Entrevista de Olivier Bault con Jorge Buxadé, vicepresidente de VOX y líder de la delegación de VOX en el Parlamento Europeo, para Remix News.

¿Por qué Vox no participó en la Conferencia sobre el futuro de Europa, cuyas conclusiones se presentaron en el Parlamento Europeo el 9 de mayo?

Soy miembro de la Comisión de Asuntos Constitucionales y pedí participar al inicio del proceso, pero no pude hacerlo porque se incumplían las normas de género. Necesitaban que fuese una mujer y yo por supuesto soy hombre, y por eso no pude participar. Y el 9 de mayo no participamos en este espectáculo inaceptable que se dio en el Parlamento Europeo porque ya la semana pasada, VOX, junto a todo el grupo de Conservadores y Reformistas Europeos, rechazó las conclusiones de esta Conferencia sobre el futuro de Europa. Fundamentalmente es un proceso antidemocrático en el que se hace pasar por la opinión de los ciudadanos lo que es en realidad la opinión de unos pocos elegidos por las fuerzas globalistas con la presión de los lobbies.

¿Quién eligió realmente a los participantes de esta conferencia?

Fue el equipo que ha organizado la Conferencia para el futuro de Europa, en el que destacaba la figura de Guy Verhofstadt, el eurodiputado federalista y antinacional más destacado que tenemos en el Parlamento Europeo. Ha sido un proceso perfectamente dirigido y orquestado desde el principio, cuyas conclusiones ya estaban escritas desde el inicio por los que quieren provocar un cambio en los tratados, un cambio de la estructura de la Unión Europea, seguir quitando competencias a los estados miembros, crear nuevos organismos y agencias europeas, y sobre todo acabar con la regla de la unanimidad.

Durante la semana que precedió a la presentación en el Parlamento Europeo de las conclusiones de la Conferencia sobre el futuro de Europa, hubo un enésimo debate sobre Polonia y Hungría, con el voto de una moción para criticar de nuevo esos dos países y exigir sanciones. ¿Cómo explica esa obsesión de una mayoría de eurodiputados con esos dos países?

Los federalistas, los globalistas y las oligarquías de Bruselas no admiten la diversidad de opiniones. Del mismo modo que quieren mantener en un cordón sanitario al grupo I&D o a partidos como Vox, quieren también crear un cordón sanitario a los gobiernos de Hungría y de Polonia. Es una pretensión absolutamente totalitaria por parte de esas falsas elites de Bruselas, es pura ideología. No admiten la soberanía de Hungría y de Polonia, de sus parlamentos y de sus gobiernos, como por desgracia también será el caso de España si en un futuro VOX llega – que llegará – al gobierno de la nación. No tiene nada que ver el estado de derecho.

 ¿Piensa que pasaría lo mismo con España si hubiese un gobierno de VOX con el PP, o sólo con un gobierno de VOX en solitario?

Creo que la izquierda y los liberales en el Parlamento Europeo rechazarán cualquier gobierno en el que esté VOX, o un gobierno italiano en el que esté Fratelli d’Italia, por ejemplo, como hacen con Fidesz en Hungría o con Ley y Justicia en Polonia. No admiten que hay millones de europeos – cada vez más – que están en contra de esta deriva federalista de las instituciones de Bruselas y que quieren una Unión Europea distinta que respete a los estados miembros, que respete la soberanía y que se preocupe de las cosas verdaderamente importantes, que son las que afectan a las cuatro libertades. Tenemos que volver constantemente a recordarnos que la Unión Europea se fundamenta en garantizar esas cuatro libertades, en proteger la economía europea, el principio de preferencia comunitaria y, dentro del principio de prioridad comunitaria, el principio de prioridad nacional.

Me parece que en plena crisis de refugiados de Ucrania y con la guerra en este país vecino de Polonia y Hungría, era un muy mal momento para atacarlos de nuevo por el estado de derecho, las leyes LGBTI y el aborto.

Es que eso les da igual. En realidad las instituciones de Bruselas han estado acumulando crisis tras crisis. Empezamos con la crisis de la constitución europea del 2004, luego llegó la crisis del euro, la crisis de los refugiados, la crisis del Covid, la crisis energética, ahora Ucrania... Es crisis tras crisis. Y lo que hacen es esconder sus errores en un ataque permanente a Polonia y Hungría. Lo que quieren es cambiar el gobierno de Polonia y cambiar el gobierno de Hungría. Y por eso, cuando el pueblo húngaro o el pueblo polaco dan sus votos a Victor Orban y a Mateusz Morawiecki, los rechazan como antidemocráticos. De hecho, los que actúan de forma radicalmente antidemocrática son esas elites, las oligarquías de Bruselas, porque esos parlamentos nacionales reclaman para sí respeto a sus naciones, a sus leyes, a sus tradiciones y a su cultura. Eso es lo que también reclama VOX para España.  

Una de las cosas más fuertemente criticada por la Comisión Europea, que aún bloquea los fondos de reconstrucción Next Generation EU, es la ley de protección de la infancia de Hungría que fue adoptada el año pasado. A mí me parece que España también necesitaría una ley de este tipo ahora. ¿No es así?

Si, por supuesto. En España también es necesaria una ley que devuelva a los padres el protagonismo en la educación de sus hijos y que garantice que cuestiones tan intimas como la educación sexual de sus hijos no se realice por lobbies ideológicos con intereses muy concretos. Los padres son quienes más quieren a los hijos. Tienen el deber de educar a sus hijos de acuerdo con sus propias convicciones. VOX también defiende que los lobbies no entren en las aulas para adoctrinar a los niños en España. Es una cuestión de derechos fundamentales y es una cuestión de no intromisión de los lobbies en las leyes aprobadas por los parlamentos nacionales.

En Castilla y León el PP gobierna ahora con Vox. ¿Significa eso que no va a haber un nuevo intento para imponer una ley de adoctrinamiento LGBTI e ideología de género en las escuelas? Hubo un intento con el gobierno anterior del PP con el partido centrista Ciudadanos...

Efectivamente, es una cuestión fundamental. El acuerdo de investidura con el PP garantiza el respeto a la libertad y el derecho de los padres, además del derecho de los niños a no ser adoctrinados por los lobbies, en los colegios de Castilla y León.

¿Sería posible esa coalición PP-VOX en otras regiones, como en Andalucía después de las elecciones de junio, y quizás también a nivel nacional?

Nosotros hemos dicho claramente que no vamos a apoyar jamás un gobierno de la izquierda en España. En España tenemos la izquierda más radical de Europa, una izquierda que pacta con el comunismo y con el separatismo que quiere romper España. Y por tanto, tenemos la mano tendida al Partido Popular, pero no solo para gobernar sino para cambiar las políticas de la izquierda que han dominado en España durante los últimos cuarenta años. Por lo tanto, es el Partido Popular el que tendrá de decidir en cada caso si prefiere a unirse a la alternativa que es VOX o, por el contrario, prefiere pactar con el Partido Socialista. Nosotros confiamos en que el Partido Popular entienda lo que quieren y necesitan los españoles, y que se una a nuestra alternativa política.

¿Cómo cambiaría la actitud de España en Bruselas? ¿Sería una España gobernada por una coalición PP-VOX una aliada de Polonia y Hungría, por ejemplo, en la necesidad de que la UE respete mejor la soberanía nacional o en  políticas de inmigración?

Creo que esto sería fundamental. Sería fundamental ir a Bruselas con exigencias, ir a Bruselas a defender los intereses de los españoles. Las dos cuestiones que ha señalado son muy importantes. La primera es el respeto a las leyes nacionales, a la soberanía que se pone de manifiesto por ejemplo en la soberanía alimentaria, proteger a nuestros agricultores frente a la llegada de productos agrícolas producidos en el extranjero que compiten deslealmente con nuestros productores. La segunda es la necesidad de proteger la frontera sur. La frontera sur de Europa está siendo amenazada por la inmigración ilegal y masiva, y por las mafias del tráfico de seres humanos. Creo que son dos cuestiones en las que la voz de VOX en las instituciones en Bruselas sería muy importante para configurar una alternativa a esos objetivos federalistas y globalistas que han ido imponiendo en Bruselas. Sin duda, VOX se uniría a todos aquellos gobiernos que quieren construir una Europa fuerte, desde el respeto a la soberanía, a las constituciones y a las competencias de los estados miembros.