“La inmigración a Hungría no es un derecho humano. Nunca. Este es nuestro país. Es una nación, una comunidad, una familia con su propia historia, lengua y tradiciones”, dijo el primer ministro Viktor Orbán al periodista de Fox News Tucker Carlson en una entrevista exclusiva el pasado viernes, según informa el diario Magyar Nemzet.

Viktor Orbán contestó a las declaraciones del presidente estadounidense, Joe Biden, realizadas durante su campaña electoral para 2020, en las que éste lo agrupaba con líderes autocráticos como el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, y el presidente norcoreano, Kim Jong-un. Biden también había acusado en 2020 al expresidente estadounidense Donald Trump de ser amigo de todos los gángsters del mundo. “Ya ven lo que está ocurriendo en Bielorrusia, en Polonia, en Hungría. Los regímenes totalitarios están aumentando en el mundo. Nuestro actual presidente apoya a los gángsters de todo el mundo”, dijo Biden textualmente.

Orbán fue el primer líder europeo en apoyar la reelección de Trump. Trump, por su parte, elogió las políticas del primer ministro húngaro en materia de seguridad fronteriza y lucha contra el terrorismo, así como sus esfuerzos por proteger y apoyar a las comunidades cristianas en todo el mundo. En la entrevista con Fox News, Orbán dijo que Biden no hablaba húngaro y que, por tanto, no podía conocer realmente Hungría ni entender los temas en juego cuando hacía comentarios como que en Hungría estaba surgiendo un régimen totalitario. “Alguien que no habla nuestra lengua y sólo tiene un conocimiento muy limitado de Hungría no puede entender la situación de los húngaros, por supuesto, pero incluso así este comentario sarcástico no está justificado. Esta declaración es en sí misma un insulto personal a todos los húngaros”, señaló. El primer ministro húngaro añadió que no querían destruir las relaciones bilaterales, “básicamente muy buenas”, entre Estados Unidos y Hungría. “Aparte de la política, todo está bien. El problema es que cuando los liberales están en el poder en Washington tenemos que lidiar con ello porque vemos las buenas relaciones entre Estados Unidos y Hungría como un valor, aunque los estadounidenses no lo vean hoy como antes".

Orbán también abordó el problema político, más genérico, de que los políticos de izquierdas como Biden no pueden imaginar una ideología alternativa nacionalista o conservadora. “Los liberales occidentales no pueden aceptar que exista una alternativa nacional conservadora dentro de la civilización occidental que tenga más éxito en la vida cotidiana. Por eso nos critican. Somos el ejemplo de que un país basado en los valores tradicionales, en la identidad nacional y en la tradición del cristianismo puede tener éxito”, subrayó Orbán. “Biden y el Partido Demócrata no pudieron aceptar el éxito que Hungría ha logrado en la defensa de sus fronteras con Serbia y Croacia. En contra de lo que afirman los demócratas, defender la patria y asegurar las fronteras no tiene nada que ver con el odio o la xenofobia”.

“Es nuestro país. Es nuestra gente. Es nuestra historia, nuestra lengua. Tenemos que reforzar nuestras fronteras”, dijo Orbán, y añadió que “la inmigración a Hungría no es un derecho humano. Este es nuestro país. Hungría es una nación, una comunidad, una familia con su propia historia, lengua y tradiciones”. Por esa razón, “si alguien cruza la frontera húngara sin el permiso del Estado húngaro, tenemos que defendernos y detenerlo. Tenemos que proteger a nuestra propia gente de cualquier peligro”.

Orbán afirmó que durante la crisis de los inmigrantes, varios países europeos han decidido abrir un nuevo capítulo en su historia, que él llamó “nueva sociedad”. El primer ministro húngaro añadió que se trata de una sociedad post-cristiana y post-nacional en la que se mezclan diferentes comunidades, y que no se sabe cuáles serán las consecuencias. “Creo que esto es algo extremadamente peligroso y cada nación tiene derecho a aceptar o rechazar este peligro. Los húngaros hemos decidido no arriesgar la confusión en nuestra sociedad”. Esa es la razón por la que Hungría está siendo atacada y también la causa de su mala imagen personal. “Me tratan como una oveja negra en la Unión Europea”, dijo.

 

También señaló que los liberales tenían un problema con el éxito de los estados centroeuropeos. “Estamos en el proceso de construir una sociedad económica, política, cultural e incluso demográficamente exitosa”. Y añadió que los Estados centroeuropeos habían logrado su éxito de una manera completamente diferente a la que esperaban los países occidentales.

Sobre el apoyo de la izquierda estadounidense a una alianza de la oposición en las elecciones de primavera en Hungría, el primer ministro húngaro dijo que no podía imaginar hace años que “las antiguas fuerzas políticas comunistas y la derecha antisemita formarían una coalición y se presentarían juntas a las elecciones”. Orbán se mostró sorprendido de que la comunidad internacional haya “aceptado esto con tanta facilidad”, especialmente la actitud de Estados Unidos, algo que era una experiencia completamente nueva. A la pregunta de si no le preocupa la posible injerencia internacional en las elecciones húngaras, Orbán dijo no estar preocupado “porque estamos preparados para ello. Por supuesto, la izquierda internacional hará todo lo posible para provocar un cambio de gobierno en Hungría, pero somos conscientes de ello y estamos preparados. Sabemos cómo recoger el guante y cómo contraatacar”.