Estos globalistas, aparte de ser unos jetas, son muy malos y a la vez muy brutos. La implantación a nivel mundial de sus patrañas es ya conocida por todas las gentes y sociedades ¿modernas? Esto ya es muy discutible. La monserga del cambio climático, entre otras mentiras, por ejemplo, es un hecho que ha calado en las ágrafas sociedades analfabetas atadas a ese monstruo que les tiene presos e idiotizados llamado móvil. Quizá algún día se den cuenta de lo manipuladas que están y puedan desintoxicarse, aunque viendo cómo va calando toda esta porquería lo dudo mucho. 

El cristianismo en esta terrible sociedad que nos quieren imponer y que de hecho su diabólico mensaje está calando poco a poco, es perseguido sin disimulo y nadie hace nada. Los estamentos católicos ya están contaminados con el virus global. Desde la llegada del montonero Francisco al papado, todo esto se ha acelerado de una manera realmente alarmante. Esto para los católicos nos resulta como poco extraño y poco aceptable. La pregunta es ¿Por qué? El intento más cercano a socavar los cimientos de la iglesia fue no hace mucho con ese secular atentado comunista del concepto del "cura obrero", que estaba encarnado dentro del atentado marxista en la llamada, teología de la liberación. Este fraude rojo prendió con fuerza en Latinoamérica, aunque la caricatura blasfema de un "Cristo-Che" se acabó pudriendo y desapareciendo. Aún recuerdo la bronca a pie de escalerilla de Juan Pablo II a Ernesto Cardenal. Y ahora repito ¿Por qué? Y la respuesta tiene un nombre, Leonir Chiarello, Superior General de la orden Scalabriniana. Este individuo es el hombre del Vaticano en el Foro Económico Mundial de Davos. ¿Y qué pinta allí la Iglesia? Pues según este pájaro la Iglesia Católica tiene la intención de implementar políticas y programas para poner en práctica los temas estudiados en tal Foro y después de asistir a esta última reunión de la cumbre de Davos 2022, declaró sin sonrojo y con muy poca vergüenza, claro, que este es un mandato, que la Iglesia Católica está comprometida con los diversos temas tratados en dicho arco de debate. Vamos, para echarse a temblar. 

Con estos datos pueden empezar a entenderse ciertas noticias que nos van llegando y llenándonos de estupor. El día 1 de junio saltó una referida al cese de un Capitán que participó en un acto religioso en el Valle de los Caídos. El tremendo "pecado" fue la bendición del banderín de la compañía y claro, este ejército que cada vez se inclina más a un relativismo laico y ha olvidado sus profundas raíces católicas, pues lo desautoriza y castiga al susodicho Capitán de la unidad ¿Y la Conferencia Episcopal qué dice? Pues no dice nada. Está muy ocupada en estos momentos barajando dar respuesta a lo que desde la Diócesis de Barcelona acaban de poner sobre la mesa. Se trata de un informe en el que pidén abrir un debate serio, de cara a la cumbre de obispos que se celebrará en Roma en octubre del 2023, sobre la posibilidad de aprobar un celibato opcional y dentro de este apartado el acceso al presbiteriado de hombres casados. También, ya puestos, lamentan que las mujeres no puedan acceder a los magisterios diaconales. Se pide una real igualdad entre hombres y mujeres. Esto es lo que hay y peligrosamente está calando en los estamentos de la Iglesia Católica que tristemente nos lleva a dos caminos, o a despeñarnos en un precipicio de intereses solo económicos, o a refugiarnos de nuevo en catacumbas como antaño de luz y verdad. Al tiempo.