Se han iniciado varios procesos judiciales que afectan a dos grandes equipos de fútbol, el F.C. Barcelona y el Real Madrid. En uno, el equipo catalán se encuentra implicado por el fichaje de Neymar, en el que se pudieron producir, según se ha comentado, varias irregularidades constitutivas de delito. En otro, el equipo madrileño está siendo observado porque Marcus Slaughter, un jugador del Real Madrid de baloncesto hasta la temporada pasada, pudo jugar con un pasaporte falso, de modo que existe la posibilidad de que el deportista cometiera un delito de falsedad de documento público.

 

El F.C. Barcelona se quiere introducir en el proceso por el caso de Marcus Slaughter, por considerarse un perjudicado. El Real Madrid ha deseado responder interviniendo en el proceso judicial por Neymar para dar información sobre ese asunto.

Parece que la rivalidad deportiva del Real Madrid y del F.C. Barcelona ha traspasado las fronteras de lo deportivo para alcanzar el ámbito judicial. En el campo procesal no importarán los deportistas, pues lo fundamental será la actuación de los asesores jurídicos, que tendrán que conseguir que las entidades deportivas queden al margen de todo lo ocurrido.

 

Resulta esencial tener presente que los dos grandes clubes no deberían disputar duelos en el campo judicial, salvo que tengan intereses particulares en el mismo o que sea necesaria su intervención. No beneficia a nadie que se incorporen a procesos judiciales con la intención de fastidiar al rival, aunque es cierto que hace varios años se insinuó por altos dirigentes del F.C. Barcelona que el Real Madrid había instigado el comienzo de la investigación de Hacienda en relación con los ingresos de Leo Messi.

 

El Real Madrid y el F.C. Barcelona deberían limitarse a sus respectivos sectores del mercado deportivo, dejando que sean sus plantillas las que se enfrente al rival sobre un campo de juego. Hacer otra cosa puede resultar estúpido.