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Fuentes del entorno del CNI solicitan a La Información no hacer público el nombre de su número tres por razones de seguridad. Este diario, atendiendo a estas peticiones, declina desvelar esta identidad, incluidas sus iniciales, para no perjudicar operaciones de Inteligencia en curso o futuras actuaciones de los servicios secretos en beneficio de los intereses nacionales.

Fernando Hernandez Valls, Doctor en Periodismo, especialista en política y terrorismo, autor del libro El año que vivimos sin gobierno, colaborador en numerosos medios de comunicación y absoluto referente del periodismo español, hoy desde La Información, nos vuelve a dar una lección. La lección de un periodista que día tras día escribe con esa profesionalidad y dignidad que brilla por su ausencia en estos tiempos. Un profesional que se anticipa, a la vez que con su labor es capaz de proteger a todos y cada uno de los españoles de esta país.

Esta vez hemos llegado muy lejos y ha sido Fernando quien ha tenido que hacer de abogado defensor de la nefasta gestión de unos segundones que podrían haber puesto en peligro la seguridad de este país, por el simple hecho de preocuparse de lo que no se tienen que preocupar y no atender a sus cometidos. Quiero recordar a todos y cada uno de los lectores de esta extraña historia que la revelación de secretos de estado, constituye un delito vinculado al artículo 598 del Código Penal, que dependiendo del alcance podría acarrear penas de hasta 4 años de cárcel, pero que vinculada dicha información a organismos de inteligencia este tipo de penas se podrían ver multiplicadas por 3. También hay que entender que en situaciones de índole similar anteriormente vividas, aquello del error no forzado, debido a las consecuencias que podría acarrear no ha podido justificar lo que se podría entender como una negligencia.

En el artículo de La Información podemos leer: Nunca antes había pasado. ¿Cómo iba a pasar? Desde cuando un gobierno da a conocer la identidad real del nº3 de su Inteligencia. ¿En qué momento de la historia de cualquier país democrático hemos vivido una situación igual? Lo que ha quedado claro es que hemos cambiado a personas que vivían para su trabajo, por energúmenos que manejan hilos como si fueran titiriteros.

El tema es mucho más grave de lo que parece, ya que el elemento en cuestión es parte principal del organismo que funciona en defensa de todos los españoles. El  denominado nº3 en el artículo al que estamos haciendo mención permanentemente, es la primera pieza no visible en el entorno de los servicios de inteligencia que se preocupan de que el país no sea machacado a través de los permanentes ataques a la economía, que podrían hacer más daño que los producidos por el terrorismo internacional, de lo que también se preocupa. Lo que el artículo no cuenta es que este denominado nº3 es por llevar de apellido ese número, el verdadero Jefe de Información y aglutina los conocimientos necesarios derivados de cualquier investigación para proteger a todos y cada uno de los españolitos que van a sus trabajos cada día, a comprar a un supermercado o a depositar su voto a las urnas con total seguridad.

La identidad de este alto cargo del CNI ha sido revelada en una respuesta parlamentaria que el Gobierno ha ofrecido el pasado 11 de mayo a tres diputados del PP. Cuca Gamarra, Carlos Rojas y Miguel Ángel Castillón preguntaron en abril al Ejecutivo cuántas veces se había reunido en Moncloa el llamado Comité de Situación que activó Pedro Sánchez en el decreto inicial del estado de alarma. Ese texto legal contenía la creación de un órgano de apoyo para centralizar toda la información con representantes de una gran mayoría de los ministerios. También del CNI.

Según escribe el Doctor Hernández: Fuentes del Gobierno atribuyen la difusión de la identidad de este alto cargo del CNI a "un error" por "copiar y pegar" la lista completa de asistentes. No repararon que el nombre y apellidos de los miembros del servicio secreto, desde el número tres hasta el último de los más de 3.500 agentes que trabajan o colaboran con los servicios de Inteligencia, no deben conocerse para garantizar su seguridad y la de las operaciones en marcha. De hecho, hay quien apunta que probablemente muy pocos en el centro conozcan la identidad real del afectado.

En definitiva solo queda ponerse a los pies y alabar la profesionalidad y la empatía que La Información, el medio económico de la política y la economía española ha demostrado en este extraño suceso. Elogiar el trabajo que en las últimas horas se ha hecho por parte de unos pocos y encumbrar a un periodista que terminará de Jefe de Prensa en Langley o en la mismísima Casa Blanca. ¡Gracias Fernando!