"Nosotros los lideres mundiales". Ayer, Pedro Sánchez por televisión

La declaración -"aclaración"-, del señor Sánchez, por si los españoles, algo duros de oídos para atender méritos de nuestros "propios", no nos habíamos enterado de su liderazgo mundial, junto al señor Trump, presidente de los Estados Unidos de América, uno de los países más industrializados y por ese motivo más rico del Mundo; de la señora  Merkel, presidenta de Alemania, uno de los países más industrializados y por ese motivo más ricos de Europa; del señor Xi Jinping, presidente del gobierno de China, posiblemente el país más rico del mundo -al menos de Asia Oriental- en estos momentos, cobrando los intereses de préstamos concedidos a, prácticamente, todos los países del Mundo.

Y, en ese apretado grupo, el de "los 20", donde destacan "los más, de los más", no podía faltar él: el señor Pedro Sánchez, presidente de la dolida España, el país con los peores políticos del Mundo. El país con peor perspectiva económica del Mundo. El país con más defunciones por efecto de la pandemia causada por el virus, Covid-19, del Mundo. El país con mayor tasa de infectados por cada cien mil habitantes por el virus, Covid-19, del Mundo. El país más endeudado del Mundo. El país con mayor tasa de paro de Europa. El país con el Gobierno más embustero del Mundo. El país; el único país de Europa que, en plena pandemia del Covid-19, propone subirse el sueldo (¡solamente el 15%! -a los jubilados el 0,9%-). El país que su gobierno, teniendo recogido en la Constitución propia, un idioma (con más de siete siglos) oficial para todo el Estado, y otros tres cooficiales, se dispone, como ocurrencia de una pobre anciana -más allá que acá- que posiblemente no sepa -los años no perdonan- ni de lo que se está hablando, a dejarle "proscrito"; sin posibilidad de poder ser oficialmente aprendido por los habitantes de tres de sus regiones autonómicas (en un indecente trato de compra-venta, tan normales desde la llegada de "Súper Sánchez", con facciones separatistas), algo que no ocurre en ningún otro país de Europa, y que posiblemente tampoco ocurra en el resto del Mundo civilizado. País que prácticamente el 50% de su gobierno, está en las manos de una de las ideologías que el Parlamento Europeo condena sus crímenes cometidos a lo largo (ancho, alto y profundo) del siglo XX. Y uno, en profunda estupidez se pregunta ¿este gobierno "Sancheiglesista se unirá a la condena del Parlamento Europeo?.

¡Qué pregunta tan tonta! Me señala mi amigo el callejero vendedor de los "Nicanor, tocando el tambor". A lo que bien pensado... No me cabe otra que darle la razón.

Pero volviendo al tema condenatorio (que muy bonita suena la música, ya veremos a dónde conduce la letra de la práctica) tan anhelado por las gentes de bien de todo el planeta, parece como que el lento Parlamento Europeo, no le ve relieve, ni le da suficiente importancia para unir en su ¡contundente! condena, los crímenes que el comunismo sigue cometiendo, sin ser ilegalizado por los organismos mundiales, no sólo europeos, en infinidad de lugares de este planeta (aquí, en nuestra Patria, ETA ha estado asesinando hasta hace unos pocos años) desde el día uno de este siglo XXI, en el que estamos.

En fin; podríamos seguir ampliando días y días la interminable lista de "negativitates" que encumbra al socialista "doctor" Sánchez, a igualarse, y sobrepasar en números efectivos, a lo que otros auténticos líderes son capaces de hacer en positivo: proteger su industria; ayudar a empresas turísticas, hoteles, restaurantes, bares, empresas de ocio, pequeños comercios que les posibilita para luchar por reducir el efecto de la pandemia en las cifras del paro, tratando de llegar al momento de la "claudicación" del Covid-19, en las mejores condiciones posibles para reiniciar la sufrida conquista de la normalidad.

Lo del presidente Sánchez hablando de lo que están consiguiendo con la vacuna (para vacuna la de las bailarinas cubanas) me recordaba a aquel charlatán que en el rastro vendía baratísimos los televisores y, cuando el comprador abría la caja en su casa, solo había un paquete con arena, para dar el peso.  

Ninchi; pa este viaje, quítate las alforjas... Que te irás más rápido ¡leche!.