El Clásico ha superado todas las expectativas. Porque en este Madrid-Barça que mantiene viva La Liga ha habido de todo: goles, expulsión, remontadas, fútbol y mucha, mucha emoción. El Real Madrid se ha dejado el partido en el último minuto ante su más histórico rival, el FC Barcelona, que además se sitúa como primero de la tabla con el mismo número de puntos. Pero los blancos todavía tienen mucho que decir en esta competición, ya que dependen de sí mismos para lograr su 33º Liga, y es que cuentan con un partido menos.

Los principales protagonistas del encuentro han sido Ter Stegen y Keylor Navas, colosales bajo palos a pesar de los goles recibidos. Pero sobre ellos ha brillado la estrella de Messi, con dos goles, uno de ellos en el último suspiro cuando ya nadie lo esperaba. Un instante que ha paralizado al Bernabéu cuando el árbitro estaba a punto de pitar el final y el Real Madrid jugaba con 10 tras la expulsión de Sergio Ramos, que ha protagonizado junto a Piqué su ya tradicional enfrentamiento. El defensa blanco había tenido que abandonar el terreno de juego en el 76’ por una dura entrada al argentino, pero en el camino a vestuarios ha buscado al catalán para hacerle el gesto de “mucho hablar”, recriminarle su actitud con un “Ahora hablas…” y señalarle al palco, refiriéndose a las palabras del jugador culé cuando aseguró que “en el palco del Bernabéu se movían hilos”.

El Real Madrid se adelantó en el marcador gracias a Casemiro (28’), pero Messi apareció para igualar el choque en el 33'. Ya en la segunda mitad, Rakitic anotó en el 73’ gracias a un zapatazo desde la frontal y, poco después, tuvo lugar la expulsión de Sergio Ramos. Los de Zidane se quedaban con 10, pero no decayeron y buscaron la victoria pese a la inferioridad numérica en el campo. Lo lograron por unos minutos gracias a James Rodríguez en el 86’, pero Messi apareció en el 92’ para quedarse con tres puntos que dejan viva La Liga. Un gol que supone el número 500 en la carrera del argentino y el 31 esta temporada.