Román paladino, inmortal jerigonza lumpen, sabiduría popular: matasanos. Agreguen enfermeros y auxiliares varios. Ellos dicen héroes, yo digo mafia. Los palmeros de las ocho festejando su esclavitud, celebrándola, alborozados y majaderos, vivaqueando su renuncia a la humanidad. Aceptando lo inaceptable, felicitando su cautiva condición, también dicen héroes.

Reitero, yo digo mala gente. Conjura contra la salud. Complot contra la vida. Sanitarios, la sexta acepción de la RAE, asevera que es un " dispositivo o pila de higiene instalado en un cuarto de baño". Precisión quirúrgica: los sanitarios, cagaderos.

Perversa guita

El gang médico, junto a la milicia, avanzadilla NOM. La mafia sanitaria sobreviene estos días definitivamente hiperlegitimada. Desde sus estudios universitarios, malgastando diez años de sus vidas entre licenciatura, especialidad y MIR, asumen acríticamente que la pasta vampiriza absolutamente la medicina. Lo único que de verdad importa a quienes manejan este meganegocio es obtener mucho dinero. La curación, noble pretexto. Pero pretexto al fin y a la postre.

¿Y cómo ganar más y más pastizal? Pues haciendo que la gente se encuentre enferma perennemente: las personas sanas no generan ingresos. Crear enfermos crónicos que tengan que consumir todo tipo de productos lenitivos, tan solo atajando sintomatologías plurales. Sobredosis de droga/ medicamentos para aliviar el dolor, aminorar procesos febriles, empequeñecer súbitas inflamaciones, pero nunca fármacos que puedan resolver categórica y definitivamente cualquier dolencia. Eso no es rentable, no interesa. La medicina actual está forjada para que la gente subsista enferma el mayor tiempo posible y, de paso, se atiborre de drogas/fármacos. Si es posible, hasta la visita de La Parca.

Sistema sanitario, sistema de crónica enfermedad

El denominado sistema sanitario es en realidad un sistema de enfermedad. Se ejerce deliberadamente una medicina de la enfermedad y no de la salud. Una medicina que sólo reconoce la existencia del cuerpo físico, cual mecano newtoniano, y no tiene en cuenta ni el espíritu, ni la mente, ni las emociones. Y que además trata sólo el síntoma y no la causa o causas del problema. Un sistema hampón que mantiene al paciente en la ignorancia y la sumisión, transformándole en un yonqui legal de todo tipo de drogas. Un sistema sanitario, felpudillo de la industria farmacéutica. Aunque digan servir al paciente, FarMafia zarandea los hilos y mantiene el morrocotudo sistema de enfermedad contemporáneo en su propio y enjundioso provecho. Grosso modo, sistema que crea enfermedades y mata por dinero y por poder. Mucho poder.

Médico, diosecillo

El médico es –muchas veces de forma involuntaria, la verdad- patética cincha de transmisión del Gran Farma. Durante los años peregrinados en la facultad, el sistema se encarga de imbuirle unos determinados y parciales conocimientos y de obstruirle los ojos a otras posibilidades, otros derrapes, otras contingencias. La medicina oficial, la “científica”, la de la "evidencia", juas, no puede consentir que existan otras formas de remediar males clínicos que no se hallen sometidas al sistema.

Posteriormente, a los galenos, en hospitales y congresos médicos, se les robustece en la idea de que la tarea del médico es curar y salvaguardar vidas, de que la enfermedad y la muerte devienen estrepitosos fiascos que debe soslayar a toda costa y de que la enseñanza académica recibida es la única válida y satisfactoria. Se le susurra, mientras, que deviene y devendrá "deidad" de la salud.

Mafioso rompecabezas

Los médicos, una piececita más del macabro puzle. Con distintas implicaciones y responsabilidades y culpabilidades, un zurriburri de mil pares de pelotas. Industria farmacéutica, autoridades políticas, gallifantes diversos, grandiosos laboratorios, hospitales, compañías de seguros, agencias del medicamento, colegios de médicos. Y, por supuesto, la Organización Mafiosa de la Salud con la magnánima y filantrópica financiación que recibe del eugenésico gobierno mundial en la sombra. Eso sí, con el genocida Bill Gates de visible mascarón de proa. En fin.