Sentada en la boca del volcán, España ronda la catástrofe. La pregunta es inevitable… ¿Habrá algún tipo de intervención en septiembre? En eso estemos, estemos pensando, digo, durante este mes de agosto apenas comenzado, mientras una enorme cantidad de nuestros compatriotas se solazan en las playas como si no hubiera mañana, gastando lo que puede necesiten en septiembre. Que es otra de las notas características de la alegre, fiestera y despreocupada España, la indolencia. La terrible indolencia o estupidez en la que hemos terminado.   

    Comenzaremos septiembre con el último extranjero nacionalizado. Se trata de Daniel Pulvett, un venezolano de 30 años, al que se dará casa, coche y pensión por el único motivo de “mover con cierta destreza” las figuras del ajedrez. Sin descartar de referirnos a que España ha sido el segundo país del mundo -descontando los equipos europeos controlados por los árabes- que más dinero ha gastado en fichajes en el fútbol. A este paso, y viendo la afluencia de extranjeros en todas las disciplinas deportivas, no habrá ningún español de VERDAD en las próximas Olimpiadas… No es de extrañar que el enfermo de NADAL esté encumbrado a la categoría de un dios.  

    Con más fiestas que orquestas pueden contratarse, la mayor parte de ellas en honor de la Virgen de la Asunción, aunque Ella será lo de menos, agosto presenta a España en su estado más puro: incendios que rebrotan y se originan ante cuyo drama no hay medios suficientes; una sequía de las llamadas “pertinaces” ante la que no ha habido previsión, y cada vez más negros, y africanos en general, deambulando en busca de su parte en el pastel: el deseado fichaje futbolístico por parte de algún ojeador, o el emparejamiento de hecho o derecho con la mujer blanca, aunque sea de la clase de las feas.   

    Indolentes, despreocupados y ridículos, miles de españoles volverán y tendrán que vivir el próximo año, y puede que durante muchos más, de la asistencia social, cuyas bolsas de comida tendrán que compartir con los extranjeros de todas partes del mundo, a los que no hay voluntad de expulsar, siquiera por supervivencia nacional.

    Es lo que hay, y contra todo un pueblo adocenado, sin magisterio ni dirección no se puede luchar. Me sorprende mucho cuando alguien dice que somos un pueblo con enormes valores... ¿Qué valores? Aquí el pueblo ha respondido cuando ha estado bien dirigido y enseñado, que han sido las menos de las veces. De lo contrario, puede que seamos uno de los pueblos del planeta más estúpidos. 

    Llegará septiembre, y ya viaja hacia España el tío PACO con la rebaja…

    Que nadie crea que el asalto que el Gobierno Sánchez hace al Estado de derecho, la defensa de su corrupción y la revuelta contra las sentencias judiciales, no tendrán consecuencias. Las tendrá, y muy graves. Comenzando porque Cataluña se alzará a no más tarde en septiembre de 2023, ahora que el catalán es lengua oficial en toda Cataluña e idioma internacional. Siguiendo porque los casos de corrupción que hay en cartera: a) Niñeras de Iglesias y Montero. b) Blanqueo de las 92 cuentas bancarias de Monedero. c) Posible espionaje de Margarita Robles y Fernando G. Marlaska…, se archivarán. Sin descartar una posible revuelta de presos a tenor del indulto que se dará a los delincuentes CHAVES Y GRIÑÁN, dos “de los suyos”, olvidándose el Estado de rescatar los 680 millones que los susodichos defraudaron. Mientras la voraz Hacienda española intenta sacarle lo que pueda, y más, al trabajo honrado de SHAKIRA, que ha vendido cara su causa al rechazar pactar con la Fiscalía española, decidiendo ir a juicio por presunto “fraude fiscal”.

    Y si hablamos de economía, qué decir que no se vea claro…

    Pues, se tendrá que articular un “plan de urgencia de país” si de verdad se quiere evitar una revuelta, por mucho que el Gobierno esté regando de millones europeos a las Autonomías, que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau -que debería estar en la cárcel-, los gastará en entidades afines a la independencia y a los grupos progolpistas. Si a esto, de por si grave, le sumamos el impuesto a las eléctricas y a los bancos que afectará a los contribuyentes. El precio de la energía. El racionamiento de las calefacciones en invierno. La inflación que llegará al 13%. La sustanciosa rebaja en el ahorro y en los planes de pensiones por la voracidad confiscatoria del Estado. El aumento del paro estimado en un 25%... El panorama no puede ser más alarmante, sobre todo cuando las cosas de comer están en manos de gentes ineficaces y levantiscas.

    Pasaremos frío y hambre… Y eso que el IMBÉCIL DE ZAPATERO se reía de la “cartillas de racionamiento” que España tuvo que poner a disposición de la población española tras la guerra civil que provocaron los amigos de “su abuelo”, al que, INSISTAMOS EN ELLO, no hubo más remedio que fusilar.

    Y si el contexto nacional es de ruina, no lo es menos el internacional, donde no se puede descartar una Tercera Guerra Mundial. Aparte de que el futuro de la seguridad y de la alimentación de Europa ya no depende de nosotros, sino de África subsahariana, según ha confirmado Macron, que ya ha negociado ambas seguridades en su periplo por el continente negro subdesarrollado. Mientras tanto, y como gran nota surrealista de este tiempo, Nicolás Maduro sigue sobreviviendo, ahora abriendo el país a las grandes fortunas del mundo… ¿Tendrán próximamente casa en el Parque Nacional del Archipiélago de los Roques, Ignacio Galán, Amancio Ortega y la sin par señora Ana Botín, aparte de lo más granado del mundo?                             

    Menos mal que entre tanta noticia pésima, recibimos el hallazgo en el Cairo, de la tumba de un comandante de mercenarios del Antiguo Egipto (28 de julio de 2022), QUE NOS LLENA LOS OJOS DE LÁGRIMAS.  

    Visto el panorama que tenderemos que enfrentar, insistamos en la necesidad de una intervención para septiembre. ¿Intervención? ¿Qué tipo de intervención?... Yo lo tendría claro: LEY Y ORDEN.