en el llamado Pacto de San Sebastián decidieron conspirar para acabar lo antes posible con la monarquía de Alfonso XIII y echarle de España. Delenda est Monarchia que proclamaba eufórico el contradictorio Ortega para más tarde desdecirse con la famosa frasecita No es esto, no es esto, cuando vio la verdadera cara del horror y la anarquía de toda esta tropa.

         Todos estos intelectuales, digo, con el propio Ortega al cabeza, seguido por Marañón y Unamuno por poner tres ejemplos de intelectuales notables, fueron responsables de verter gasolina a un fuego del que fueron parte provocadora al desestabilizar el estado y ayudar con sus proclamas a finiquitar el gobierno Berenguer y propiciar la salida del Rey. Esta debilidad de las instituciones que hacían aguas por todas partes lo aprovecharon los separatistas para intentar una vez instaurada su particular República catalana caminar hacia la independencia, pero este intento de conseguirla acabó bastante mal, aunque cuando realmente se arregló el delirio independentista fue, tras frenar esa sangría provocada por socialistas, comunistas y demás gentuza, al ganar nuestra Cruzada de liberación nacional el Generalísimo Franco, que consiguió cerrar cualquier posible intento de volver a las andadas de trocear la nación.

         El punto crucial de toda esta política de unidad fue la prohibición de los partidos políticos y sus pesebreros sindicatos de pistoleros, y esto hizo posible la unidad sin fisuras del pueblo. Para mí no obstante eso que se vino a llamar dictadura fue solo una dictablanda que se quedó a medias con solo la prohibición, sin llegar a la erradicación total, de este cáncer que una vez muerto el Caudillo apareció con la terrible nueva España del 78 tras el suicidio del Movimiento. No hubo cirugía y la metástasis de los partidos de izquierdas que tanto daño han causado a la patria lo invadió todo. Otra vez estaban aquí para acabar la obra que desbarató Franco. Esta vez no hacía falta echar al rey porque ese traidor y perjuro era de los suyos e iba a darles lo que quisieran y más.

         Ahora estos mismos partidos están manejando el Estado y llevándonos a la ruina, o lo que es peor, pudiendo provocar un nuevo enfrentamiento entre hermanos. Los socialistas y comunistas solo han traído a nuestra nación muerte y ruina y lo pueden repetir. Si no se extirpa el tumor y se le aniquila vuelve aparecer y por eso ha vuelto a pasar. Están aquí con más saña que nunca en un nuevo y temible Frente Popular socialistas y comunistas en connivencia con los criminales de ETA y los mafiosos separatistas y nos esperan tiempos difíciles, pues ahora ni está Franco ni tampoco está el ejército para volvernos a salvar, esta gentuza lo ha convertido en una ONG. Oído cocina Majestad y lea con calma el gran artículo del grandísimo Julio Merino de hace justo una semana y haga algo por su bien y por el de España o prepare sus maletas porque el objetivo último de toda esta trama es usted y lo que representa